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Redacción filmAnd

Rocío Huertas, animadora y videoartista

Mi comienzo en el cine de animación fue de la mano del gran Jan Švankmayer. En el año 1996, el Ministerio de Cultura español me concedió una beca para estudiar en Praga, en DAMU, la Academia de las artes interpretativas en la Facultad de Teatro. Ese año asistí a una proyección y entre otros cortos pude ver Dimensiones del Diálogo. Así fue como me topé con el maestro por primera vez. Este corto me fascinó y comencé a investigar, compré toda su filmografía en VHS en una distribuidora que tenía su sede en un piso muy pequeño de un barrio de Praga y descubrí que estudió en DAMU -como yo entonces-.

También conocí el departamento de animación de FAMU (la Escuela de Cine y Televisión de la Academia de Artes Escénicas de Praga). Convencí al director de FAMU y a mis profesores para que me dejasen cambiar la asignatura que yo debía tomar en FAMU por la de cine de animación. Por motivos del idioma me asignaron un profesor con el que entablé una gran amistad. Él debía supervisar el avance del storyboard de mi proyecto de cortometraje y fue quién me llevó por primera vez a un estudio de cine. Él era director de animación de una serie de dibujos animados del estudio. Junto a su oficina había una sala de proyección en la que me dejaba con el proyeccionista y la selección de películas en 35 mm que él mismo hacía. Yo las veía mientras él trabajaba. Allí fue donde descubrí al maestro en el que mis maestros se inspiraron, Jiří Trnka. De él me enamoró su Abuelita cibernética.

Años después, una vez completado mi primer corto,  Muerte y resurrección, asistí por primera vez a un festival internacional de animación. Muerte y resurrección competía con un corto que me encantó y me hizo llorar, Father and daughter de Michaël Dudok de Wit. Por primera vez lloraba viendo cine de animación (la segunda y última vez fue con Mi vecino Totoro, un largometraje de Hayao Miyasaki). Este corto ganó no solo esa vez, sino en todos los festivales a los que fui con Muerte y resurrección, e incluso ganó un Oscar. Ahora Michaël Dudok de Wit ha dirigido una película en el mítico estudio japonés Ghibli, La tortuga roja. Es el primer director Europeo que trabaja en Ghibli.

En los festivales de cine de animación fui a muchos monográficos de artistas. Rescato algunos títulos y artistas que me inspiraron: Papageno de Lotte Reiniger; Les Astronautes de Walerian Borowczyk y Chris Marker; Labirynt de Jan Lenica. Descubrir estos trabajos me llevó a realizar mi primer corto de recortables: Los desheredados.

Realicé Los desheredados en la ciudad de Nueva York mientras estudiaba animación digital en la NYU. Durante ese mismo periplo, el artista sudafricano William Kentridge impartía una asignatura en otra universidad. En paralelo su obra se proyectaba en el Moma Ps1 y varias galerías de la ciudad. Me impresionó Felix in exile.

Los principios de la animación en 3d fueron muy fríos. Había mucho “mundo submarino”, sobre todo peces, de todos los tipos y tamaños. Poco a poco empezaron a llenarse de pensamiento y de emociones. La primera vez que me emocioné viendo un trabajo en 3D, este fue Ryan de Chris Landreth. Y aún lo hace.

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Del 20 al 23 de febrero, la animadora y videoartista Rocío Huertas impartirá un Taller de animación para artistas y docentes en la Escuela Pública de Formación Cultural de Andalucía.


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