La cineasta cordobesa vuelve a hacer historia al convertirse en la primera directora que gana el Premio Nacional de Cinematografía

Marta Jiménez
21 Sep 2019
Marta Jiménez

La directora, guionista, escritora y, sobre todo, feminista cordobesa Josefina Molina  ha recibido el Premio Nacional de Cinematografía 2019 con el que el cine español “hace justicia” con una mujer que siempre ha vivido “a contracorriente”, en palabras de su amigo y cómplice, el director teatral José Carlos Plaza. Una  luchadora y un referente para generaciones de mujeres cineastas.

Andalucía vio nacer a esta directora de cine en unos tiempos oscuros, la primera que se graduó como tal en España. Una dama tras la cámara que encontró su sitio en un mundo de hombres en el que, aún hoy, el 93% de los que hacen películas son directores.

Josefina tiene uno de esos apellidos que les gustaría lucir a cualquier ciudadana: el de pionera. En la Córdoba gris de los años sesenta dijo “mamá, quiero ser cineasta” y no la entendieron. Pero no le dio miedo ser guerrera en una época difícil para la batalla. Por tantas victorias, hoy luce con el Premio Nacional de Cinematografía convertida en la primera directora en conseguirlo.

“Si miro hacia atrás -ha dicho Molina al recibir su premio-, lo que tengo más claro es que si no me hubiera dedicado al cine estaría en el vacío. Quería hacer cine, sobre todo y ante todo”, ha declarado.

Aplausos del mundo del cine

Aplaudiéndola entre el público del Centro Internacional de Cultura Contemporánea Tabakalera, en el Festival de San Sebastián, donde ha recibido el premio de manos del Ministro de Cultura José Guirao, han estado compañeros cineastas como Gutiérrez Aragón, Bajo Ulloa o Inmanol Uribe; andaluces como la directora de Andalucía Film Commission, Piluca Querol, el productor Antonio Pérez, los directores del Festival de Cine de Málaga y el Festival de Cine de Huelva, así como la directora del Festival de Cine Africano de Tarifa- Tánger.

Josefina Molina es una todoterreno que logró que Kafka, Ibsen, Lope de Vega o Dostoievsky se colaran en los salones de casa a través de los Estudio 1 que dirigió en RTVE. Se enamoró del cine con una película de Renoir y desde entonces, lo andaluz y lo universal han convivido en una carrera que ha mirado por el objetivo de su cámara a Averroes, Teresa de Jesús o Esquilache.

Molina ha confesado en San Sebastián que la luz de tu tierra “la llevas donde quiera que vayas y la buscas en cada rincón”, aludiendo a cómo los paisajes de su infancia, de la sierra cordobesa,  han influido en su estética. Una estética que José Carlos Plaza, “uno de esos hombres del futuro en aquella época”, ha definido como “llena de un rigor inapelable y de honestidad”.

La confesión del ministro

El ministro de Cultura ha confesado cómo la película Función de noche (1981) no se le ha borrado de la mente desde que la vio por primera vez. José Guirao ha destacado también los programas de Estudio 1, la serie Teresa de Jesús (1984) y películas como Vera, un cuento cruel (1973) o La Lola se va a los puertos (1993). También ha recordado “la sólida carrera literaria” de Josefina, llena de ensayos y novelas.

Guirao ha aludido asimismo a la creación de CIMA, la asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales, de la que Josefina fue fundadora, y ahora es presidenta de honor.

Muchas de estas cineastas han acompañado a la directora en el acto levantando sus abanicos rojos cuando Molina se ha acordado de las 43 mujeres asesinadas este año por la violencia machista -“¿cómo podemos vivir con esta aberración?”- o al referirse a una batalla que continúa luchando porque haya más mujeres en los puestos directivos del sector audiovisual, “para que estemos representadas con equidad”.

Molina cree que los derechos de las mujeres vuelven a estar “amenazados” tras años de lucha feminista al encontrarnos “con algo que no esperábamos, el rechazo malintencionado y vergonzante a normalizar en la sociedad lo que la Ley de Igualdad aprobó en le parlamento. Las luces rojas se han encendido”.

La directora Patricia Ferreira, compañera de CIMA y amiga y cómplice de la premiada, también le ha dedicado unas palabras en las que le ha agradecido su “valentía” en unos tiempos que no fueron “nada fáciles” para las mujeres y mucho menos para las que se dedicaban al audiovisual.

Desde su soledad de precursora, Molina ha sabido entender que existe una mirada femenina, complementaria para descifrar al ser humano. “Los hombres no nos entienden cuando hablamos desde nuestro interior y nos apartan”, repite la directora, que aún lucha contra los corrosivos modelos de mujer de nuestro cine que nos llevan al retroceso y a la sumisión.

La acción transformadora

“La acción transformadora del mundo y de la realidad que han puesto en marcha las mujeres ya es irreversible por mucho que tardemos y por muchos palos que nos pongan en las ruedas. Y el cine será una de nuestras mejores armas”, ha concluido en otro día histórico para esta pionera.


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