salome machio
Salomé Machío

Redacción www.filmand.es

Hacemos balance de la gala de los Premios Goya 2017 y en filmAnd nos quedamos con estos diez momentazos:

1 La tila de Bayona

El director de Un monstruo viene a verme, Juan Antonio Bayona, se pasó toda la ceremonia al borde del colapso emocional. El proyecto larguísimo y complejo de adaptar esta novela de Patrick Ness llegaba anoche a su culminación con nueve premios. Casi todos fueron cayendo en categorías técnicas, pero Bayona los iba viviendo con gran intensidad desde su butaca, entre puchero y puchero. Tan mal lo debieron ver, que en algún momento de la ceremonia alguien debió llevarle una tila y apareció desde entonces en muchos planos dándole pequeños sorbos a una taza, de la que colgaba la delatora bolsita. Y el caso es que debió hacerle efecto porque cuando recogió “su” premio, el premio al Mejor Director, apareció mucho más tranquilo.

2 “Gente sin casas, casas sin gente”

En una gala que tuvo menos contenido político que en otras ocasiones (aunque hubo varios premiados y algún entregador que sí aprovecharon su momento para reivindicar), Silvia Pérez Cruz agradeció su Goya a la Mejor Canción como mejor sabe hacer: le cantó a los desahuciados un trozo de ‘No hay tanto pan’, otro tema que también forma parte de la banda sonora de Cerca de tu casa, la película por la que fue premiada: “Mentiras, Sonrisas y amapolas. / Discursos, periódicos, banqueros y trileros. / Canciones, monos y pistolas, / bolsos, confetis, cruceros y puteros.  / Te roban y te gritan. / Y lo que no tienes también te lo quitan. / No hay tanto pan, pan, pan. / No hay tanto pan, pan, pan. / Convierten el pueblo en banco,  / la mierda en oro y lo negro el blanco… / Es indecente y es indecente, / gente sin casa y casa sin gente.”

3 Atropellado agradecimiento

El actor Manolo Solo representa mejor que cualquiera el esfuerzo que da consistencia al vaporoso glamour de la profesión. Décadas sobre las tablas de los teatros, en el doblaje, en la música y en papeles breves ante las cámaras han terminado por instalarle en el tópico del “secundario de lujo”. Pero sus apariciones como juez Ruz en B (la obra y la película) y ahora como “El Triana” en Tarde para la ira le han dado por fin la visibilidad que merece. “Conmocionado”, así se definió al recoger el Goya como Mejor Actor de Reparto. Pero su agradecimiento atropellado y emocionante, en el que llegó a dedicar el premio a sus “amores imposibles”, nos pareció lo más auténtico de la noche.

4 Tacones y mantón

Dani Rovira se movió bien por el escenario, encadenando chistes que unas veces funcionaron mejor y otras peor, pero que le sirvieron para sacar adelante un año más la gala (posiblemente, el género espectacular más difícil). Solo trastablilló cuando se calzó unos taconazos para lanzar una necesaria proclama: “Siguen haciendo falta mujeres que hagan películas”. En esta misma línea, de todas formas, en filmAnd nos gustó más otra imagen que se pudo ver antes en la alfombra roja: la actriz sevillana Cuca Escribano lució un mantón con un bordado rotundo: “Más personajes femeninos”.

5 Antonio y su megáfono

Antonio de la Torre se prestó a uno de los mejores sketches de la noche. Dani Rovira, sentado a su lado, le recordó que se ha hecho famoso como un actor “de contención” y puso en sus manos un megáfono para que se liberara. El momento más divertido llegó poco después: Rovira siguió bromeando con Karra Elejalde y terminaron besándose apasionadamente, pero justo entonces Antonio de la Torre volvió a aparecer por detrás con su megáfono para romper el momento más romántico de la noche.

6 Ana Belén y su brindis con agua

Una greguería de Ramón Gómez de la Serna dice algo así como que todo el que pide agua en las visitas tiene alma de conferenciante. Y Ana Belén debe tenerla, porque en medio de su también emocionada y emocionante charla de agradecimiento por el Goya de Honor se saltó con toda naturalidad el protocolo y pidió agua. Le acercaron una botella, bebió, hizo un gesto de brindis ante el aplauso del público y retomó su discurso. Dicen que brindar con agua trae mala suerte, pero cuando alguien lo hace con tanta elegancia esa maldición no puede cumplirse.

7 La importancia de nombrar

Este año la entrega de los Goya ha coincidido con el Día Mundial contra el Cáncer, el 4 de febrero. Carlos Santos, Goya al Mejor Actor Revelación, se acordó de forma muy especial de esta conmemoración y le dedicó el premio a su familia y especialmente a su hermana, que, según explicó el intérprete, no pudo acompañarle porque está hospitalizada, tratándose de un cáncer. En el contexto mediático siguen/seguimos ocultando de manera ridícula el nombre de esta enfermedad, estigmatizándola. Por eso nos parece tan importante que ante millones de espectadores Carlos Santos llamase a las cosas por su nombre. ¡Gracias!

8 El doblete

Una alucinada Emma Suárez tuvo que subir dos veces al escenario: ganó el Goya a la Mejor Interpretación Protagonista, por Julieta, y el Premio a la Mejor Interpretación de Reparto por La próxima piel. Parece fácil, pero es algo que solo había ocurrido en otra ocasión en la historia de los Goya: en 1987, Verónica Forqué también fue premiada como mejor actriz protagonista (por La vida alegre) y como mejor actriz de reparto (por Moros y cristianos).

9 Recuerdo para Paloma Chamorro

Un barbudo Carlos Díez, miembro del equipo de vestuario de 1898. Los últimos de Filipinas recogió en nombre de Paola Torres el Goya de esa categoría, recordó a Bimba Bosé y leyó un texto en el que la ausente ganadora le dedicaba el premio “a una mujer admirable, Paloma Chamorro”. Aunque no estaba vinculada al mundo del cine, Chamorro, fallecida hace unos días, ha sido un referente para la renovación de la cultura española, al acercar la música y la estética de la movida de los 80 a un público masivo, a través de su mítico programa de televisión ‘La edad de oro’. Por eso nos parece muy justo este recuerdo.

10 Mujeres de cine

Si hay una reivindicación que atravesó de principio a fin esta edición de los Goya es la de una mayor presencia de las mujeres en el cine, tanto en los papeles protagonistas activos como en los puestos que determinan qué historias se cuentan y cómo. Por eso nos parece significativo y esperanzador que la gala se cerrase con una mujer sola sobre el escenario: Beatriz Bodegas, joven productora independiente de Tarde para la ira, Goya a la Mejor Película, puede convertirse en un buen símbolo de ese cine más igualitario que está por venir. Ojalá.

Foto: Miguel Córdoba para www.premiosgoya.com


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