Amalia Bulnes
Amalia Bulnes

Remedios Malvárez es una cineasta y fotógrafa onubense; o fotógrafa y cineasta onubense, tanto monta, monta tanto en esta profesional del Audiovisual andaluz que creó en 2010 Producciones Singulares, productora de comunicación audiovisual con la que ha desarrollado numerosos proyectos cinematográficos, publicitarios y de vídeo-clip. Su cortometraje Silencio (2014) y su primer largo, Alalá (2016), ambos documentales y vinculados al flamenco, han cosechado numerosos premios en festivales internaciones de reconocido prestigio.

Malvárez participa este jueves 2 de noviembre en la primera jornada del ciclo Los Oficios del Cine, dedicada a la Dirección de Fotografía. Organizada por Filmand y la Fundación Cajasol, tiene como objetivo dar a conocer las claves de las diferentes profesiones que intervienen en la realización de una producción audiovisual (entrada libre hasta completar aforo con inscripción aquí).

 

Su trayectoria profesional comenzó vinculada a la fotografía. Ahora es una de las cineastas andaluzas más premiada en festivales del último año, gracias al trabajo documental ‘Alalá’. ¿Cómo se produce el salto de la imagen fija a la imagen en movimiento?

Realmente yo sigo siendo fotógrafa, me siento así, en un momento determinado mis imágenes comenzaron a moverse, a contar más cosas. No tuve la suerte ni las posibilidades para poder estudiar cine en mi época, no vengo de escuelas y la fotografía era el único medio a mi alcance, Cuando en un momento determinado descubrí que podía componer y crear con este otro lenguaje probé, hice Silencio y me encantó.

 

¿Qué le ofrece la fotografía que no le ofrece el cine y viceversa? ¿se siente igual de cómoda con los dos lenguajes?

Los dos me aportan y me enseñan continuamente, no puedo separar esa doble condición, por deformación profesional pienso y construyo en planos, aunque a veces eso es un error pero para mi es inevitable. El venir de la fotografía me ha ayudado mucho en el audiovisual, tenía la mirada formada, aunque indudablemente hay toda una formación añadida que he tenido que adquirir. Los fotógrafos somos un poco autistas de nuestro trabajo,  y en el audiovisual es todo lo contrario,  trabajar con un gran equipo humano y técnico es muy diferente. Es como si estuvieras siempre acostumbrada a tocar un instrumento y te enfrentas a dirigir una orquesta, pero cuando esa orquesta suena el resultado es mágico. Me siento cómoda con los dos lenguajes porque para mi son inseparables.
Su doble condición de fotógrafa y cineasta nos abre el foco de estas jornadas, dedicadas a la dirección de fotografía. ¿Qué valora y qué destacaría de este ‘oficio del cine’?
A mi me parece fundamental, aunque sea un refrán muy dicho: a veces una imagen vale mas que mil palabras, aunque un guión sea muy bueno si llevado a la cámara no tiene la fuerza, el matiz, la textura y luz que necesita se cae la historia.
Los directores de fotografía tienen en sus manos la factura estética de una película, por lo que su trabajo necesita de la colaboración estrechísima con el director. ¿Cómo suelen  ser esas relaciones?
Las relaciones tienen que ser muy directas, muy fluidas y con unos objetivos comunes muy claros. Aunque a veces hay que improvisar cuanto mas cerrado y claras tengas las cosas antes de rodar mejor será el resultado. Para mi es parte directa de la dirección de la peli
¿Qué destacaría a nivel estético de sus dos trabajos más conocidos: Silencio y Alalá?
En ambos se ha cuidado mucho la luz, sobre todo en Alalá, queríamos transmitir esa alegría de la luz del sur, todo rodado en verano y luz de tarde, era muy importante este look, dado el lugar donde se rodaba no queríamos luces frías en un espacio deprimido porque lo que queríamos contar era todo lo contrario.
Sus trabajos están encuadrados, hasta la fecha, en el documental, un género en alza dentro de la industria audiovisual andaluza. ¿Qué está ocurriendo ahora mismo en Andalucía para que haya una mayoría de creadores, a cada cual más interesante, preocupado por el documental?

Creo que el documental tiene mucho potencial como producto audiovisual, ya venía ocurriendo en otros países, también ayudado por la difusión en nuevas  vías de exhibición como las plataformas bajo demanda, ya que nunca puedes pensar en una distribución en salas comerciales y sobre todo porque se está cuidando muchísimo este tipo de producciones que cada vez se acercan mas a la ficción. Ya no vale hacer un documental de cualquier cosa y de cualquier manera, hay que hacer verdaderas películas basadas en esa interpretación de la realidad. También ayuda que en el documental los equipos son menores y las producciones se abaratan bastante por lo que son mas asequibles de producir.

Aváncenos algo de su próxima aventura cinematográfica…
No suelo hablar de proyectos futuros hasta que no los veo rodados o estoy en ello, acabo de rodar un corto de ficción, una comedia, me apetecía probarme en este género y aprender de la disciplina de ficción, es una historia escrita, dirigida y protagonizada sólo por mujeres. Y para el próximo año estamos ya trabajando la producción de un largo documental.

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