“Conmover, convencer y comprender». Los Oficios del Cine reflexiona sobre la interpretación con tres profesionales andaluces de amplia trayectoria: Cuca Escribano, Mari Paz Sayago y Paco Tous

Ignacio Gutiérrez Torrejón
25 Jun 2019
Ignacio Gutiérrez Torrejón

“La esencia de la interpretación es ser un canal que utiliza la historia para lograr emocionar y conectar con el público”. Lo dijo la actriz Cuca Escribano durante su participación en la jornada Los oficios del Cine organizada por FilmAnd y la Fundación Cajasol el pasado 24 de junio, junto a la actriz Mari Paz Sagayo y Paco Tous, tres carreras consagradas y tres rostros habituales del cine, el teatro y las series de televisión.

Los tres comparten su paso por el Centro Andaluz de Teatro como el momento en el que deciden apostar por la interpretación. “Yo iba para veterinario”, explica Tous. “En mi familia nadie se había dedicado a esto, parece fantasía, pero me enamoré de una bailarina y me apunté a danza escénica en el conservatorio”.

Allí, el actor gaditano vio unos carteles del Instituto de Teatro y se matriculó en el curso de selección. “Fue un descubrimiento”, afirma Tous. “En esos quince días me pasó algo, saltó una pequeña chispa y llevo enamorado de esto un puñado de tiempo ya”. Nacido en El Puerto de Santa María a finales de los años ochenta, fue uno de los fundadores de la compañía Los Ulen.

Sus primeras apariciones en el cine fueron en películas como Los invitados (Víctor Barrera, 1987) y Las dos orillas (Juan Sebastián Bollaín, 1987). Hoy su trabajo en las series Los hombres de Paco (2005-2010) o La casa de papel (2017) le convierten en uno de los rostros más conocidos de la televisión.

Cuca Escribano en Los oficios del cine.

Cuca Escribano en Los oficios del cine.

Cuando Cuca Escribano entró en el Instituto de Teatro, se dio cuenta de que la formación que allí recibía literalmente superaba sus expectativas.  Llegó invitada por unos amigos actores al terminar el bachillerato.

“Por la mañana iba a la universidad y por la tarde al instituto”, recuerda Escribano. “El curso de selección fue duro, llegaba reventada a casa y mi familia se reía cuando les decía que habíamos hecho el garbanzo en una olla a presión”. No obstante, afirma: “Durante esos quince días me enamoré de la profesión, me preguntaba qué es este mundo tan loco que me estaba abriendo tanto la cabeza”.

Escribano nació en Madrid, pero desde su infancia vive en Sevilla. Sus primeros trabajos en el cine fueron pequeños papeles en Yerma (Pilar Távora, 1998) y Solas (Benito Zambrano, 1999). Posteriormente, pasó por las series de Canal Sur Plaza Alta y Arrayán, que supusieron para la actriz un profundo aprendizaje del oficio. Su primer papel importante en la gran pantalla vino de la mano de Chus Gutiérrez en el 2002 con la película Poniente.

Por su parte, el aislamiento en el instituto y la sensación de sentirse diferente condujeron a Mari Paz Sayago a apuntarse al grupo de teatro. “Sentí que ese era mi mundo, no estaba fuera de órbit. Me sentía feliz, me matriculé en Historia, pero hice las pruebas del instituto”, recuerda. “Me dio otro chispazo: este es mi sitio si o sí”.

Tras participar en algunos cortometrajes el salto al cine de Sagayo se dio en las películas El mundo es nuestro (Alfonso Sánchez, 2011) y Carmina o revienta (Paco León, 2011). Su papel de reportera de la televisión local le supuso su primera nominación a los ASECAN. En los últimos años, su popularidad ha crecido gracias a su participación en la serie Allí abajo.

Paco Tous en Los oficios del cine.

Paco Tous en Los oficios del cine.

La importancia de la formación en el trabajo del intérprete

Para los tres intérpretes, es importante reivindicar a quienes iniciaron el Instituto de teatro, más, teniendo en cuenta la importancia de la formación en este trabajo artístico. “Lo nuestro es un oficio que se aprende estudiando y trabajando, no se trata de esperar a que venga el genio, alguien te tiene que enseñar bien el entresijo del corazón del teatro”, comenta Tous. Una idea que completa Escribano: “No hay actores mayores malos, a fuerza de hacer hacer y hacer, aprendes el oficio”.

 

Teatro, cine, televisión y, en esencia, el mismo oficio

Estar en un plató, escuchar ‘cinco y acción’ o salir a un escenario, en esencia, debe ser lo mismo: “conmover, convencer y comprender lo que estás haciendo”, aclara el actor Paco Tous. “Con esas tres cosas llegas muy lejos”.

Aunque sí existen algunas diferencias técnicas según el medio. Para Sayago, “el teatro es como un reloj con su mecanismo interno y el actor o actriz maneja el reloj completo, es más dueño de ese mecanismo que en el cine y la tele, en el que formas parte de una gran estructura”, explica la actriz. “Tu eres parte del reloj, es un trabajo muy de equipo”.

“El cine puede ser muy frustrante también”, asegura Escribano. “ Te puede hacer mucha ilusión el personaje, pero ves que no depende solo de ti, hay que tener una gran tolerancia y gran capacidad de frustración”. Se refiere la discontinuidad del trabajo en el cine respecto al teatro.

“Te preparas mucho un personaje o una secuencia y te la cambian de sitio, tardan tres horas en iluminar, llevas maquillada desde las cinco de la mañana y comienzas a rodar a las seis de la tarde y cuando empiezas, cortan en cinco minutos porque se ha metido el micro o ha habido un desenfoque y al final, la toma que peor te ha salido es la que consideran buena”.

“Las escenas más complicadas técnicamente las hacen primero y las de textos mas emocionales, las dejan para el final”, lamenta Tous. “Para llegar a representar una obra de teatro hay meses de ensayo y ese proceso más artesano todavía no se valora mucho en el cine y la televisión”.

Mari Paz Sayago durante la jornada de Los oficios del cine sobre interpretación.

Mari Paz Sayago durante la jornada de Los oficios del cine sobre interpretación.

Algunos papeles importantes

Realizando doce escenas al día en Arrayán, Escribano fue al casting de Poniente, la película de Chus Gutiérrez. Salió con la sensación de que le había salido especialmente bien, pero pensaba que escogerían a una actriz más conocida. Era una escena en la que tenía que discutir con el actor José Coronado. “Yo la tenía preparada, pero cuando Coronado me daba la replica, tan guapo, no le pude echar la bronca. Al terminar, Chus Gutiérrez dijo, la he escrito yo, pero la he entendido al verla”.

Tous tuvo el reto de interpretar a Antonio Tejero en 23-F: la película. “Me quité de encima el peso del personaje histórico porque aunque todos conocemos los cinco minutos del asalto, nadie le conoce realmente”, comenta el actor, que decidió reconstruir libremente el papel. “Los actores tenemos que defender al personaje y para eso tienes que comprenderlo, buscaba documentación en internet y solo había detractores vehementes y neofascistas defendiendo el golpe de estado. De esa información no podía sacar anda”, relata.

Para preparar a Tejero, Tous tuvo contacto con su hijo. “Le pregunté qué fumaba y me respondió que Fortuna, porque él se lo robaba”, recuerda. “Me interesaban los detalles, cómo llamaba a su mujer… Fue muy bonito rodar en el parlamente, me caí vestido de Tejero nada más entrar».

Uno de los papeles más entrañables de Sayago es la reportera de Televisión Capilla en la película El mundo es nuestro y El mundo es suyo de Alfonso Sánchez. “En principio el personaje iba a ser una reportera que se peleaba como pimpinela con el periodista de Canal Sur, pero yo le propuse que si el otro iba a contar lo que sucedía dentro yo me dedicase a la desinformación”, recuerda. “Me dijo que no había guion y yo pensé que mejor, porque así podía decir lo que quisiera, me dieron un cámara y un micrófono”.

 

El drama en la comedia

Para la actriz Mari Paz Sayago lo delicado de la comedia reside en el hecho de que “si creas un personaje ridículo, del que te puedes reír, tienes que defenderlo mucho, quererlo y aportarle un cable del salvación, una verdad”. No obstante, para Tous, en España no se escribe comedia bien. “No es bueno dejar todo en manos del actor, que una comedia dependa de si el actor es gracioso o no”, afirma.

Los oficios del cine sobre interpretación

Los oficios del cine sobre interpretación.

Más personajes femeninos

En la ceremonia de los Goya de 2017, Cuca Escribano pisó la alfombra roja con un chal de seda en el que podía leerse ‘Más personajes femeninos’, una reivindicación que continúa vigente: “Hay pocos y mal escritos”, denuncia Escribano. “Es un desastre, cuando me llegan los guiones que me ofrecen me da tristeza, pienso en mis sobrinas y me digo para qué estudiar para médica si voy a llegar a enfermera”, lamenta.

“Es brutal la cantidad de personajes masculinos respecto los femeninos”, afirma. “Soy mujer y para mí, hay la mitad de trabajo que para un hombre, reivindico contar la vida como ocurre, no una vida sesgada”, comenta. “Los guiones no hablan de mí, ni de mi madre, ni mi hermana, ni de mi ginecóloga, ni de mi profesora… hago de prostituta en una serie y en La reina del sur, también, no es broma, lo he hecho más veces”. Una idea que matiza Sagayo: “Existe el ‘Síndrome de la pitufina‘, hay muchos pitufos, el bromista, el forzudo, el cocinero, el sabio… y la pitufina”.

Para estos tres profesionales, la interpretación es un oficio que se desarrolla con el trabajo, la formación, el amor y la ilusión. “Cuidado con divinizar esta profesión”, alerta Tous, “no vamos por la vida pisando la alfombra roja, hay un 80% de paro y del 20% que trabaja solo el cinco vive de esto, somos unos muertos de hambre”, matiza. “Siempre piensas que la vida del actor es corta y que no te van a llamar más, porque es verdad que ocurre”.

Un oficio difícil en el que influyen muchos factores, pero que se nutre del amor a la profesión: “Si pierdes la ilusión despídete, no tiene ningún sentido”, afirma Sayago.


Un comentario sobre “La interpretación: el arte de emocionar y conectar con el público

  1. Leo y me parece escucharlos .No me enteré a tiempo y me hubiera gustado ya que compartí con dos de ellos al menos unos días en Allí Abajo. Yo como figurante ,uno mas pero se aprende mucho de ellos. Repito leerlos es escucharlos y me agrada la sinceridad conque lo hacen. Muchas gracias.

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