‘La trinchera infinita’ impacta en San Sebastián con una historia sobre los topos de la Guerra Civil, rodada en Andalucía por directores vascos que han mimado el acento andaluz

Marta Jiménez
23 Sep 2019
Marta Jiménez

La 67ª edición del Festival de San Sebastián está mostrando cómo la Guerra Civil española continúa siendo material ideal para hablar del presente e intentar comprender un pasado reciente que no ha sabido restañar la política.

Si el sábado fue Alejandro Amenábar con la paradoja de Unamuno en Mientras dure la guerra, el domingo reinó en el festival la coproducción vasco-andaluza La trinchera infinita, que llegará a los cines el 31 de octubre. Una compleja historia que ha impactado en la crítica y el público del festival donostiarra construida con los retazos de la vida de varios topos que vivieron tres décadas recluidos en sus casas para evadir el franquismo.

Conexión norte-sur

Aitor Arregi, Jose Mari Goenaga y Jon Garaño, la cooperativa vasca Moriarty que logró sumar 10 Goyas con Handia hace dos años, dirige su primera película fuera de Euskadi mirando hacia el sur con la cooperación de la productora andaluza La Claqueta.

“Han tenido que venir unos directores vascos para darle el tratamiento más bonito al acento andaluz y el mayor mimo al habla y la lengua andaluza”, explicaba en San Sebastián el productor andaluz de la película, Olmo Figueredo.

Y es que sus protagonistas, el malagueño Antonio de la Torre y la sevillana Belén Cuesta, han trabajado el acento malagueño y el habla de la Andalucía rural de los años 30 y 40 de una manera rigurosa y verosímil, aprendiendo dichos y modos de los propios vecinos de estos lugares, y consiguiendo algo parecido a lo que los directores hicieron con el euskera en filmes anteriores como Loreak o Handia.

“Si no nos entienden, que nos subtitulen”

“Si no nos entienden, que nos subtitulen”, bromeaba De la Torre en San Sebastián, aludiendo a que había veces que ni los propios directores entendían qué decían los actores. El principio de la historia de esta película se remonta 11 años atrás, cuando los productores comenzaron a trabajar juntos en el documental de animación 30 años de oscuridad de Manuel H. Martín, con el que Goenaga recuerda que descubrió el mundo de los topos.

Este documental retrataba la increíble historia de Manuel Cortés, el “Topo de Mijas”, el último alcalde republicano del pueblo malagueño, quien pasó treinta años escondido en su propia casa después de la Guerra Civil española, dentro de un hoyo que hizo junto a su esposa en la pared, hasta que el régimen de la dictadura concedió una amnistía en 1969.

“En realidad”, confesaban en San Sebastián los directores vascos, “hemos hecho una alegoría sobre el miedo”

Comenzó entonces el director vasco a investigar, a leer libros como el de Manu Leguineche y Jesús Torbado [Los topos] y supo que ahí había una historia. La película, rodada en localizaciones de Huelva y Almería, se centra en el matrimonio de Rosa e Higinio y en cómo fue su vida en un pueblo de la Andalucía profunda en tan extraordinarias circunstancias durante 33 años de vida. “En realidad”, confesaban en San Sebastián los directores vascos, “hemos hecho una alegoría sobre el miedo”.

Para la actriz Belén Cuesta, quien su interpretación de Rosa ha dejado mudos a muchos espectadores, esta es la historia “más importante” de su carrera, mientras que su compañero De la Torre trabajó la idea claustrofóbica echando mano del Pepe Mujica que construyó en La noche de 12 años.

Por su parte, el productor Olmo Figueredo hizo hincapié en la importancia de la coproducción entre dos comunidades españolas, una cooperación norte-sur que “ha llegado a salvar el proyecto”, gracias a la implicación de los gobiernos vasco y andaluz, así como de las televisiones autonómicas de ambas comunidades y sin depender tanto de las ayudas del gobierno central. Asimismo, “el espíritu de la dirección también ha impregnado a producción”, en palabras del productor vasco Xavier Berzosa.

Y es que la vida siempre sigue “a pesar del horror y el miedo”, sentenciaba el trasunto de Higinio, el actor Antonio de la Torre.


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