Esther Lopera
Esther Lopera

Lo vemos cada día: la mujer golpea más fuerte que nunca y ser fémina es sinónimo de ser luchadora. Quizás por ello, personajes que continúan sembrando el paso del cómic al cine a base de mamporros como Wonder Woman (la Mujer Maravilla) se convierten en complejos símbolos de nuestra sociedad, más allá del ‘blockbuster’ o de la simple adaptación de una novela gráfica. Sementales del mundo, no se emocionen: bajo ese atuendo sexy de las Amazonas –más propio quizás de un combate de pressing catch femenino – se esconde una guerrera de armas tomar que desafía en popularidad a Batman y Superman y que se ha convertido en todo un icono feminista.

La Mujer Maravilla es una superheroína creada por William Moulton Marston para la editorial DC Comics. El personaje es una princesa guerrera de las Amazonas (basado en la mitología griega) que utiliza como alter-ego el nombre de Diana Prince. Está (bien) dotada de una amplia gama de poderes superhumanos y habilidades de combate, gracias a la divinidad de los dioses y a su entrenamiento y posee un gran arsenal de armas, que incluye el Lazo de la Verdad, un par de brazaletes mágicos indestructibles, su tiara (que sirve como arma) y a veces incluso se agencia un avión invisible.

El personaje apareció publicado por primera vez en 1941 en la revista de historietas All Star Comics. Creada durante la Segunda Guerra Mundial, Wonder Woman también ha aparecido regularmente en las historietas en los grupos de superhéroes como en la Sociedad de la Justicia de América (desde 1941) y la Liga de la Justicia (desde 1960). Y sigue de actualidad, ya que Wonder Woman 1984, la secuela del film del 2017 dirigida por Patty Jenkins, se rodará en tierras almerienses. Atención: estamos ante una heroína que lucha por la justicia, el amor, la paz y la igualdad sexual. Sí, arrugad la nariz, haters de la ola feminista, pero han pasado casi ochenta años desde que este mujerón apareciera en nuestras vidas y no parece que hayan cambiado mucho las cosas en nuestra sociedad.

 

La semilla de la heroína

Para poder hincarle el diente a un personaje como Wonder Woman, no podemos dejar de probar antes las mieles de sus antecesoras, grandes personajes que han influenciado su aparición y que han sembrado la semilla. Juana de Arco es, sin duda, la madre de todas, pues ha servido de inspiración para cómics y es el motivo de la existencia de las superheroínas. Y no es para menos: la joven campesina francesa guió al ejército francés en la Guerra de los Cien Años contra Inglaterra, convirtiendo a la hasta entonces frágil mujer en una guerrera y cambiando su papel en el mundo. Este personaje histórico ha inspirado una legión de películas e incluso mangas. En una de sus últimas adaptaciones, dirigida por Luc Besson (Juana de Arco, 1999), el personaje se convertía además en toda una heroína en acción.

Y tras el mito de Juana, nos encontramos con un hito de la ciencia ficción más kitch: Barbarella (1968), film franco-italiano dirigido por Roger Vadim e interpretado por Jane Fonda. Algo así como una venus del espacio que debe cumplir una misión y disfrutar de algunos placeres planetarios. Esta joya surge de un cómic para adultos creado por Jean-Claude Forest y Claude Brulé y consiguió convertirse en todo un icono pop.

'Barbarella' (1968), film franco-italiano dirigido por Roger Vadim e interpretado por Jane Fonda.

‘Barbarella’ (1968), film franco-italiano dirigido por Roger Vadim e interpretado por Jane Fonda.

De malla en malla y tiro porque me toca. Llegamos a la primera Wonder Woman televisiva, con Cathy Lee Crosby al mando del feminismo, una ex tenista profesional enfundada en un jogging rojo con estrellas. Lee Crosby protagonizó el episodio piloto de una serie que nunca se emitiría, pero las ondas de esta rubia darían paso a otra serie que sí cuajó entre la audiencia y que sería más fiel al personaje original: Wonder woman (1975-1979) con Lynda Carter, vistiendo el look tradicional de malla con águila dorada. Fue la primera Wonder que pateó la cara al machismo en la televisión a base de valores. Posiblemente, sin esta predecesora, Supergirl, la versión femenina del yonkie de la kryptonita, no habría tenido su oportunidad en la gran pantalla, protagonizada por Helen Slater. Si bien en 1984 la popularidad de Superman fue demasiado apabullante como para que la ignota Helen lo petara a los cuatro vientos.

Supergirl, la versión femenina del yonkie de la kryptonita.

Supergirl, la versión femenina del yonkie de la kryptonita.

En la década de los 90 apareció Xena, la princesa guerrera, una serie ambientada en la antigüedad que mezclaba historia y mitología, algo así como una Connan bárbara, de pelazo planchado, interpretada por Lucy Lawless. Lucy, la diva de culto del momento, mostraba una química con su coprotagonista, Renée O’Connor, que traspasaba la pantalla. No olvidemos que en aquellos tiempos la comunidad lésbica no tenía muchos referentes televisivos, así que la cosa andaba entre Sensación de Vivir y Xena, la princesa guerrera. He aquí otra reivindicación de la superheroinas: la visibilidad de la liberación sexual.

Unos años antes, la Pfeiffer se enfundó en látex negro brillante como Catwoman, la representación femenina en el Gotham de Batman y, después, la actriz Jennifer Garner se metió en la piel de Elektra (2005), donde se contaba una historia de venganza canalizada a través del honor y los superpoderes. Hace unos meses, el personaje de Elektra volvía a ser rescatado para televisión, en la serie Daredevil de Netflix. Y así, llegaríamos hasta nuestros días, no sin antes repasar heroínas con menos poderes pero igual de maravillosas, como Espectro de Seda, de la saga Watchmen, una mujer joven -interpretada por Malin Akerman– con unas capacidades atléticas asombrosas y algo de mal carácter, que luchaba contra el crimen. Espectro de Seda fue asaltada y mantuvo un tormentoso matrimonio, del que finalmente pudo desprenderse. Toma poder femenino necesario y vital en nuestros días: deshacerte de un basto varón que te hace sentir pequeña, a propósito de la violencia de género.

El personaje Espectro de Seda de la saga 'Watchmen'.

El personaje Espectro de Seda de la saga ‘Watchmen’.

Con todo, solo nos queda agarrarnos fuerte a todos estos iconos y esperar la llegada de Wonder Woman 1984, la secuela del film del 2017 dirigida por Patty Jenkins, una producción que -tal y como os hemos contado por aquí- se rodará en tierras almerienses. Los rumores apuntan a que, teniendo la década de los ochenta como escenario, la historia seguirá al personaje de Gal Gadot en su enfrentamiento contra la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Y para aquellos que no quieren caldo, toma dos tazas: Tessa Thomson, que dio vida a Valquiria en Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017), ha revelado que Marvel está muy cerca de confirmar una película de superhéroes protagonizada solo por mujeres. Gracias a Dios, parece que por fin se cuece un interés por poner a las mujeres en la vanguardia de la factoría del cine de superhéroes. Si Juana de Arco levantara la cabeza sonreiría como una bellaca.


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