Referente desde hace más de tres décadas de la interpretación andaluza, Paco Tous es popular sobre todo por su trabajo en series como ‘Los hombres de Paco’ o ‘La casa de papel’

juan antonio bermudez
20 Jun 2019
Juan Antonio Bermúdez

Nacido en El Puerto de Santa María (Cádiz), Paco Tous es un histórico de la escena andaluza desde que a mediados de los años 80 fundase en Sevilla la legendaria compañía Los Ulen. Pero su primer papel relevante en el audiovisual le llegaría bastante más tarde, en 2005, cuando se convirtió en el principal referente de la popular serie Los hombres de Paco, interpretando a un inspector de policía bonachón con una intensa vida familiar.

Desde entonces, se ha convertido en una cara muy reconocible de la televisión española, protagonizando otras series como Con el culo al aire, Víctor RosLa casa de papel o La peste. En la pantalla grande, también lo hemos podido ver en los últimos años en cintas como 23-F: la película (2011), Somos gente honrada (2013), La puerta abierta (2016), Señor, dame paciencia (2017) o La sombra de la ley (2018).

En esta entrevista, intentamos conocerle un poco más a pocos días de que participe en nuestro ciclo Los Oficios del Cine, en una sesión que lo reunirá con las actrices Cuca Escribano y Mari Paz Sayago para hablar de su oficio, la interpretación. Esta actividad se celebra el lunes 24 de junio, a las 18:00 h, en la sede en Sevilla de la Fundación Cajasol, y la asistencia a la misma es gratuita previa inscripción en este enlace.

 

¿Cómo llegaste a la interpretación?

En mi familia no había ningún antecedente, nadie había trabajado en el teatro ni en nada parecido. Y de hecho yo siempre he querido ser veterinario. Lo que pasó es que me enamoré de una bailarina y me metí en danza escénica en el Conservatorio de Sevilla. Algo después salieron unas pruebas para unas clases de ballet clásico y contemporáneo en el Instituto del Teatro, y pensé que ahí tenía que haber muchas más  bailarinas. Llegué por amor, en resumen. Pero el problema es que después me enamoré del teatro. Con todo esto lo que te quiero contar es que de pequeño no tenía ninguna vocación por este oficio. Incluso era muy tímido, me daba vergüenza hasta bailar sevillanas.

 

Y desde esa infancia tímida, tus comienzos por amor y tu paso por el Instituto del Teatro, ¿cómo llegas a plantarte ante una cámara?

Sobre el año 1986-87, habíamos formado la compañía Los Ulen y, aunque nosotros íbamos mucho a lo nuestro, eso nos abrió otras puertas, porque por ejemplo nos pedían que hiciéramos pruebas para algunas películas que se rodaban por aquí. Así llegué a Las dos orillas, de Juan Sebastián Bollaín, que además era y sigue siendo muy amigo nuestro.

Luego hice Castillos en el aire, una serie de Canal Sur. Pero pasaron después muchos años hasta que me llamaron para Los hombres de Paco, que ya fue en 2005. La verdad es que en todo ese tiempo parece que en el audiovisual tampoco se interesaron mucho por mí.

Paco Tous caracterizado para su personaje en la serie 'La casa de papel'

Paco Tous caracterizado para su personaje en la serie ‘La casa de papel’

Desde esas primeras incursiones tuyas en el cine hasta ahora, el audiovisual ha cambiado mucho en Andalucía. ¿Cómo valoras ese auge que estamos viviendo en la producción en los últimos años?

Creo que corremos el riesgo de ser complacientes y pensar que Andalucía es solo un magnífico decorado. No. Aquí hay profesionales que hasta ahora han tenido que trabajar sobre todo fuera, porque no se ha creado una industria en su tierra. Si nos ponemos un poco críticos, veremos que hay producciones aquí que son más baratas que en Madrid porque se paga menos que allí. Y eso me suena a que vienen buscando mano de obra barata a Andalucía.

Por supuesto, celebro todas las producciones que se están haciendo, con mucha gente de aquí, cada vez más. Hay que crear la industria aquí, para que seamos nosotros los que podamos crear todo, que no solo se nos quiera para echar una mano o porque cobremos más barato. Estos intentos por crear una industria se han reflejado hace un año con la Ley del Cine y creo que ese es el camino. Lo que no podemos es quedarnos con que somos un marco incomparable. Somos incomparables en genialidad, en potencial. Pero el potencial si no lo cuidas se te va a Madrid o a Estados Unidos.

 

Tú que has trabajado y sigues trabajando de forma simultánea muchas veces en teatro, cine y televisión, ¿te sientes más cómodo o más realizado en alguno de esos medios?

Para el actor, en esencia todo debe ser lo mismo. El problema es que en el teatro se paga muy mal, pero por lo demás es lo mismo trabajar para teatro, cine o televisión. Tienen técnicas diferentes pero en esencia es lo mismo: llegar, convencer, emocionar, conmover al espectador.

 

Cuando hiciste Los hombres de Paco tenías ya una trayectoria muy larga y consolidada detrás como actor de teatro, pero creo que protagonizar una serie de éxito debió suponer un gran salto en tu popularidad, en tu reconocimiento por la calle, ¿cómo viviste eso?, ¿cómo llevas en general la popularidad?

Al principio, me llegaba a incomodar, me descolocaba mucho. De todas maneras, mi personaje en Los hombres de Paco era afable, entrañable, cariñoso… Y así mismo te respondía la gente. Yo he visto a compañeros que hacen de malo que luego por la calle tienen que soportar que les llamen “asesino” o que les griten o les insulten. Conmigo, al menos, todo el mundo ha sido cariñoso de entrada.

Prefiero pensar que respondo al cariño de la gente y no avinagrarme por no tener mi espacio o porque me gustaría ir por la calle sin que me conocieran. Sé que mi profesión no es ser famoso, mi profesión es otra, pero parte del resultado de este juego es que la gente te conozca, así que hay que asumirlo. A mí me gusta mucho hablar, así que venga, p’alante.

Paco Tous en un fotograma de '23-F: la película'

Paco Tous en un fotograma de ’23-F: la película’

En 23-F: la película, te pudimos ver interpretando a Tejero, un personaje muy marcado, del que todo el mundo tiene una imagen muy concreta al menos en España. ¿Es más difícil ese tipo de personajes que uno que no tenga un referente real?

En este caso, había un referente pero era incierto. Lo único que se conocía del teniente coronel Tejero eran diez minutos grabados de un asalto. Jugar al estereotipo no me merecía la pena. No había entrevistas, no le podía imitar porque no le conocíamos. Por eso yo me lo podía inventar.

Como actor, con estos personajes públicos o históricos, te empiezas a documentar y siempre tienes a gente a favor y en contra. Y la verdad es que no me valía esa documentación por eso, porque se le demonizaba o se le ponía como un salvador de la patria. Yo quise agarrarme a un hombre que cree en lo que estaba haciendo. Para mí, evidentemente se equivocaba, pero era un hombre que creía firmemente en lo que hacía. Luego, por los comentarios de muchos guardias civiles que lo conocían de antes de dar el golpe, parece ser que era un tío agradable mandando, contaba chistes, lo apreciaban. Y por ahí es por donde tenía que trabajar al personaje. Y por supuesto nada de eso significa hacer una apología del golpe de estado del 23-F.

 

En otra entrevista reciente, Mari Paz Sayago nos hablaba de la dificultad que para ella tiene la comedia. A ti, que has hecho tantos papeles vinculados con la comedia, ¿te parece un género especialmente difícil?

Sí, bastante más que la tragedia. En el sentido de que la escritura de la tragedia está más asumida por el público. Sin embargo, en la comedia solamente se espera el resultado de la risa. Pero dos horas de chistes no son comedia. No se trata de sumar chistes ni de contar con un personaje gracioso.

La comedia, como estructura, es algo muy matemático, hay que escribirla muy bien. Y hay pocos escritores, pocos dramaturgos que para mí hayan acertado en eso. Son acciones matemáticas: hay que sumar, hacer ecuaciones, despejar la X para que haya un entramado que nos lleve por donde queremos, tiene que haber unos personajes bien dibujados. Son muchas cosas que la convierten en algo más difícil que la tragedia.

 

¿Qué papel de la historia del cine te hubiese gustado interpretar?

No soy un loco del cine, aunque tengo mis películas favoritas, claro. Tanto en teatro como en cine, siempre he pensado en Otelo como mi personaje favorito. Y después, me hubiese gustado trabajar en en cualquier película de Francis Ford Coppola. De hecho, mi película favorita es La ley de la calle.

 

Para terminar, ¿qué nos puedes contar de los proyectos en los que estás trabajando ahora mismo?

En cine, he terminado hace poco dos películas: La lista y Operación Camarón. También estoy rodando un papel en la nueva serie de Alex de la Iglesia para HBO, 30 monedas. Y tengo un proyecto para teatro que aún no está confirmado del todo, pero que esperamos poder estrenar en Madrid después del verano. Se llama ¿Qué hacemos con Walter? y es un texto de Juan José Campanella que va a dirigir él mismo. Ah, y también estoy esperando con muchas ganas que estrenen la tercera parte de La casa de papel para ver cómo ha quedado.

 

Imagen de portada: Paco Tous caracterizado para su personaje en la serie La peste


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