Néstor Cenizo
Néstor Cenizo

Un espectáculo con los descendientes de Méliès, un premio al asistente de dirección de la trilogía original de Indiana Jones, un homenaje a Pepón Nieto y el preestreno de The Predator (Shane Black, 2018), todo apadrinado por, no es broma, José Manuel Parada. Esto, y diez películas en la sección oficial, cabe en la Semana Internacional de Cine Fantástico de la Costa del Sol, que se celebra del 9 al 15 de septiembre en Estepona y otros puntos de la costa de Málaga.

El festival, que nació casi como un empeño de Paul Naschy, va por su decimonovena edición, y si algo ha quedado claro en estas dos décadas es que apuesta por una programación de género, pero desprejuiciada. Ventajas de mantener un tamaño suficiente para hacer lo que les da la gana: programar una semana de cine fantástico en un pueblo de la Costa del Sol. El ayuntamiento y una asociación cultural sin ánimo de lucro, la Asociación Unicornio, siguen organizando el encuentro.

Cuenta Julio Peces San Román, su director durante todos estos años, que el festival surgió como una especie de spin off del antiguo certamen de cine español que se celebraba en Estepona. A Naschy, que había presentado allí su último hombre lobo (Licántropo: el asesino de la luna llena, 1996), le pareció el lugar idóneo para un festival de cine fantástico. Así se lo comentó al alcalde y meses después el regidor le fue con la idea a Peces, técnico de cultura del ayuntamiento. Como buena criatura de las tinieblas, el festival de cine de terror y fantástico acabó comiéndose al hermano mayor, el festival de cine español.

Durante once años, hasta que le aguantó el cuerpo, Naschy colaboró intensamente en la organización, por el que han pasado algunos de los más grandes del género, que han contribuido a dar cierta proyección mediática al festival. Ahí va una lista, no exhaustiva, de totems del terror y el fantástico que han pisado Estepona: Christopher Lee, Chico Ibáñez Serrador, Michael Paré, Alejandro Jodorowsky, Jesús Franco, Ray Harryhausen, Roger Corman, Dario Argento o Alex de la Iglesia. De todos, Peces se queda con Alfonso Azpiri, fallecido el año pasado, de quien algunos recordarán sus historietas en Heavy Metal o Penthouse Comic, otros sus gráficos para videojuegos y otros a Mot, aquel monstruo de los primeros Pequeño País. Desde que recibió un premio en la primera edición, no dejó de asistir al festival.

Preestreno de ‘El Depredador’

Este año, el homenajeado será Carlos Gil, asistente de dirección de Steven Spielberg en la trilogía original de Indiana Jones. Habrá presentación de un libro, se ha programado una exposición con todo tipo de material sobre el aventurero en Benahavís y hasta se impartirá un “taller de látigo” a cargo de la Asociación Indiana Jones de Úbeda. De todas las actividades paralelas, llama también la atención el espectáculo sobre las obras de George Méliès que presentarán su bisnieta (como narradora) y su tataranieto (al piano), aprovechando la visita a Estepona de la exposición itinerante de Caixa Forum. Además, el festival preestrenará para la prensa El Depredador, con la que Shane Black dice querer volver al espíritu de la original, y acompañará el evento con una performance en Puerto Banús.

¿Y en la sección oficial? Peces cuenta que un pequeño festival suple la falta de dinero con creatividad y trabajo, y también con algunos contactos en la industria que les hacen llegar las películas. Así lo hizo Gustavo Mendoza, que presenta Culto al terror, un documental sobre el circuito internacional de festivales de cine de terror, con aportaciones de Dario Argento, Robert Englund o Bruce Campbell, y que aquí encaja que ni pintado.

Peces se queda con Zombillenium, de Arthur de Pins y Alexis Ducord. Quien haya visitado una tienda de cómics en Francia o Bélgica reconocerá rápidamente los volúmenes con las historietas de De Pins, que en Estepona recibirá el premio al mejor dibujante de 2018.

También podrá verse Drácula de Denise Castro, un falso documental sobre el mito del vampiro que se estrenó, claro, en Transilvania. O Apocalipsis Voodoo (Vasni J. Ramos), una historia delirante que narra una batalla apocalíptica entre una pareja de policías y un supervillano y su banda de funk capaces de convertir en zombies a todo aquel que escucha su música. “Hablar de una película como esta sin hacer el ridículo es imposible”, admitió su director.

Todo esto, y algo más, cabe en un festival sin complejos.


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