La actriz malagueña Mona Martínez opta a su primer Goya, en la categoría de Mejor actriz de reparto, por su impecable trabajo en ‘Adiós’, el largometraje de Paco Cabezas que ha supuesto una de las grandes alegrías para el cine andaluz reciente.

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24 Ene 2020
Alejandro Luque

Malagueña del 68, Mona Martínez vive el mejor año de su carrera gracias a su papel en Adiós, del director Paco Cabezas, con el que ya ha obtenido el premio El resplandor de Días de Cine y el premio Asecan a la Mejor actriz de reparto. Ahora opta al Goya en la misma categoría, que se concederá además en su ciudad natal. Con una larga andadura en el teatro y una filmografía que cuenta con títulos como Intemperie, El Reino, Taxi a Gibraltar, Terminator 6 y Ana de día, además de diversos trabajos para televisión, Martínez cosecha hoy un éxito pacientemente sembrado.

 

¿Existe eso que llaman “el papel de su vida”?

No, creo que hay personas perfectas para un papel, pero no creo en “el papel de tu vida”. Sí en ese que te llega en el momento que tiene que llegar, y que todo cuadre. Hay veces que los directores también se equivocan con los actores, y hasta lo reconocen. Pero en este caso creo que Paco no se ha equivocado con nadie.

Al cabo de tantos años de carrera, ¿sabe qué hace que un personaje suscite una corriente de simpatía, y de pronto empiecen a llegar los premios, uno tras otro?

Creo que tiene que ver con el azar, el destino, que todo se alinee en el cielo para que se produzca eso con facilidad. Y todo en Adiós se ha producido con mucha facilidad. Yo efectivamente llevo muchos años en esta profesión, veinte ni más ni menos, me conoce mucha gente, los compañeros saben de ti, pero una película con esta relevancia no había tenido. Había hecho Ana de día el año pasado, que es verdad que era una película con menos proyección en el mercado. Pero en Adiós todo es sencillo, único, y el resultado es muy visible, con muchas nominaciones. Creo que la razón es que la protagonista es una heroína, y hace mucho que no vemos heroínas de esa envergadura, ni esas madres coraje que existían más en el neorrealismo. María Santos es un personaje que la gente nomina también por el deseo de que exista en la vida real: hay un componente de aplauso al personaje.

Ese éxito que está teniendo la película, ¿se podía adivinar leyendo el guion, o en algún momento del rodaje?

En la primera secuencia que se me mandó para la prueba, que ni siquiera existe en la película. Cuando hablé con Paco Cabezas la primera vez, le pregunté: ¿Dónde está la secuencia que escribiste? No, eso lo hicimos Carmen, Jose y yo, los tres guionistas, para entretenernos y hacer una secuencia exclusivamente para las pruebas.

¿Ahí supo que estaba en un proyecto especial?

En el momento que yo leí aquello, dije: esta gente sabe mucho de Andalucía, de mujeres andaluzas, de poner el alma en las palabras. Y cuando leí el guion completo, vi que era una maravilla. Y cuando pusieron el reparto que pusieron, empezando por Mario Casas, que está maravilloso, y terminando por Pablo Gómez-Pando, que hace de policía y es bastante desagradable, están todos brillantes. Y otra cosa que te puedo decir es que Paco Cabezas pidió mi nominación. Me dijo “prepárate, porque te llevo de cabeza a una nominación. Y con eso hazme caso, que no me equivoco”. Y así ha sido. Busca a los actores que tiene en su cabeza, digan lo que digan los productores.

¿Es eso lo que distingue a Paco Cabezas de otros directores?

Paco tiene mucha sabiduría de lo que cuenta, sabe muy bien de qué está hablando. Sabe de su ciudad, de lo que se ve y de lo que se oculta, de sociedades marginadas. Sabe de qué habla, habla en primera persona de las cosas, aunque no aparezca en la película. Cuemnta algo que parte de un deseo, una necesidad de expresarse como sevillano, que acaba convirtiéndose en universal. Y esa inteligencia dirigiendo actores lo ha puesto en el lugar que se merece en Estados Unidos, y espero que llegue a estarlo algún día aquí.

Usted es de la generación que marchó a Madrid a buscar trabajo. Ahora que asistimos a un “segundo boom” del cine andaluz, ¿está más cerca el día que un actor pueda desarrollar su carrera sin tener que hacer las maletas?

Espero que sea así. Mi sobrina está estudiando en Málaga, y espero que no tenga que marcharse. Cada vez los castings se hacen en más sitios y no está tan localizado. Se empieza a ampliar el radio, sobre todo porque tenemos que atender a la vida: Madrid está lleno de andaluces, Málaga de Sevillanos, Sevilla de gaditanos…. Y como estamos todos repartidos, creo que hay que escribir guiones con esas características. Hay muchos componentes que hay que atender, como es el tema de los acentos.

Le he oído defender alguna vez ese tema. ¿Ya pasaron los directores que les decían a los actores andaluces “ese acento te lo quito en una semana”?

Es un horror. Me acuerdo de haber oído algo como “si se te oye hablando en andaluz no se te toma en serio”. O “cariño, eso no lo puedes hacer con tu acento”, aunque en ningún momento se especificara la procedencia del personaje. Yo se lo explico siempre a los directores, empiezo con el mío, y si te ponen pegas, accedes a lo que sea. Pero si no hay nada en el guion que impida que el personaje venga de Málaga y esté viviendo en San Sebastián , como ocurre en la vida real…

El hecho de que los Goya este año se den en la vida real, ¿estimula, o añade presión?

Añade alegría, porque presión… El otro día decía mi compañera Pilar Gómez que todas tenemos un 25 por ciento de posibilidades, y que las posibilidades son reales. Yo creo que hay menos porque la competencia es alta, y con actrices que estamos en la misma categoría son de nivelazo, y todas tienen Goya menos yo. Yo le añadiría el componente de mucha emoción, y mucho estrés por el tema de las invitaciones. Al final, puedo conseguir que entren tres familiares, y no por mí. Yo no he conseguido ni una entrada.

Una curiosidad: el hecho de que Antonio Banderas lleve el nombre de Málaga por todo el mundo: ¿es una bendición, o puede llegar a tapar a otros actores, como si fuera lo único que ha salido de allí?

Para mí es una bendición, porque Banderas es embajador de España y de Málaga. Y es indiscutible que pelea por llevar cultura a su tierra. Cuando yo era pequeña, Málaga estaba llena de teatros y de cines. En el Cervantes me he visto todas las obras habidas y por haber que llegaban. Y debería volver a ser así. Banderas apuesta por ello, por la cultura, por la belleza, porque Málaga tenga acceso a las cosas que tienen Madrid y Barcelona. Le nominan a los Oscars y dice que no quiere que esa nominación le quite el valor a los Goya: es un caballero, me quito el sombrero ante él. Y lo que dice es de una idiosincrasia malagueña genuina.

Volviendo a Adiós, con su personaje pensé que muchas actrices se quejan de que no hay buenos papeles para mujeres de 50 años. Usted demostró que sí.     

Sí. Yo añadiría que los personajes se van escribiendo según la sociedad. La sociedad está cambiando y las mujeres ocupamos más espacio, por tanto van a ser más visibles y se van a escribir más cosas para ellas. Y hay más guionistas y escritoras de teatro, como Lucía Carballal, que he trabajado con ella hace poco, y que tiene que sonar mucho. Escribe muy bien de la vida y cuenta con personajes femeninos que están en la vida. Eso va con los tiempos. También añadiría que empieza a haber mujeres que no somos la típica belleza. Yo veo mucho cine inglés y allí no se le ponen pegas a los actores que son un poquito menos guapos que lo cotidiano. Aquí nos hemos centrado en un tipo de protagonistas que hacían todos los personajes. Ahora llega un director como Luis San Narciso y abre una cantera de mujeres en las que hay delgadas, gordas, altas, bajas…

A propósito de Lucía Carballal, ¿qué le ha dado a usted el teatro?

A mí me lo ha dado todo: experiencia, sabiduría, malos ratos también, compañeros excepcionales, directores que me han aportado mucho profesional y personalmente… De hecho, este papel me llegó cuando estaba haciendo la función más difícil de mi vida hasta ahora, Oscar o la felicidad de existir, que es hora y media sola, con once personajes simultáneamente, y exige un rendimiento bastante alto. Por eso Adiós me pilló muy serena y con ganas de interpretar.

¿Y la danza?

Igual. Yo tuve la suerte de que mi madre me obligó a bailar. “No, yo voy a hacer teatro”. “Pues no, primero bailar”. Me aportó mucha desenvoltura.

Los directores españoles hablaban hace poco de la necesidad de que no se hagan solo series, y al mismo tiempo, ¿no están salvando la vida éstas a mucha gente?

Están dando mucho trabajo, es una realidad, y eso te salva del “dios mío, qué va a pasar”. Es verdad que los cachés se están moviendo de una forma poco equilibrada. Yo creo que volveremos al cine y a pantalla grande. Pasarán la moda de las series, y regresaremos a las salas porque esa magia no existe en tu casa. La expresión del cine se hace para eso, tiene su componente emocional.

La pregunta inevitable: ¿está preparado el discurso de los Goya?

Te dicen de todo: “Llévatelo en un papel”. “No, haz lo que te salga del corazón”. La academia te manda un mail y te explica todo el ritual, y piden que tengas un discurso organizado si se produce el premio. Pero como he recibido el de Días de Cine y el Asecan, que me han hecho tremendamente feliz, he salido siempre pensando que no he nombrado a alguien. Así que creo que voy a hacer una lista con la gente importante que tiene que sonar, y ha aportado mucho. Si no subo, igualmente le haré una foto a la lista y se la mandaré. Así lo haré.


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