redaccion
Redacción filmAnd

Marion Berger, programadora del Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT), nos propone una lista con las películas imprescindibles para cualquiera que quiera empezar a conocer el cine africano. Son diez títulos que reflejan la diversidad y el enorme potencial creativo de todo un continente que ha tenido que sobreponerse a menudo al sometimiento, la ignorancia o incluso el desprecio del resto del planeta.

Todos estos títulos pueden encontrarse en el Fondo Fílmico del FCAT, que está haciendo una labor sin duda admirable por la preservación y la divulgación del patrimonio cinematográfico africano.

 

La noire de… / La chica negra (Ousmane Sembène, Senegal, 1966)
Primer largometraje del prestigioso escritor y cineasta senegalés Ousmane Sembène, La noire de… cuenta la historia de Diouana, una chica negra que es contratada en Dakar por una pareja blanca para cuidar a los niños de la familia.


Sambizanga
 (Sarah Maldoror, Angola, 1972)
Impresionante documental en el que la cámara sigue a María, la mujer del lider angoleño Domingos Xavier, de prisión en prisión, en un intento por saber qué ha sido de su marido, encarcelado en los años 60 del pasado siglo por las autoridades coloniales portuguesas.  Sambizanga es el nombre del barrio obrero de Luanda en el que está la principal de esas cárceles.

 

Touki Bouki (Djibril Diop Mambéty, Senegal, 1973)
Restaurada por la World Cinema Foundation (presidida por Martin Scorsese), Touki Bouki es una de las mejores películas africanas que desde la ficción refleja los sueños rotos de varias generaciones de jóvenes africanos, deslumbrados por los brillos fatuos del capitalismo europeo.

 

Mortu Nega / La muerte me niega (Flora Gomes, Guinea Bissau, 1987)
Además de ser un duro fresco sobre la guerra de la independencia de Guinea Bissau, este ópera prima de la interesantísima Flora Gomes es también un canto a la esperanza y a la fuerza de la mujer africana.

 

Yaaba / Abuela (Idrissa Ouédraogo, Burkina Faso, 1989)
Idrissa Ouédraogo es sin duda uno de los directores africanos más reconocidos fuera de su continente de origen. En Yaaba, ganadora, entre otras distinciones internacionales, del premio de la FIPRESCI en el Festival de Cannes, cuenta la historia de amistad entre Bila, un niño de 10 años, y la anciana Sana, a la que todos en el poblado en el que viven la consideran una bruja.

 

La vie sur terre / La vida en la tierra (Abderrahmane Sissako, Malí-Mauritania-Francia, 1998)
El cineasta mauritano residente en Francia Abderrahmane Sissako regresa a un pueblecito de Mali para reunirse con su padre y filmar esta deliciosa tragicomedia que reflexiona sobre los cambios en su tierra coincidiendo con la proximidad del cambio de milenio.


Bye Bye Africa
(Mohamat Saleh Haroun, Chad, 1999)
Otra muestra de algo que podríamos considerar casi un género, el cine “de retorno” filmado por directores que residen en Europa y vuelven los ojos a sus países de origen. Aquí, en clave de documental metacinematográfico, el director regresa a su hogar tras la muerte de su madre y se despide también metafóricamente de su tierra.

 

Inland (Tariq Teguia, Argelia, 2008)
Premiada también por la FIPRESCI en Venecia, cuenta la historia de Marek, un topógrafo que acepta un trabajo en la región de Argelia Occidental, en un pueblo marcado por años de terrorismo. Allí conoce a una joven, que lleva tiempo escondida en un refugio.

 

Sur la planche / En el filo (Leïla Kilani, Marruecos, 2011)
Valiente primera incursión de la documentalista Leïla Kilani en la ficción con la historia de varias jóvenes que se buscan la vida en el casco antiguo de Tánger trabajando de día en una conservera y trapicheando de noche en el filo de la parte más dura de la ciudad.

 

The Endless River (Oliver Hermanus, Sudáfrica, 2015)
Duro retrato de la violencia en Ciudad del Cabo a partir de la insólita relación entre un viudo cuya familia ha sido asesinada y una joven camarera que está a punto de reencontrarse con su pareja, tras la salida de este de la cárcel.

 

Félicité (Alain Gomis, Senegal-Francia-Bélgica-Alemania-Líbano, 2017)

Cerramos la lista con una película de este mismo año, ganadora del Gran Premio del Jurado en la pasada Berlinale. Su protagonista, que da título al filme, canta en un bar de Kinsasha y emprenderá un camino frenético de música y sueños tras sufrir una tragedia familiar. Una historia definida por la crítica con adjetivos rotundos como “conmovedora”, “magnética” o “brutal”.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *