El director Pablo Barce llega mañana a la gala de los Premios Goya con ‘El Nadador’, un corto que ha triunfado en la Semana del Corto de Madrid y en los Premios Forqué. Un proyecto que ya le está abriendo las puertas del largometraje

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24 Ene 2020
Antonio Chaves

Puede que no haya mejores mimbres que el talento y la humildad. Pablo Barce (Málaga, 1987) no deja de acordarse de cada persona que le ha ayudado, que le ha aportado, que le ha sumado en lo que él es o puede llegar a ser. Afronta una nominación a Mejor Cortometraje en la gala de mañana de los Premios Goya por El Nadador. Y la cosa parece como si no fuera con él.

Ya se le nota el cosquilleo por la puesta de largo de su obra mañana, pero él se queda con el camino ya andado, con la experiencia. Viene de triunfar en la Semana del Cortometraje de Madrid y en los Premios Forqué. Este sábado competirá con Foreigner, Maras, Suc de síndriaXiao Xian desgranan por la estatuilla.

El nadador es un relato de tu padre, ¿Por qué lo elegiste?

Esencialmente por dos cosas. Era un relato que me gustaba mucho por cómo él contaba lo que cuenta porque habla sobre migración pero tiene ese punto de vista diferente de la persona que está jugándose la vida, que está replanteándose por qué lo hace, y se le viene todo encima. Y por cómo lo cuenta, en muy poco espacio era capar de contar cosas preciosas, que son los sentimientos de Hakim cuando está dando brazadas y se está acordando de su padre, de su casa. El relato nos lo dedicó a mi hermano y a mí, está firmado en 2003 o 2004, y se me quedó clavado. Y cuando me dispuse a hacer el corto vi que era un tema que estaba de actualidad, quizás más que nunca, así que este era el momento.

¿Qué mensaje quieres dar?

El mensaje es de esperanza. Siempre que se habla de temas de migración, estamos hablando de alguien que se marcha de su país. Yo quería fijarme en eso, en qué le pasa a una persona cuando está dejando su sitio. Buscaba contar que esa gente que busca una vida mejor, que ve fútbol europeo y estrellas en la televisión y piensan que nada más pisar Europa le va a pasar eso, al final deja atrás cosas muy bonitas y muy importantes. Es un mensaje de que es necesario saber valorar lo que se tiene y no pensar que por llegar aquí van a tenerlo todo a la primera. Seguramente van a tener una vida más difícil que de donde ellos vienen. Y además, aquí tenemos un problema, que es que mucha gente no ve bien la llegada de estas personas.

Hakim podría ser un MENA cualquiera, que ahora están siendo vilipendiados

Ellos son los más influenciables y a la mínima que ven a un familiar con un cochazo o que presumen de haber conseguido algo mejor fuera, piensan que lo van a tener. Ya se ha visto que no es así, de hecho aquí viven desgracias. Algunos tienen suerte, pero la mayoría acaban desamparados.

el nadador pablo barce

El corto realmente le da un valor especial a lo que estos jóvenes que se juegan la vida dejan allí y que realmente tiene más valor que lo que esperan de Europa…

Así es. Lo que me gustaría es que si ven el corto allí y lo ve la suficiente gente joven que tenga esa idea, se den cuenta de lo que tienen y lo valoren. Lo que pasa allí mucho es que se va gente que tiene una vida normal, dentro de lo que es vivir en Marruecos, pero trabajan en la fresa o en la Medina. Piensan que a poco que pisen esto lo van a mejorar, pero en realidad allí tienen una vida humilde pero digna.

El Estrecho siempre va a ser el límite entre le mundo pobre y el mundo rico.

El problema es que el Estrecho de Gibraltar es muy traicionero, porque estás en Algeciras y estás viendo Marruecos, y viceversa. Entonces piensas que lo puedes hacer con relativa facilidad. Pero no es así. Ya lo hemos visto muchas veces en las playas que no es así.

el nadador pablo barce

¿Cómo ha sido el rodaje en Marruecos?

Pensábamos que iba a ser más fácil porque es económico vivir, alojarse y el día a día. Creíamos que rodar también iba a ser barato. Pero nada más lejos de la realidad, es muy difícil. Ellos tienen una forma de controlar los equipos de rodaje en la que quieren saber dónde estás en todo momento, conocer qué material introduces en el país y te ponen unas tasas aduaneras muy altas. También las casas de alquiler en España tienen miedo de que no devuelvas el equipos y las tasas de seguro son altas. Imponen tener equipo marroquí, lo cual es bueno porque protegen su industria. Pero eso implica una parte de producción marroquí. Y se aprovechan mucho.

¿Qué tal fue?

Es un país muy barato y se rueda mucho allí. Los americanos y el cine europeo hacen muchos rodajes. Y ellos piensan que si vas a rodar un corto también tienes mucho dinero. Nosotros sabemos que en el mundo del cortometraje los presupuestos son reducidos, y ellos no lo entienden. Nos pasaban unos presupuestos desorbitados. Hasta que dimos con la persona idónea sufrimos mucho y de hecho tuvimos una cancelación de rodaje cuando ya nos íbamos a trabajar. Nos retrasó mucho este contratiempo pero fue una buena decisión porque al final conseguimos hacer todo como queríamos.

¿Cómo conseguisteis al reparto?

Quería contar con gente autóctona de Larache, y que no necesariamente fueran actores. Queríamos retratar la ciudad y sus gentes de la manera más natural. Fuimos a Algeciras y una asociación de un barrio que se dedica a la integración de jóvenes extranjeros nos ayudó. Trabajan con muchos marroquíes. El papel de la madre de Hakim lo hace una mujer que trabaja en esa asociación. Después, el director de Fotografía, Jorge Roig, me recomendó a un chico marroquí que trabajó en el corto Baraka. Y fue él quien, al leer el guión, vio que un grupo de amigos suyos que daban el perfil. Cuando hicimos la prueba notamos la química que había entre ellos y esa amistad real fue increíble para el corto. Los tres, Nezar, Amin y Taha son amigos en la vida real y ha venido muy bien al corto.

el nadador pablo barce

Te denominas a ti mismo montador y ahora director por accidente, ¿Qué sacas de este paso a la dirección?

Me tiré un poco a la piscina, pero era lo que siempre me había interesado cuando empecé a estudiar Comunicación aquí en Málaga. Cuando uno está estudiando y piensa en hacer cine, siempre piensa en dirigir o en escribir. El mundo del montaje lo descubrí poco a poco cuando estudiaba. Cuando hacíamos prácticas audiovisuales me tocaba siempre montar, y me gustaba. Al irme a Madrid a estudiar cine, me recomendaron que me metiera en algo técnico, que aprendiera una profesión, y que siempre iba a poder dirigir después.

¿Cómo fue tu experiencia en la Escuela de Cine de Madrid?

Agradezco haber estudiado en la ECAM, la Escuela de Cine de Madrid, porque tuvimos profesores increíbles. Mi tutor era Fernando Franco y luego una serie de profesores que son el top de nuestro país. Claro, cuando estás aprendiendo montaje estás aprendiendo cine. Y cuando salí de allí y vi la oportunidad de dirigir, lo vi claro porque aunque no había aprendido todas las herramientas para dirigir, había aprendido otras muchas cosas que un director no tiene y he intentado aprovecharlo.

En este corto también participas en el montaje con Emilia Martín-Peñasco, ¿Quién llevaba las riendas?

Yo quería que las llevara ella porque al principio no iba a montar. Quería despegarme totalmente de ese área porque ya había escrito con mi padre el guión, la había dirigido, había sido un proceso muy intenso y muy largo, y lo que quería era retirarme y tener otro punto de vista. Emilia empezó el trabajo. Pero por las circunstancias que decía de los retrasos en el rodaje, cuando tocó rodar la parte del barco, ella no estaba disponible. Le eché mucho de menos, le mandaba montajes y cortes y ella me respondía con audios de media hora y yo desquiciado en mi casa [risas].

Esta nominación no es la primera, de hecho ya tienes un Goya como montador…

Bueno, en parte. Hicimos un cortometraje documental de Juan Vicente Córdoba Cabezas habladoras y ganó el Goya al Mejor Corto Documental.

el nadador pablo barce

¿Qué te dice esta nominación?

Es un orgullo tremendo, jamás me lo habría imaginado. Cuando pasó lo de Juan Vicente con Cabezas habladoras lo entendí porque él había hecho un trabajo muy bueno, tiene muchas tablas y tenía el camino claro para intentar optar al Goya. Cuando yo dirigí ni siquiera pensaba en los festivales a los que podíamos llegar. Era otro mundo para mí. Pero es un orgullo porque es una forma de que se reconozca todo el empeño y el esfuerzo de la gente que desde el principio ha estado conmigo. Porque ha sido tan duro sacarlo adelante y ha habido tanta gente empujando conmigo… Equipo, amigos, familia… Que ellos vean que esto está pasando para mí es el regalo.

El Nadador viene ya con reconocimientos importantes, así que no va mal encaminado para los Goya…

No, la verdad. Y de hecho me ha pillado un poco descolocado. Cuando empezamos con los festivales, comenzamos tan fuerte… Cuatro premios en la Semana del Cortometraje de Madrid y el que nos dio un poco de alas fue el premio a la distribución con Madrid en corto. A partir de ahí llegaron más premios, incluso recibimos un premio en Tánger, lo cual fue una gran satisfacción, por el hecho de que allí interesara la historia. Y también el Premio Forqué.

La dirección de cortos para muchos es la antesala de la dirección de largometraje… ¿Vamos por ahí o no?

Yo todavía no quiero pensarlo mucho. Pero es verdad que ya se están abriendo caminos, sobre todo por mis productores Antonio Hens y César Martínez. Antonio me dijo ‘Pablo, si esto está pasando, aprovéchalo y ponte con el largo’. Y quiero hacerle caso. Lo único que ahora mismo no sé cómo hacerle caso. Quería hacer otro corto, pero ya tengo la idea para un largo. Ya tengo trabajo avanzado con mi padre para una idea de largo, basado también en una historia suya. Pero quiero verlo con más perspectiva cuando todo esto pase. 

el nadador pablo barce

¿Será El Nadador?

No, no será El Nadador. Hay otra historia de mi padre que me gusta un montón. Tiene mucha relación con El Nadador, es la historia de un chaval joven en Marruecos, pero que vive otras circunstancias diferentes. Por temática me interesa mucho porque es parecida, pero se desliga. Y tampoco quiero alterar El Nadador, no lo veo como un proyecto de largo.

El corto está dedicado a tus abuelos, ¿A quién le dedicarías el Goya si llega? 

A mis abuelos siempre, a los cuatro, que los he vivido y me han dado todo. A mis padres que han permitido que estudie cine. Y sobre todo al equipo técnico y artístico que han sido una maravilla.


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