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Alejandro Ávila

Summer Films, la productora de Laura Hojman, se encuentra en un privilegiado enclave del casco histórico de Sevilla. En esta amplia oficina, compartida con otros jóvenes artistas del mundo del teatro, la pintura y el cine, se ha fraguado Tierras Solares, la ambiciosa ópera prima con la que Hojman quiere dar a conocer la breve etapa andaluza del poeta Rubén Darío.

Tras una importante trayectoria como gestora cultural en festivales, documentalista para otras productoras como Aralán y realizadora y guionista de videoclips y spots comerciales, Hojman da el salto a la dirección cinematográfica. Lo hace sobre dos sólidos apoyos: la financiación de Televisión Española, Canal Sur y la Junta de Andalucía. Y la figura de un poeta de la talla universal de Rubén Darío. Tierras solares. Así se llama el largometraje documental que inicia su rodaje este miércoles 2 de mayo, recorriendo rincones de Andalucía como Sevilla, Córdoba, Granada, Málaga o Cádiz.

Mientras una luz tenue primaveral se filtra en un tranquilo patio de césped artificial y frondosas plantas, Laura habla de su ópera prima con una emoción y una ilusión que no ocultan los nervios de lanzarse a un rodaje de tres semanas, que está a punto de comenzar. Luz, sensibilidad, sensaciones son palabras que la directora novel repite con frecuencia para describir su proyecto. ¿Acaso puede ser de otra manera cuando el protagonista es Rubén Darío, “el poeta de la primavera”, tal y como lo describía el Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez?

La búsqueda de la belleza

Si algo define al poeta modernista es su incansable búsqueda de la belleza. Tras ella llegó en 1902 a Andalucía. Y fruto de ello fue su Tierras solares, la antología de crónicas periodísticas que da nombre al documental de Laura Hojman, quien se declara “una enamorada de la poesía”.

“Poca gente sabe que Rubén Darío estuvo en Andalucía y escribió la crónica de aquellos viajes. Él sufría una depresión, o tristeza crónica como la llamaba Juan Ramón, una bronquitis muy fuerte y alcoholismo. Llega a Andalucía en busca de una cura física y de esa luz que le devuelva la vitalidad, la inspiración y el amor por la belleza”. Aunque apenas tenía 35 años, la enfermedad y la melancolía lo habían sumido en su otoño particular. Lejos quedaba la primavera.

Tierras solares se convierte así en el hilo conductor para explorar quién era Rubén Darío. “Contamos lo que siente una persona que sufre nostalgia y busca desesperadamente la luz para sentirse vivo. Juan Ramón decía que era el poeta de la primavera, como símbolo de la juventud, el despertar de la sensualidad y el erotismo. Cuando Rubén Darío se ve mayor, echa de menos todo eso y viene a Andalucía a intentar recuperarlo”.

Influido por los autores románticos de sus lecturas infantiles, el poeta nicaragüense afincado en París estaba cegado por una visión orientalista de Andalucía. “Cuando llega, encuentra una Andalucía donde hay signos de progreso e industrialización. En Tierras solares tenemos, por un lado, el amor por esa Andalucía orientalista y mítica y, por otro, una visión más realista. Para la época, son unas crónicas muy modernas y rompedoras, que defienden un alejamiento de esa Andalucía de panderetas, gitanas y toreros”.

Desmitifica la Andalucía de pandereta

Rubén Darío ve en Juan Ramón y en los cantaores reflejos de una melancolía y un dolor ancestral que trasciende la Andalucía de la charanga. “El capítulo sobre la tristeza andaluza es precioso, en él se desmitifica esa Andalucía de pandereta y habla del carácter taciturno de los andaluces, ejemplificado en los cantaores y el dolor ancestral que transmiten sus cantes”.

La directora dice sentirse muy identificada con la figura del poeta latinoamericano. “La única forma de llegar a la gente es que tú estés totalmente implicada y yo me siento muy identificada con lo que quiero contar. Siempre pongo mucho de mí en todo lo que hago y yo siento muy dentro la poesía de Rubén Darío y los temas que trata”.

Según explica su autora, el documental consta de tres partes: entrevistas al uso con especialistas en la obra del escritor y personalidades de la cultura, grabaciones de la época y “secuencias de ficción que tratan de transmitir las sensaciones que tuvo Rubén Darío durante ese viaje. No me gusta llamarlas recreaciones, porque son piezas más oníricas, contemplativas, en las que Rubén Darío es una presencia”.

Fotografía en sintonía

Para captar “la nostalgia, la belleza, la melancolía y la calma”, la directora sevillana cuenta en su equipo con un director de fotografía, Jesús Perujo. Con él, Laura se siente “en sintonía” para transmitir esas sensaciones con la luz, la música y la palabra. Hojman es también la guionista y su socio, Guillermo Rojas, su productor. El montaje es cosa de ambos. José Carlos de Isla es su coproductor (Sarao Films) y su ayudante de dirección; Araceli Carrero, la directora de producción; Pilar Angulo, la responsable de arte y vestuario; Jorge Marín (Arte Sonora) pone el sonido y Pablo Cervantes, la música.

Los atardeceres, en los que se rodarán muchas de las secuencias, pondrán la luz adecuada y el mar, el color azul que tantos desvelos causó a un Rubén Darío que regresará este otoño.

Tierras solares.


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