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Alejandro Ávila

De las calles a las tablas. De las tablas a la gran pantalla. La vida de un grupo de mujeres sin techo cambia de la noche a la mañana con un taller de teatro. Son Mujereando, una compañía de teatro sevillana que utiliza la interpretación para “escapar a todo ese dolor acumulado durante tanto años”, explica la gaditana Carmen Tamayo.

Tamayo es la terapeuta, la directora de teatro y, ahora, también la directora del documental Mujereando, que acaba de recibir una ayuda de la Consejería de Cultura andaluza y se encuentra en una fase de financiación, que Tamayo espera completar en los encuentros profesionales del Festival de Málaga. El equipo está buscando patrocinadores y posibles productores que puedan ayudar a sacar adelante el proyecto.

Carmen Tamayo tras una función de ‘Mujereando’

“Yo trabajo en un centro de día para mujeres sin hogar. Allí intento mezclar mis dos profesiones: trabajadora social y directora de teatro. Al ser mujeres, se enfrentan a una realidad mucho peor que los hombres sin techo, como la violencia de género, las violaciones y una vulnerabilidad extrema en las calles”, desentraña Tamayo.

La primera vez que mujeres como Charo Jurado, Pilar Fernández, Tamara Pérez, Macarena Machado o África de los Reyes entran en su taller de teatro, Carmen les hace una pregunta muy simple, y muy compleja a la vez: Qué le quieren contar al mundo. Y así, a partir de sus historias personales, ella busca “un hilo conductor. En mi última obra de teatro, Quejío de una diosa, ese hilo es que todo les iba bien hasta que se casaron. Una de ellas, por poner un ejemplo, fue violada el día de su boda”.

Muchas de estas mujeres son víctimas de violencia machista. Por esa razón, como explica la propia Carmen, “propuse abordar desde una perspectiva de género esta problemática, y qué mejor manera que a través de mi pasión, el teatro. Al principio nadie apostaba por esta locura de utilizar el teatro como motor de cambio, como herramienta terapéutica. Pero muy pronto, empezaron a verse los resultados, con cambios muy notorios y beneficiosos para las 47 mujeres que han participado en el proyecto”.

Mujereando.

Y es que Carmen, dice, no olvida “la mirada de una mujer a la que atendí nada más llegar. Acababa de perder su casa y era la primera noche que tenía que dormir en la calle. Su mirada de terror, tristeza, angustia, derrota… me dijo tanto, que ahí comprendí, que perder el hogar, es de las cosas más horribles y dolorosas que pueden sucederle a una persona. Y es que si para un hombre es duro, para una mujer es muchísimo peor”.

“Los textos salen del alma”

Mujereando es la ópera prima de Carmen Tamayo, quien no solo lleva cinco años trabajando con estas mujeres, sino que ella misma ha sido intérprete de largometrajes como No te supe perder o los cortos No quiero, Mentira, La Perdida, La Próxima Parada o Espich, por los que ha sido galardonada hasta en cuatro ocasiones.

El documental aúna testimonios, con fragmento de las obras donde “los textos salen del alma! y partes oníricas rodadas en Doñana, que permiten ir enlazando las historias de estas mujeres a las que sólo les quedan “sus sueños”.

La producción del documental corre a cargo de Cuenta 3, una asociación que cuenta ya en su haber con dos obras audiovisuales: Pura, hasta la sepoltura, premiada por Radio Nacional de España (RNE), y Papá, galardonado en la Mestre International de Venecia.

Los productores son la propia Carmen (que también dirige y escribe el documental), Nuria Dorado y Manu León. Jorge P. Gago es el director de fotografía, Pablo Trujillo es el responsable de la banda sonora y el montaje corre a cargo de Gago, León y Tamayo. La foto-fija es de José María Saborido.

“Hemos hechos una apuesta por gente joven, con mucho talento y a la que no se le suele dar una oportunidad. Todos son andaluces y toda la financiación va a repercutir en Andalucía”, subraya la directora.

Mientras Carmen cumple el sueño de que su obra de teatro coral se proyecte en la gran pantalla, sus actrices siguen luchando por su sueño: “vivir en paz y con dignidad. Tener su propio hogar”.


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