Mar Garcia Mejias
Ignacio Gutiérrez

Ganadora del premio ASECAN 2014 a la mejor dirección de arte por The Extraordinary Tale (José F. Ortuño y Laura Alvea, 2013), Mar García Mejías ha sido directora artística de largometrajes como El mundo es nuestro, Maldita venganza y Encontrados en Nueva York, así como del mediometraje mexicano La canción de los niños muertos y numerosas películas de la industria Bollywood. También ha trabajado como actriz recientemente en el documental Las llaves de la memoria (Jesús Armesto, 2016) y en la película de ficción El mate de Morphy (Joaquín Ortega, 2017). En esta entrevista, la andaluza Mar García Mejías nos explica la importancia de la dirección de arte en el resultado final de un producto audiovisual y nos habla sobre su carrera profesional y sobre cómo ve el futuro del cine hecho en Andalucía.

 

Ignacio Gutiérrez (IG): ¿Cómo definirías tu profesión, la dirección de arte? Seguramente muchas personas que lean esta entrevista no tendrán muy claro en qué consiste exactamente. 

Mar García Mejías (MGM): La dirección de arte se encarga de darle un sentido estético a una pieza audiovisual. Cualquier cosa que aparezca en la imagen está bajo su supervisión: los decorados, el color, el atrezo, la ambientación… Coordina a todos esos departamentos y se encarga de que su trabajo tenga unidad y sentido. Según el tipo de producción y el presupuesto te puede tocar hacerlo prácticamente todo tú o estar sentada en una mesa después de haber visto las localizaciones, simplemente coordinando al equipo y haciendo los diseños de la producción.

 

IG: ¿Por qué es importante la dirección de arte en el cine? ¿Qué aporta al resultado final, es decir, a la narración que se cuenta en una película?

MGM: La imagen y la estética es lo que se queda en la retina después de ver una película o un audiovisual. Si piensas en Blade Runner se te vienen neones rojos y azules a la cabeza, se te queda grabado: eso es una elección estética del departamento de arte. En cada frame es como si construyeras un cuadro, hay una intencionalidad. Tiene que haber una ambientación que recubra y dé realidad a lo que estás contando; si es realista, debes conseguir que tu trabajo no se note; si es ficción, debes crear un mundo particular acorde con la historia, con los personajes… La dirección de arte crea un mundo paralelo y cerrado y mete la historia en una burbuja.

Mar García mejías durante un rodaje

Mar García Mejías, al fondo, durante un rodaje.

IG: Estudiaste Bellas Artes, ¿podrías hablarnos sobre la relación de esta carrera con la dirección de arte?

MGM: La dirección de arte es un oficio bastante peculiar, reúne condiciones técnicas, conocimientos culturales y exige tener sensibilidad artística. Tienes que construir, fabricar, diseñar… Debes ser manitas y a la vez tener un bagaje intelectual y cultural para proponer ideas. Muchas veces te dicen que la película debe basarse en la estética de un pintor o un fotógrafo o a veces te explican aproximadamente lo que tienen en la cabeza y tu aciertas con propuestas propias o referencias a otros autores de cine, pintura… Lo que pasa es que la dirección artística tiene una parte muy alejada de la sensibilidad: tienes que manejar presupuestos, tiene un punto de producción. Una palabra que yo siempre asocio con la dirección de arte es la optimización de recursos, de tiempo, de personal y de resultados. Optimización es una palabra que tiene que tener metida en vena un director de arte. No todo es tan artístico.

 

IG: ¿Qué formación es necesaria para dedicarse a este oficio?

MGM: Puedes haber hecho escenografía en alguna escuela de teatro, puedes haber estudiado Bellas Artes, puedes no tener estudios. El cine es un oficio que exige practicar para que los demás puedan ver lo que haces  y demostrarles qué capacidades tienes. En mi caso, considero que todo lo que aprendas es interesante y útil para este oficio. Yo estudié Bellas Artes, pero también tengo el máster de Dirección de Arte y Diseño de Producción de la Escuela de Cine de Cataluña (ESCAC); también tengo estudios de diseño gráfico, de 3D, estudios de escenografía, de fotografía, tengo formación en vestuario, aparte soy pintora y paralelamente disfruto mucho una pequeña carrerita de actriz. Sé ponerme en la situación, delante y detrás de la cámara.

La directora de arte durante la presentación de 'Las llaves de la memoria' en el SEFF

La directora de arte durante la presentación de ‘Las llaves de la memoria’ en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

IG: ¿En qué momento decidiste apostar por la dirección de arte?

MGM: Yo actuaba en muchos cortos de cine y como hacía Bellas Artes me preguntaron si quería participar en el equipo de dirección artística. En aquel momento no sabía lo que era. Empecé así y la verdad es que llevo ya bastantes años, de repente ves que te has posicionado. Sin embargo, al mismo tiempo sigo intentando desarrollar otras facetas, ahora quiero levantar mi segundo corto como directora. La dirección de arte, aunque sea una actividad creativa, tiene un punto técnico, tienes que satisfacer los deseos de la dirección. Esa necesidad mía de contar cosas la sigo haciendo desde la pintura, la dirección y la interpretación.

 

IG: Parte de tu carrera profesional la has desarrollado en la industria india, en el conocido Bollywood, ¿puedes contarnos algo sobre cómo fue esa experiencia?

MGM: Contactaron conmigo porque vinieron a rodar a Sevilla y empezaron a llamarme para otros rodajes. Ahí empezó una relación que a día de hoy no continúo porque es muy duro. Si el cine es duro (son muchas horas y mucha responsabilidad), en Bollywood es otra realidad, es oriente, otra manera de funcionar, otro idioma, otra cultura, otra comida… Es realmente agotador. Lo disfruté un montón, pero al final me proyecté a la larga y no podía estar cuatro meses intensivos veinticuatro horas al día porque te colapsas. Ha sido un aprendizaje brutal, no descarto volver a hacer alguna película allí, pero creo que ya asumí aquel aprendizaje y es “too much” como para vivir solo de eso.

García Mejías durante un rodaje de Bollywood en el que participó como directora de arte y actriz.

IG: El cine de Bollywood es especialmente estético, ¿en qué se diferencia el trabajo de un director de arte allí del de aquí?

MGM: La historia del cine cuenta que fue precisamente en India donde apareció el concepto de dirección artística en color y de un modo más ilusionista, menos dramática, menos occidental, menos realista. Hoy continúan manteniendo pequeñas escenas musicales hasta las películas más serias. Es una condición que no puede faltar. Trabajar allí es muy intenso. La parte técnica no está prevista desde un mes antes como aquí, sino dos días antes, y tienes que hacer una logística brutal, conseguirte a tres carpinteros urgentemente porque han decidido rodar en otro set, por ejemplo. También pasa aquí, pero allí es un poco “vámonos que nos vamos”. Rodar allí es muy duro pero cuanto más difícil sea la situación, más aprendes.

 

IG: ¿Qué te aporta tu carrera como actriz?

MGM: Me acerqué al cine desde la interpretación. Creo que ser actriz es ser valiente y tener muchas ganas de contar lo que llevas dentro. Necesitas un registro de los diferentes sentimientos del ser humano para exteriorizarlos fuera de tiempo. Sentimientos que a lo mejor no has sentido. Es un trabajo superbonito, antropológicamente muy interesante. Yo no soy cien por cien actriz porque no he dejado todo por la actuación, pero sí es para mí una pasión muy fuerte que tengo dentro. La dirección de arte era un oficio con más seguridad. En la actuación puedes tener suerte o no tenerla, porque muchas veces no se trata de la calidad de tu interpretación, sino de que tus rasgos faciales coincidan con el personaje que buscan. No lo digo por mí, sino por quienes dejan todo en su vida por la interpretación: ser actriz es valiente.

Mar García Ejeda en un trabajo como actriz.

Mar García Mejías en uno de sus trabajos como actriz

IG: ¿En qué se parece la interpretación y la dirección artística? Desde fuera parecen dos disciplinas muy alejadas.

MGM: Creo que dentro de los oficios del cine los que se dedican al departamento de arte son quienes tienen una sensibilidad más cercana a la interpretación. Creo que es por el tipo de sensibilidad que se necesita. Además, muchos actores cuando empiezan tienen que hacerse su propia escenografía para teatro. Muchos escenógrafos que han hecho tantísimas obras de teatro son compañeros directos de los intérpretes. En el cine hay muchos departamentos, en el teatro, exagerando, se reduce a tres: dirección, interpretación y escenografía; cuando extrapolas esto al cine, de repente te sobran muchos departamentos. Creo que eres un tipo de persona diferente si te dedicas al arte o a la interpretación que a la producción.

 

IG: ¿Y tu experiencia como directora?  

MGM: Hice un corto muy sencillo que formaba parte de la webserie Números. 360 se llamaba. Llevaba tiempo queriendo desvirgarme como directora y como guionista. Fue la manera de demostrarme que podía poner plano sobre plano y crear algo con sentido. Intenté hacer una cosa sencilla, pero lo mejor que pude. Tengo tres guiones escritos y precisamente ahora estoy con el dossier de actores para empezar a moverlo. Mi intención es que en el 2018 pueda rodar el siguiente. Para mi es una carrera de fondo, no tengo prisa. No pretendo vivir de la dirección pero no me voy a quedar sin disfrutarlo ni contar lo que tengo dentro.

 

IG: ¿Cómo ves el futuro del cine andaluz?

MGM: Se ha abierto una puerta positiva en Andalucía. Hay mucha gente haciendo cosas que siempre se han llevado a cabo en Madrid. Yo no lo llamaría industria porque tampoco sé si es un boom como pasó hace quince años en el País Vasco. Yo en Andalucía he trabajado mucho, pero en los últimos años he tenido que tirar de producciones externas. Hay gente que lleva veinte años y que es la que hace las producciones de las películas gordas. Yo he empezado con lo que ellos no han querido hacer y poco a poco voy subiendo, pero me surgen más oportunidades de crecimiento fuera. Aquí no hay tantas producciones intermedias, por eso yo noto que no hay una industria. Tenemos las grandes producciones como La Peste y también las de medio y bajo presupuesto. Hay muchos niveles de producciones, pero no los suficientes para todos los técnicos preparados que Andalucía tiene. Mi primera película la hice en México y ganó el equivalente al Goya mexicano; trabajé mucho en Barcelona, en Madrid, en Bollywood y en producciones extranjeras como Juego de Tronos. No estoy en el top, no tengo edad de estarlo, pero tampoco abajo del todo, estoy en un punto medio. En Andalucía, aunque haya proyectos de todo tipo, no es posible para todos desarrollar una carrera con continuidad. El cine andaluz tiene un meritazo brutal porque hay gente con mucho talento, una tierra que históricamente tiene arte y sensibilidad para favorecer la creatividad, pero creo que la industria en sí no está consolidada, pienso que está en formación y espero que cuaje.

 

 

 


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