¿Quienes fueron ‘las Alice Guy españolas’? Intentamos responder a esta pregunta rastreando la obra de cuatro directoras pioneras en el cine español: Elena Jordi, Musidora, Helena Cortesina y Rosario Pi

juan antonio bermudez
13 Jul 2019
Juan Antonio Bermúdez

La famosa brecha de género marca la historia del cine desde sus orígenes. La incorporación de las mujeres a tareas que fueran más allá de su aparición como intérpretes en la pantalla ha sido escandalosamente tardía y lenta en todas las cinematografías. Poco a poco van rastreándose las escasas excepciones y así cada vez es más conocida la trascendencia de Alice Guy como primera mujer directora. Pero ¿quienes fueron ‘las Alice Guy del cine español’?

En este artículo y en otro que publicaremos pronto intentamos responder a esa pregunta, recordando a algunas de las pioneras. Vamos a comenzar con las cuatro primeras mujeres que dirigieron una película en el contexto español.

Elena Jordi (Cercs, 1882-Barcelona, 1945)
Todas las fuentes históricas citan Thaïs (Elena Jordi, 1918) como la primera película española rodada por una mujer, aunque como ocurre por desgracia con gran parte del cine mudo no se conserva ninguna copia y solo tenemos conocimiento de la misma a través de las reseñas que aparecieron en la prensa de la época.
Elena Jordi era el seudónimo de Montserrat Casals Baqué, una actriz y empresaria teatral que gozó de cierta fama e hizo cierta fortuna en el teatro de variedades del Paralelo barcelonés, en la segunda década del siglo XX. Antes, recién llegada a la capital catalana desde su pueblo natal, con apenas 23 años pero ya viuda y con dos hijas, había trabajado en un estanco frecuentado por intelectuales y artistas, que la introdujeron en el mundillo cultural y bohemio de la ciudad.

Elena Jordi

Elena Jordi

Thaïs fue la única película dirigida por Jordi, que también la interpretó y la produjo a través de su empresa Studio Films. Era una adaptación de la ópera homónima de Jules Massenet, basada a su vez en una novela de Anatole France. Y como curiosidad esa obra también dio origen en esos mismos años a la única película futurista que se conserva, titulada de la misma forma y dirigida por Anton Giulio Bragaglia.

 

Musidora, (París, 1889-1957)
Vampiresa en el sentido literal de sus interpretaciones y en el arquetipo de la femme fatale, la actriz Jeanne Roques, conocida artísticamente como Musidora, fue una de las musas del surrealismo y una figura fundamental del primer cine francés, conocida sobre todo por su papel protagonista como Irma Vep en la mítica serie cinematográfica Les vampires (Louis Feuillade, 1915).
Pero es justo tenerla en cuenta en esta lista también porque dirigió tres películas en España. Y en concreto una de ellas, La capitana Alegría / Pour don Carlos (codirigida en 1920 con Jacques Lasseyne, nombre afrancesado del vasco Jaime de Lassuen), puede considerarse la primera película española realizada por una mujer.

Musidora caracterizada como Ira Vamp

Musidora caracterizada como Ira Vamp

El vínculo de Musidora con España fue sentimental, pero en un sentido casi místico: cuando ya era una celebridad en Francia, se enamoró del rejoneador Antonio Cañero y vivió en España durante los primeros años de la década de los 20. Se integró bastante en la cultura local, declaraba su amor por lo español siempre que tenía ocasión y hasta llegó a posar para Julio Romero de Torres, baluarte de la iconografía hispánica.
En La capitana Alegría, rodada en varias localizaciones guipuzcoanas y ambientada en las Guerras Carlistas, Musidora escribió y dirigió también el cortometraje Sol y Sombra (1922) y el largo La tierra de los toros (1924), ambos de temática taurina.

 

Helena Cortesina (Valencia, 1904-Buenos Aires, 1984)
Su nombre auténtico era Elena Cortés Altabás y fue conocida también como “La Venus valenciana”. Bailarina desde los doce años en los teatros de variedades de su ciudad natal, debutó en el cine en 1920 en dos películas del realizador José Buchs. Y solo un par de años después, en 1922, montó su propia productora cinematográfica, Cortesina Films, con la que rodó Flor de España o La leyenda de un torero (1923).
El debut en la dirección de Cortesina, contó también con su presencia ante la cámara, junto a sus hermanas Ofelia y Angélica, que sin embargo tuvieron una carrera actoral menos destacada. Flor de España o La leyenda de un torero cuenta, como apunta su título, el romance entre un matador de toros y una florista que acabará triunfando sobre los escenarios con el sobrenombre de Flor de España.

Helena Cortesina (a la izquierda), junto a sus hermanas Ofelia y Angélica

Helena Cortesina (a la izquierda), junto a sus hermanas Ofelia (centro) y Angélica (derecha)

La película tuvo una distribución bastante irregular y Cortesina no volvería a probar suerte tras las cámaras, dedicándose a partir de entonces casi en exclusividad al teatro, primero en España y luego en Argentina, su país de acogida tras exiliarse durante la Guerra Civil.

 

Rosario Pi (Barcelona, 1899-Madrid, 1967)
De las pioneras españolas, Rosario Pi fue la que tuvo un vínculo con el cine más continuo y nos atrevemos a decir que su carrera como directora podría haber sido mucho más larga si la Guerra Civil no la hubiese truncado, al sufrir primero el boicot del bando republicano, por considerarla demasiado próxima a los sublevados, y después el boicot franquista, rechazada por su aparente masculinidad y la ruptura que algunas de sus propuestas suponían con respecto a los esquemas femeninos tradicionales.
Afectada desde niña por la poliomelitis, lo que le conllevó algunos problemas de movilidad y la necesidad de utilizar un bastón para caminar, todos los testimonios hablan de Rosario Pi como una mujer muy voluntariosa, obstinada incluso, y con una gran afición por el cine.

Rosario Pi (segunda por la izquierda) en uno de sus rodajes

Rosario Pi (segunda por la izquierda) en uno de sus rodajes

Junto a dos socios, fundó en 1931 la productora Star Films, que resultaría decisiva en la implantación del cine sonoro en el contexto nacional. Con ella, produjo las primeras películas sonoras en España de Benito Perojo, Edgar Neville y Fernando Delgado de Lara, antes de animarse a debutar ella misma en la dirección con El gato montés (1935). Se trata de una adaptación muy particular de la famosa zarzuela homónima que, además de incorporar algunos elementos estéticos que podrían definirse de forma muy libre como surrealistas, da una interesante vuelta de tuerca a los papeles femeninos, mostrando mujeres que se rebelan contra la violencia masculina y que expresan su propio deseo sexual.
En 1938, Pi estrenó su segundo largometraje como directora, Molinos de viento, en el que contó con una jovencísima María Mercader. La amistad entre las dos las llevó a huir juntas de la Guerra Civil y a trabajar en Cinecittà, donde conocieron a Vittorio de Sica, que posteriormente se casaría con Mercader.
Rosario Pi volvió a España en la posguerra pero no pudo retomar ya su carrera cinematográfica y se dedicó a otros oficios, como el diseño de moda y la restauración.

Junto a estas cuatro directoras pioneras que citamos en este primer artículo, hubo algunas otras como Carmen Pisano, Anaïs Napoleón o Beatriz Aspiazu que trabajaron en los primeros años del cine en España, en diferentes tareas, y muy posiblemente llegaron a dirigir sus propias películas, pero apenas se conservan datos de las mismas. Para ampliar la información sobre estas pioneras, recomendamos el libro Desenfocadas. Cineastas españolas y discursos de género (Bárbara Zecchi, Ed. Icaria, 2014) y especialmente el documental Toma 0. Pionera (Rosa Blas Traisac, 2010), que puede verse aquí.


Un comentario sobre “Las que abrieron camino. Directoras pioneras del cine español (I)

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