Ignacio Gutiérrez Torrejón
Ignacio Gutiérrez Torrejón

El director de cine Claudio Guerín murió en Galicia mientras rodaba su segunda película en el año 73. Hoy, el documental de Magnétika Films La última toma, que se estrena este viernes en el Festival de Sevilla, recupera la figura y la obra de este cineasta que a los 34 años dejó sin terminar una prometedora carrera tanto en el cine como en la realización de televisión.

Pilar Crespo encabeza como productora ejecutiva este proyecto dirigido por Jesús Ponce, que también ha estrenado en el festival el largometraje La primera cita, al frente de un equipo formado íntegramente por un equipo andaluz. Ambos nos explican la importancia de recuperar la cultura de calidad y cómo ha sido el rodaje de este documental que recorre la vida de Guerín a través de las personas que lo conocieron y que trabajaron con él.

Pilar Crespo y Jesús Ponce, productora y director de 'La última toma'.

Pilar Crespo y Jesús Ponce, productora y director de ‘La última toma’.

¿Qué cuenta el documental La última toma? ¿Estará más centrado en la vida del Guerín o en su obra?

Pilar Crespo (PC): La idea es poner en valor y difundir la figura de este personaje andaluz tan interesante y tan desconocido que en poco tiempo tuvo una importante trayectoria. Su vida y su obra se mezclan constantemente, hablamos de ambas cosas.

Jesús Ponce (JP): Por mi parte la idea es dar a conocer a este señor que tiene dos calles en Sevilla (una en Nervión y otra en Alcalá) y una cruz grabada en el suelo en Noia (Galicia). Quienes pasan por allí no saben quién es, porque a pesar de haber sido uno de los realizadores más relevantes de su momento no se habla de él en las escuelas ni en las facultades de audiovisuales. Es un personaje importante en la cultura cinematográfica, pero es que además es andaluz. En lo personal, por supuesto, la idea es plasmar mi admiración por un maestro de mi profesión y hacerlo brillar lo máximo posible.

 

Jesús Ponce y Lucía Bosé durante la grabación de 'La última toma'.

Jesús Ponce y Lucía Bosé durante la grabación de ‘La última toma’.

¿Por qué es importante recuperar la obra de Guerín? ¿Cuál ha sido su influencia y en el cine actual y su lugar en la historia?

PC: En primer lugar están sus películas. Hay que recuperarlas y difundirlas, pero también es fascinante su etapa en televisión. Trabajos como Noche en los jardines de España o algunos Estudio 1 que hizo para TVE son increíbles, maravillosos y muy interesantes. Guerín era sin duda un gran talento con un futuro prometedor.

JP: Su obra es importante. Sus trabajos para televisión además de revolucionarios fueron tremendamente populares y accesibles para el público. Está reconocido por la profesión veterana, pero las generaciones más jóvenes empiezan a no tener referencias suyas. Respecto a sus dos películas, a pesar de la lucha por la censura, fueron muy populares en su momento. Las cifras de taquilla del ministerio son, además de las oficiales, impresionantes. Y por si fuera poco fueron dos películas de proyección internacional.

 

Ahora que se dice que es el momento del cine hecho en Andalucía, ¿es necesario reivindicar y revalorizar el pasado?

JP: A mi parecer es necesario reivindicar todo lo interesante o valioso en la cultura, sea pasado o presente. El cine afortunadamente es una disciplina que no conoce fronteras ni idiomas. Un fundido a negro es algo que interpreta un andaluz, un noruego e incluso un niño que ve por primera vez una proyección sin que nadie le explique nada. Más allá del localismo o el idioma, el cine funciona de manera universal porque acerca realidades de unos a otros. Hay que reivindicar el pasado de calidad en la cultura, eso es lo que nos diferencia de las disciplinas que no razonan. Nunca verás hinchas de Scorsese organizando peleas contra hinchas de Bergman.

PC: Nosotros somos de la generación del VHS, del video comunitario, del Canal Plus codificado… valorábamos mucho el material al que accedíamos, porque era difícil acceder a él. Hoy en día, que a través de Internet tenemos acceso a tanto material, es importante reivindicar y revalorizar todo lo interesante del pasado y tratar de ponerlo al alcance de todos.

Noia, lugar en el que murió Claudio Guerín mientras rodaba 'La campana del diablo'.

Noia, lugar en el que murió Claudio Guerín mientras rodaba ‘La campana del diablo’.

¿Por qué no se ha recuperado todavía a esta generación de directores y directoras?

JP: Bueno… porque este país es muy receloso contra lo poco común. Pilar Miró era contemporánea a Claudio Guerín y sí que está valorada pero, si paras a cualquiera por la calle y le pides que te diga dos títulos suyos, como un milagro solo te dirá El crimen de Cuenca.  Es cierto que hubo una serie de artesanos y artistas que al pasar los años se han perdido en el fondo de un cajón… Lamentablemente en España el cine ha quedado para los cinéfilos. El resto es entretenimiento.

PC: Nosotros hemos querido aportar con este documental nuestro pequeño granito de arena. Espero que La última toma tenga una buena acogida y que llegue al mayor número de público posible.

 

¿Cómo está planteado el documental y cómo fue el rodaje? Creo que supondrá un viaje físico y biográfico por la vida del director.

JP: Es exactamente eso, La última toma supone un recorrido por los lugares que marcaron la carrera de Guerín y una serie de encuentros con las personas que formaron esa carrera… con un final lógico y bastante potente.

PC: El documental está planteado como el viaje de un director en busca de otro director. Quiero agradecer a Chus que se haya puesto “delante” de la cámara, algo que no había hecho nunca y que no es fácil para los directores.

Jesús Ponce y José Carabias durante el rodaje de 'La última toma'.

Jesús Ponce y José Carabias durante el rodaje de ‘La última toma’.

¿Qué personajes aparecerán en el La última toma y qué irán desgranando poco a poco?

JP: Aparecen desde su biógrafo, Rafael Utrera (que es imprescindible en este recorrido) hasta Lucía Bosé, pasando por Fernando Arribas, su director de fotografía (un clásico del cine español) o Gutiérrez Caba entre otros… bastantes voces que tienen muchas cosas que decir, y también algunos testigos de su trágica muerte.

PC: Además, tendremos material de archivo de su etapa en TVE y hemos recuperado, gracias a Ponce, varios archivos-tesoros que aportan mucho.

 

¿Ha resultado sencillo encontrar las fuentes? ¿Tenían ganas de hablar sobre su relación con el director?

JP: No, no ha sido fácil porque  se trata de una generación de cineastas muy distante en el tiempo a la mía y existen pocos puntos de conexión para localizarla. Lo normal ha sido tener que remover cielo y tierra para encontrar a un miembro de su equipo y que al llegar al punto de contacto nos enterásemos de que había fallecido hace años. Claudio Guerín era uno de los miembros más jóvenes de su propio equipo y su obra data casi de cuando yo nací. Los que han participado han sido muy receptivos y en bastantes casos se han removido sentimientos muy fuertes. Guerín fue una persona que les aportó éxitos hace más de cuarenta años, durante un periodo muy corto y veloz.

 

¿Cómo ha sido la producción y la financiación del proyecto?

PC: El proyecto La última toma surgió cuando descubrimos que este director que en tan poco tiempo dejó tantas cosas maravillosas era andaluz. Se trata de un personaje muy desconocido y había que explicar su trayectoria, sus trabajos y su historia. Comenzamos a trabajar y pronto vimos que el formato idóneo era el documental y que el mejor para hacerlo era Jesús Ponce. El proyecto cuenta con el apoyo de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de la Junta de Andalucía y con la participación de Canal Sur TV.

 

Un momento del rodaje del documental 'La última toma'.

Un momento del rodaje del documental ‘La última toma’.

¿Cómo veis desde vuestra perspectiva el sector audiovisual en Andalucía?

PC: Quiero ser optimista y confío en que la reciente Ley de Cine en Andalucía nos de muchas alegrías. Como mujer creo que, aunque hemos avanzado bastante en igualdad, aún queda mucho por hacer. Por eso formo parte de varias asociaciones de mujeres del audiovisual. Desde ahí tenemos que seguir luchando, sobre todo para encontrar más mujeres en puestos importantes y de responsabilidad.

JP: El sector audiovisual en sí es una lucha constante. En mi caso trato de que todos los proyectos sean personales y me implico por igual salgan o no de una propuesta mía. Tener vocación es el motor para superar obstáculos en un entorno que no defiende la cultura. Es como ser langosta en el Titanic, lo que para los demás es un naufragio para ti es tu salvación. Ojalá hubiera nacido con vocación de notario.

La última toma


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