Juan Gabriel García
Juan Gabriel García

La historia del cine en Almería no deja de sorprendernos. Es tan grande que un día puedes pasear por el desierto, escarbar un poco en la tierra, y descubrir los restos de un vehículo que se utilizó en una película de Sergio Leone hace casi cincuenta años. Esa es la apasionante aventura que ha protagonizado un grupo de amigos cinéfilos y admiradores del desierto almeriense entre los que se encuentran José María López y el matrimonio formado por Roberto Porta y Barbara Brighi, pareja procedente de Rávena, Italia, de vacaciones en Almería siguiendo los pasos de su cineasta favorito.

El lugar en el que se ha producido este singular hallazgo se conoce popularmente como el Puente Leone. El nombre se debe a que esa localización se utilizó en ¡Agáchate maldito! (1971), la sexta película dirigida por Sergio Leone, la quinta y última que localizaría en la provincia de Almería, y que contó en sus papeles principales con Rod Steiger y James Coburn. En ese enclave del Desierto de Tabernas, en las cercanías de un camino por el que se accede a Sierra Alhamilla, se construyó un puente para una secuencia de la película. Los personajes de Steiger y Coburn tienden una emboscada a las tropas enemigas. Primero, agazapados en la ladera de una montaña, les disparan con unas ametralladoras para terminar volando el puente con explosivos cuando los soldados y tres vehículos se encuentran encima de él.

De esos tres vehículos, dos permanecen encima del puente tras la explosión y el otro, situado en medio, vuela por los aires. Todos los indicios nos invitan a pensar que ese vehículo, tipo camioneta que sale despedido del puente por la fuerte explosión, es el que han hallado estos Indiana Jones del cine rodado en Almería.

Vista general del puente con los tres vehículos en un plano de ¡Agáchete, maldito! con james Coburn en primer término.

Arqueología cinéfila

José María López comparte dos pasiones: el desierto de Tabernas y las películas que se han cristalizado en la provincia de Almería. En cuanto tiene la más mínima oportunidad sale al desierto y camina por los paisajes almerienses que han inmortalizado algunos de los cineastas más consagrados de la historia, de David Lean a Steven Spielberg, entre otros muchos. Lo que le ocurrió el pasado domingo no lo olvidará nunca.

A principios de septiembre visitó el Puente Leone y vio un volante semienterrado. No le dio demasiada importancia ni lo relacionó con ¡Agáchate, maldito!, pensó que se trataba de algún vehículo que se quedó atrapado en la rambla, y el agua, la arena y el paso del tiempo lo terminaron de engullir. Entretanto, contactan con él unos amigos italianos a los que ha conocido a través de su página de Facebook, llamada Paraje Natural Desierto de Tabernas, un espacio en el que transmite su pasión desaforada por este increíble rincón de la naturaleza. Quedan todos en Almería y realizan una primera expedición al famoso puente para estudiar el misterioso volante. Roberto sostiene la teoría de que pertenece a la película. José María duda. Deciden ir en otra ocasión preparados con herramientas para resolver el enigma.

Detalle del vehículo encontrado semienterrado en el Desierto de Tabernas. Fotos: José María López Ramírez

Llega el día y poco a poco, conforme retiran arena, ven que no se trata solo de un volante, sino que está unido, como mínimo, a un capó completo. Por el modelo y el lugar en el que se ubica, todo apunta a que se trata de los restos de uno de los vehículos que se ve en la película de Leone. José María asegura estar “todavía sorprendido. Si no fuésemos cinéfilos tal vez no le daríamos importancia, pero para nosotros la tiene, y mucha”. Este arqueólogo del cine explica, aún con cierto nerviosismo motivado por la ilusión, que “el momento del descubrimiento fue indescriptible, muy emocionante. Te das cuenta de que eso lleva ahí desde 1971 y que todo sigue igual desde entonces…, es algo mágico”.

Como experto del desierto y aficionado a las películas que allí se han rodado, José María se ha tropezado con muchos restos de rodajes, tanto recientes como de hace cincuenta o más años. En según qué lugares del desierto resulta relativamente fácil chocar con botellas de cristal de agua de marcas que ya no existen, latas de conservas, maderas de decorados…, “¡pero nunca algo así!”, exclama aún emocionado.

Juanen Pérez Miranda, creador del grupo Almeriacine, conocedor de los paisajes cinematográficos de la provincia almeriense y coautor de la guía La Almería de Sergio Leone, donde se detallan todas las localizaciones en las que el director romano rodó en Almería, se erige como firme defensor de ¡Agáchate, maldito! y sus localizaciones.

Pérez Miranda señala que “es una película que ha sido maltratada por la historia y muy desconocida. Si vemos la versión de 150 minutos (existe una versión muy difundida de 120 minutos) podemos apreciar que se trata de otra gran obra de Leone. Y cuenta con la particularidad de haberse rodado en localizaciones inéditas de la provincia, como la del famoso puente”.

Fotograma de ¡Agáchate, maldito!, a la derecha dos de los vehículos que pasan por el puente.

El creador de Almeriacine resalta las sensaciones tan “especiales” que se tienen cuando se visita la zona del ‘Puente Leone’. Detalla que es como “si el tiempo se hubiese congelado en 1971. Parece que fue ayer cuando se rodó la película. Quedan muchos vestigios del rodaje: restos de botellas, los cables de la detonación, los restos del puente explotado, las barricadas de las ametralladoras, otros montículos de ladrillos donde se pudieron colocar las cámaras para protegerse de la explosión…, hay que reivindicar esta película y sus localizaciones”.

Respecto a lo que habría que hacer a partir de ahora con los restos del vehículo, José María difiere con la opinión que, seguramente, mantendría el doctor Jones, que defendía que los legados de la historia “deberían estar en un museo”. A José María le gustaría que el vehículo siguiese donde se encuentra ahora, pero que se acometa una acción, con una vitrina de cristal o la forma de protección que proceda, para que permanezca visible y protegido.

José María no pierde la ocasión para reivindicar la “espectacularidad de nuestro desierto. Es una joya y pienso que no se le da el valor que merece. Fuera lo valoran más. He andado por muchos de sus rincones y cada vez me fascina más, por este motivo nació la página de Facebook, para difundir su grandeza”.

Barbara, Roberto y su hija se disponen a descubrir lo que esconde la rambla.

Esta peculiar historia manifiesta la estrecha relación que se establece entre los rodajes y el ánimo por los admiradores de esas películas por visitar las localizaciones donde se han realizado. El fenómeno del turismo cinematográfico cobra cada vez más fuerza y se convierte en una sugestiva y novedosa forma de conocer un lugar, a través de las películas que allí se han rodado.

Si se visita el desierto de Tabernas hay que tener cuidado por donde se pisa, casi sin quererlo nos podemos tropezar con un pedazo de la historia del cine en Almería.


2 comentarios sobre “Los ‘Indiana Jones’ del cine almeriense

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