El intercambio, con Pepón Nieto, Natalia Roig, Hugo Silva y Rossy de Palma.
Ignacio Gutiérrez
Ignacio Gutiérrez

Tras varias propuestas más experimentales el director malagueño Nacho Ignacio estrena el viernes 1 en toda España El intercambio. Una comedia de enredo protagonizada por Pepón Nieto, Natalia Roig, Hugo Silva y Rossy de Palma. En esta entrevista Ignacio Nacho nos explica el germen teatral y cinematográfico de esta película que para el director malagueño supone su propuesta más comercial hasta la fecha.

 

Ignacio Gutiérrez: ¿Cómo surgió la idea de adaptar al cine una obra de teatro escrita por ti?

Ignacio Nacho: Exactamente no es una adaptación. No se sabe qué surgió antes, si el huevo o la gallina. Mi intención era escribir un discurso que tuviera dos posibilidades de exhibición: el teatro y el cine.  Me sorprendió gratamente que hubiera un productor interesado en la opción teatral y otro en la cinematográfica. Además, son vías totalmente independientes, los productores no tienen ningún contacto entre sí, cada proceso ha sido distinto.

 

¿Se trata de un cambio de formato o hay diferencias entre las dos versiones?

La versión cinematográfica es mucho más oscura, tiene un tempo más pausado y los personajes están más cercanos a la realidad. La obra de teatro tiene un tratamiento más  esperpéntico, sin  darle ningún tono peyorativo a la palabra. Además, tienen finales drásticamente distintos. En cuanto al elenco, solo repite Natalia Roig que en la película es la protagonista.

 

No obstante, la versión cinematográfica también es muy teatral, hay pocos personajes, pocos escenarios, parece que estás viendo una obra de teatro…

Intencionadamente yo quería hacer una película claustrofóbica que transcurriera en un espacio muy reducido, con un elenco muy pequeño. Quería hacer una comedia de enredo en manos de actores, una película en la que la historia no se sustentara en grandes paisajes ni efectos especiales, sino en los personajes. Además, es difícil no dar una apariencia teatral cuando trabajas en tan pocos escenarios.

El director malagueño Nacho Ignacio durante un momento del rodaje de 'El intercambio'.

El director malagueño Nacho Ignacio durante un momento del rodaje de ‘El intercambio’.

Respecto al guion, sugiere un planteamiento sobre cómo construimos las relaciones sentimentales en nuestra sociedad. ¿Qué reflexión querías plantear?

Yo quería hablar sobre las parejas desde la individualidad. Es decir, sobre cómo tenemos la necesidad de vincularnos con otras personas, y en el fondo, sobre lo vulnerable que somos aunque nos pongamos caretas para disfrazar esa realidad. La película cuenta cómo un personaje se ve en una extraña encerrona hasta que decide tirar la toalla y ser honesto consigo mismo por primera vez en su vida. Lo que me fascina es que cada espectador ofrece una lectura definitiva. La obra no la cierro yo, la obra la cierra el público.

 

En la película los personajes masculinos presentan actitudes patriarcales y en muchos casos de dominio sobre los tres personajes femeninos. ¿Era una decisión consciente?

Sí, está planteado conscientemente. Ahora mismo estamos en un momento de especial sensibilidad y podemos confundir la realidad con la ficción. Yo he generando una historia donde hay personajes que actúan de un modo determinado porque me parece interesante desde un punto de vista narrativo, no por una cuestión de posicionamiento. No quería ahondar especialmente en este asunto ni que acaparara ningún protagonismo, pero sí me parecía más rico para los personajes, que aunque tengan esta postura claramente patriarcal, sin embargo están muy distantes entre ellos.

Una escena de la película 'El intercambio'.

Una escena de la película ‘El intercambio’.

Vienes del cine experimental y creo que has dicho en alguna ocasión que El intercambio es tu película más comercial y que está hecha para el público. ¿Qué significa cine comercial para ti?

El cine comercial es el cine que a la mayoría del pueblo le apetece consumir. Hay mucha hipocresía al respecto, todo el mundo dice que les gusta ver películas buenas, pero la realidad es lo que refleja la taquilla. A mí me resulta doloroso someterme a un trabajo demencial que implica a docenas de personas durante años y que después resulta invisible. Si las películas no se ven, no tienen mucho sentido. Con El intercambio  he intentado ponerme de cara al público y no sé hasta qué punto lo voy a conseguir. De momento, estoy marcando un antes y un después porque he conseguido que haya 130 copias en los cines, cosa que ahora mismo no es nada fácil. Ten en cuenta que la última película que conseguí estrenar en una sala comercial fue una sola copia en los cines Casablanca de Barcelona.

 

¿Qué vínculos existen entre el cine comercial y el de autor? ¿Es El intercambio una propuesta para aunar estás dos retóricas?

Yo no quiero sacrificar mi discurso. En El intercambio creo que se percibe que no es una comedia al uso, pero al mismo tiempo que es una película bienintencionada que tiene la sanísima intención de divertir el máximo tiempo posible. En la película hay entre setenta y ochenta chistes, más de uno por minuto. Me resulta muy gratificante escribir y dirigir comedia. No estoy haciendo ningún sacrificio en absoluto.

¿Cómo fue el trabajo con los actores y actrices?

Tuvimos varias reuniones antes del rodaje para cambiar impresiones sobre los personajes. Entendieron que tenían que liberarse de cualquier tipo de prejuicio y no hacerse más preguntas de las necesarias. Yo creo que para trabajar con los actores hay que medir bien los tiempos. Para un actor es tan perjudicial haber ensayado mucho como haber ensayado poco. Intentamos trabajar en esa línea.

 

¿Cómo fue el rodaje?

Se grabó en un tiempo récord. Para abaratar costes era fundamental minimizar los tiempos. La película se rodó en once días gracias a que todos son muy profesionales y hay que dar pocas explicaciones, cada uno sabe qué tiene que hacer y dónde.

¿Cómo ha reaccionado el público en las proyecciones que se han realizado en festivales?

Hemos tenido una respuesta muy cálida. La gente se está dejando llevar por la película y creo que en un alto porcentaje el público sale bastante satisfecho. Se pasa muy bien y se ríen. Hay gente que incluso me han dicho que han llorado de risa y de pena. Tocar esos dos extremos en una misma propuesta es bastante complicado.

 

¿Cómo ves la industria audiovisual en Andalucía?

Yo creo que ahora mismo está mejor que nunca. Están saliendo directores muy buenos, se está produciendo más que nunca y se hacen películas muy buenas. Yo creo que estamos en un momento dulce. Espero que tenga carácter de continuidad.


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