‘La lista de los deseos’ (Álvaro Díaz Lorenzo) se enfrenta al reto de volver a llenar las salas de cine con una comedia sobre el cáncer de mama con Silvia Alonso, Victoria Abril y una María León que afronta su personaje «con conciencia y respeto»

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6 Jul 2020
Alejandro Ávila

A La lista de los deseos le ha tocado la difícil misión de abrir la taquilla española tras una pandemia global. Mientras las salas de cine vuelven a la normalidad, la nueva normalidad o, simplemente, a otra normalidad, el cineasta malagueño Álvaro Díaz Lorenzo (Señor, dame paciencia, Los Japón) ha estrenado su tercera comedia consecutiva (la sexta producción que dirige). La producción andaluza, de Spal Films (Antonio Pérez), cuenta con un cartel de lujo protagonizado por María León, Silvia Alonso y la mítica Victoria Abril.

María León interpreta a una joven que descubre que tiene un tumor y, mientras espera el resultado de la quimioterapia, emprende una aventura con su compañera de piso, Silvia Alonso, y su compañera de fatigas, Victoria Abril, para cumplir su lista de deseos. Una road trip que las lleva desde Sevilla a puntos de la costa gaditana tan luminosos como Caños de Meca, Conil, Vejer o Tarifa… hasta terminar cruzado el Estrecho y llegar a Tánger.

Para su director, el origen de la historia fue que «siempre había querido hacer una peli protagonizada por mujeres, con problemas en común, de diferentes generaciones, que fuera vitalista y con humor».

Cáncer de mama

Para documentarse sobre el tema central de la película, el cáncer de mama, leyó numerosos libros con testimonios de mujeres que habían sobrevivido a esta enfermedad. A Díaz Lorenzo le impactó que sus protagonistas son «todas superluchadoras, miran el problema de frente y con positividad. Son como el personaje de Victoria Abril, que tira del carro y empapa a María León. Ellas mismas terminan dando ánimos a sus familiares, porque, como todos sabemos, las mujeres son más fuertes que los hombres».

La actriz sevillana María León (Los Japón, Carmina o revienta) confiesa que preparó su papel durante dos semanas con el director, pero que prefirió no informarse sobre el tema, porque «como mi personaje, yo no sabía nada y quería ir descubriéndolo con ella paso a paso. Es una chica actual, independiente y que vive con una ilusión, tener una clínica veterinaria».

Conciencia y respeto

León considera que ha sido «una responsabilidad contar la enfermedad, sabiendo que iba a haber tanta comedia. No quería pasar por encima del tema, sino cruzarlo con ella, llevándolo con conciencia y respeto«.

En ese sentido, Díaz Lorenzo confiesa que lo más complicado era encontrar «el equilibrio entre el drama y la comedia. Me leí varios libros sobre cáncer de mama y sabía que había seis puntos que teníamos que tocar, como la quimo, la rapada de la cabeza, el momento en el que te vienes abajo y te quieres morir o recordar que la mejor prevención es la detección precoz. En la cuarta versión del guion conseguí hilar todos esos momentos de manera orgánica».

Buen rollo en el set

El intérprete malagueño Salva Reina (La Isla Mínima, Adiós) lleva a cabo algunos de los momentos más hilarantes de la película, corroborando su gran momento como cómico.  El actor destaca que «Álvaro Díaz Lorenzo procura que haya muy buen rollo en el equipo, creando momentos muy divertidos. Se genera complicidad entre los actores que desembocan en escenas tan divertidas como la de la boda«, la secuencia más disparatada (y acertada) de la película, donde la actriz malagueña Mara Guil juega un papel fundamental.

Guil interpreta a la novia de una boda en la que las protagonistas se cuelan sin invitación. «Me lo he pasado muy bien. Era la primera vez que rodaba una escena nocturna, hacía frío y hubo muchos tiempos de espera, pero la terminamos disfrutando con mucha risa y mucha alegría».

Foto: Manu Trillo

Regreso a las salas

La vuelta a los cines planea en el ambiente. Hay nervios y todo parece nuevo y extraño. Así lo confiesa Salva Reina, que más que la vuelta a la normalidad, parece «la vuelta a la extrañidad. Venimos de estar cuatro meses en casa, así que es como sacar a alguien de una cueva y meterlo en la vida moderna. Roza la frivolidad, pero ante una catástrofe, veo necesario que vayamos con optimismo y ganas de vivir, que regresemos al cine y los restaurantes., ya que la vida son dos días… y uno estamos confinados», bromea.

En definitiva, en un momento tan complejo, Álvaro Díaz Lorenzo director cree que su película es una buena apuesta como feelgood movie. ya que «sales mejor que entras. La gente ríe y llora, está rodada en Andalucía, con un gran reparto, una luz muy cuidada y la música de Julio de la Rosa».

Fotos: Julio Vergne


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