Agus Jiménez, Ernesto Chao, Juan Antonio Bermúdez y Manuela Ocón.
Ignacio Gutiérrez

“La producción es complicada siempre, cuando te contratan para una película muy fácil, es mentira, eso no existe”. Lo afirma la productora Manuela Ocón Aburto (La isla mínima, 2014), participante el pasado martes 6 de marzo en el ciclo Los oficios del cine organizado por FILMAND , que volvió a llenar la Sala Antonio Machado de la Fundación Cajasol, en Sevilla. “El rodaje es lo más llamativo de nuestro trabajo, pero se hacen muchas cosas más, la producción debería ser una ayudantía de dirección”, según reflexionó Ocón junto a Agus Jiménez y Ernesto Chao, profesionales de largo recorrido que han estado al frente de la producción de películas como El futuro (2013) o El autor (2017) respectivamente.

Para Ocón la producción supone un conjunto de tareas, un trabajo en equipo dentro de un macrodepartamento. Con una carrera de más de veinte años en todas las facetas y cargos bajo etiqueta de producción Ocón es hoy una de las directoras de producción de referencia en el cine español actual. Cuenta con tres nominaciones a los premios Goya por Grupo 7, La isla mínima y El hombre de las mil caras, las tres de Alberto Rodríguez.

La productora Agus Jiménez durante la jornada

La productora Agus Jiménez durante la jornada

Por su parte Agus Jiménez destaca el carácter “gremial” de la producción y de los oficios del cine en general, pero señala el valor de la experiencia: “Hay cosas que solo aprendes cuando trabajas con los demás”. Para esta profesional andaluza es fundamental el conocimiento del trabajo de todos los departamentos para conocer sus necesidades técnicas, desde la interpretación hasta la dirección de fotografía. “Cuánto más sepas del trabajo de los demás, mejor harás el tuyo”, afirma Jiménez, cuya carrera se inició con la ya clásica cinta Carlos contra el mundo (Chiqui Carabante, 2003). Su último trabajo es el cortometraje El prenauta de Elías Pérez, en este caso como productora ejecutiva desde Enciende, la empresa que dirige.

La producción exige un amplio abanico de conocimientos que deben ponerse en práctica durante todo el proceso de creación audiovisual. Lo explica Ernesto Chao: “En esta profesión debes tener conocimientos técnicos, lidiar con temas fiscales, legales, laborales”. Y una clave: “Para todo el mundo todo es importante, pero los recursos son limitados”. Chao, de origen cubano pero vinculado al cine andaluz desde su trabajo en Habana Blues de Benito Zambrano, define las características innatas que no se aprenden: “La capacidad de decisión y de resolver problemas y saber decir no”. Para Chao, el productor trabaja con material sensible: las ideas del director. “Debes leer el guion y transformarlo en tiempo, en personal humano, en recursos y en dinero. Uno  de sus últimos trabajos ha sido El autor de Martín Cuenca.

Manuela Ocón durante el encuentro Los oficios del cine.

Sus inicios en la producción

Curiosamente, para ninguno de los participantes en la jornada la producción fue su primera opción, de hecho para Manuel Ocón, tras estudiar Comunicación Audiovisual, su objetivo era la investigación. “Estaba trabajando en la Filmoteca de Andalucía, necesitaban un meritorio para una producción de Pedro Olea y yo era la única que tenía coche”, bromea la productora recordando sus inicios. “Mi padre todavía me pregunta que cuándo voy a dirigir”.

Ernesto Chao durante una de sus intervenciones

Ernesto Chao durante una de sus intervenciones

Chao comenzó su relación con el cine mientras estudiaba en la Unión Soviética y al volver a Cuba comenzó a escribir según relata. Alentado a buscar “un trabajo de verdad” por su familia, sus primeras ocupaciones estuvieron vinculadas a la producción de los audiovisuales de la Escuela de Cine San Antonio de los Baños. “La noticia me la dieron a las siete de la tarde en pleno proceso de rodaje y postproducción, me pasé toda la noche intentando entender cómo funcionaba aquello, los jefes técnicos me explicaron el proceso y posteriormente me vinculé a todos los cortos que se hacían en la escuela”. Cuarenta cortos en cine y diez documentales en ocho meses. “Fue un trabajo muy intensivo durante siete años”, recuerda.

El objetivo de Agus era el montaje. Desde que comenzó a trabajar en la productora Jaleo Films fue conociendo todas las fases de la producción, desde que surge la idea hasta que llega a la estantería, es decir, el desarrollo de procesos, la búsqueda de financiación, el desarrollo de guion… Tras trabajar en los cortos de Carabante, rodar Carlos contra el mundo fue un proceso natural.


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