juan antonio bermudez
Juan Antonio Bermúdez

Desde que fundara la productora Ático 7 en 1984, poco después de licenciarse en Derecho por la Universidad de Granada, José Sánchez-Montes (1961) se ha convertido en un referente de la producción documental en Andalucía, atreviéndose además a responsabilizarse de la dirección en Bola de nieve (2003) o Tiempo de leyenda (2010, entre otros títulos. Ya con su otra productora, Sacromonte Films, y en alianza con el sevillano Gervasio Iglesias, propició el que hasta el momento ha sido el máximo éxito del cine andaluz: los 10 goyas de La isla mínima.

Su colaboración con Iglesias ha dado hace poco también el salto a la dirección con Omega,  documental que conmemora las dos décadas justas del mítico disco homónimo de Enrique Morente y Lagartija Nick, una obra que revolucionó el flamenco y su relación con el rock. Y en su tercera faceta cinematográfica, director del Festival de Cine de Granada Cines del Sur, Sánchez-Montes también tiene buenas nuevas: tras el paréntesis de 2016, en el que no se celebró, el festival granadino volverá en 2017, alcanzando así su décima edición.

JUAN ANTONIO BERMÚDEZ (JAB): Ya habías trabajado con Morente y sobre su obra en Morente sueña la Alhambra, ¿como surgió ahora hacer un documental sobre Omega?

JOSÉ SÁNCHEZ-MONTES (JSM): La verdad es que no había pensado en volver de momento a trabajar sobre Enrique, aún teniendo muchas horas de material inédito, quizás porque todavía se me antojaba doloroso volver sobre su figura. Pero los 20 años de un disco eran una buena oportunidad de provocar una catarsis feliz en la familia y que lo hayamos conseguido es lo que me gusta más de este proyecto. Que Universal y Telecinco quisieran colaborar con nosotros ha hecho posible la película en estos tiempos tan difíciles para el cine y la cultura

JAB: Hoy en día parece indiscutible que el disco Omega tiene una enorme trascendencia  en la cultura musical española contemporánea. ¿Da vértigo trabajar con un material tan mítico y tan revolucionario?

JSM: Bueno, la verdad es que después de tantos años ya no se tiene tanto miedo, sobre todo cuando te has permitido (y te han permitido) acercarte a figuras tan importantes como Bola de Nieve, Camarón, Eva Yerbabuena o Martirio, por poner ejemplos de otros trabajos. Lo que me da más miedo es que muchos hechos o figuras trascendentales para Andalucía, ya sean conocidos o no, queden sin ser documentados en este tiempo en que lo banal parece apoderarse de todo y de todos.

Omega es desde luego un disco histórico que refleja de una forma brillante lo mejor de nuestra tierra. Gente muy joven y rompedora como los Lagartija Nick están dispuestos a convencer a una figura tan arriesgada como Enrique Morente para musicar a un Lorca demasiado avanzado para su época. Y rodeados de jóvenes guitarristas que hoy son primeras figuras del flamenco ¿cómo tener vértigo si ellos no lo tuvieron hace 20 años?

A la izquierda, Khaled, Enrique Morente y José Sánchez-Montes en el rodaje de 'Morente sueña la Alhambra'. A la derecha, Estrella Morente y José Sánchez-Montes durante el rodaje de 'Omega'. Fotos: Archivo personal de José Sánchez-Montes

JAB: Creo que una cosa muy valiosa del documental es revelar cómo una obra maestra no es solo producto de un arrebato de genialidad sino que se va haciendo y deshaciendo, pasando por muchas fases en las que los propios creadores dudan, se pelean, se van conociendo entre ellos y a sí mismos…  En ese sentido, ¿crees que vuestra película puede interesar, además de a los flamencos y a los seguidores de Morente, a un público más general?

JSM: Efectivamente, creo que tanto Omega como otros trabajos anteriores míos quieren demostrar que quien no se la juega en la creación, aquellos que no sufren y disfrutan al mismo tiempo de su descaro, son mucho menos interesantes como ejemplos de vida. Ahora que me lo preguntas reflexiono sobre todas las películas que he hecho y están llenas de personalidades muy fuertes, corajudas, que se enfrentan a la vida sin miedo a lo que piensen los demás. Mariano Maresca es capaz de reconstruirse a sí mismo; Camarón, Morente, Eva Yerbabuena, Martirio, Antonio Arias o Raúl Rodríguez reivindican con un conocimiento profundo de sus propias raíces la necesidad de abrir nuevos caminos. Y todos ellos (y muchos más) habrán dejado ventanas abiertas de arte y de vida y deben ser nuestros ejemplos, muy lejos de los “famosos” impostados que crecen como setas sin haber merecido ni un minuto de gloria.

En ese sentido entiendo la trascendencia de una figura como Enrique Morente. Enseñar en la película su forma de ser, su filosofía de vida y su genialidad seguro que servirá para atraer a muchos jóvenes que, como yo en su momento, poco o nada se interesaban por el flamenco.

JAB: Lo último de este apartado, más que una pregunta es una valoración. Supongo que uno de los retos que habéis tenido que asumir es rastrear y manejar muchísima documentación. El trabajo de montaje me parece muy meritorio y el documental consigue una imagen y un ritmo acordes con lo que se está contando. ¡Enhorabuena!

JSM: Muchas gracias, la verdad es que siempre disfruto mucho buceando en los archivos y en este caso una buena parte de ellos eran grabaciones propias que tenía muy grabadas en la memoria.

Y en cuanto al montaje, lo cierto es que la garantía que da trabajar hace ya varios años con Mercedes Cantero asegura una calidad y un cariño por los materiales que siempre mejora muchísimo el producto. Y en este caso solo ha sido posible llegar a puerto en muy poco tiempo gracias a la espléndida aportación de Pablo Rojo y Abel Fernández.

José Sánchez-Montes durante el rodaje de 'Morente sueña la Alhambra'

JAB: Con más de 30 años de trayectoria (tanto con Ático 7 como más recientemente con Sacromonte Films), os habéis convertido en un referente de la producción audiovisual andaluza. ¿Cuál es el secreto para poder mantener esa continuidad en un contexto como el andaluz en el que cuesta mucho sacar adelante cualquier proyecto audiovisual?

JSM: Habría que explicar el contexto en que nació Ático 7, en una Granada de 1984 en la que nadie podía pensar en que una productora llegara a sobrevivir más de dos o tres años. No hay más secreto que la pasión por lo que se hace. Y un puntito de locura. Tener una empresa audiovisual en esta tierra es un deporte de riesgo, nunca sabes en qué momento vas a perecer. Hemos intentado siempre producir en la misma línea: películas de mucha calidad, reconocibles, que se pueda decir al final de este camino que hay un estilo propio, mejorable siempre, pero con personalidad. Siempre he creído que todos los temas, por muy locales que sean, pueden ser tratados de forma que interesen a cualquiera, sea andaluz o coreano.

JAB: La colaboración en los últimos años con Gervasio Iglesias y su equipo (tanto en la producción como ahora con Omega en la dirección) traza un eje Granada-Sevilla inédito hasta ahora en el cine andaluz e incluso podría decirse que en la cultura andaluza ¿Es importante este tipo de alianzas para que una cinematografía como la andaluza pueda no solo subsistir sino asumir proyectos de cierta relevancia?

JSM: Yo creo que las fronteras y las identidades locales, regionales o nacionales son una ficción que cada uno coloca donde le conviene. Nunca he entendido las rivalidades entre los andaluces en función de donde hayan nacido y me parecen una ridiculez en este mundo en el que todos vivimos conectados en dos segundos. Que exista un eje de identidad artística, entre Sevilla y Granada en este caso pero que podría ser entre Cádiz y Almería o cualquier otro, es lo único que importa. No se trata de una estrategia empresarial, aunque a la postre creo que acaba siendo muy beneficiosa nuestra colaboración, sino un espíritu creativo común. Sacromonte Films nace como una necesidad de hablar, de ensanchar horizontes, de intentar llegar más lejos y hablar más idiomas.

En términos empresariales sí que creo que es imprescindible una concentración de talentos empresariales y creativos consolidados para que el audiovisual andaluz siga creciendo como en los últimos años. Que se consolide de verdad, con finanzas solventes, un grupo de empresas que puedan servir de locomotoras de un sector al que deben incorporarse todos aquellos jóvenes que quieran dedicarse al cine o a la televisión con toda su energía y capacidad de hacer arte. Y desde luego que eso implique a toda la comunidad y sin centralismos; Andalucía es muy extensa y el esfuerzo ha de ser mayor que en otras comunidades

JAB: Como productor, una ficción, La isla mínima, es la que te ha dado más alegrías o al menos la que ha conseguido más reconocimientos externos. Como director, sin embargo, has preferido siempre el documental, con especial atención al documental musical. ¿No te tienta dirigir ficción?

JSM: Sinceramente creo que no estoy capacitado para dirigir ficción. Siempre he definido mi carrera como la de un aficionado que ha conseguido hacerse artesano de un oficio que no estudió y en el que entró como autodidacta. Dirigir actores es muy complicado y hacerlo como Alberto Rodríguez es un imposible para mí que no me duele en absoluto. Creo que hay muchísimos temas de la vida real en los que sí tengo el oficio y las ganas de meterme saliendo más o menos bien librado.

 JAB: Has sido durante muchos años director del Festival Cines del Sur, que por desgracia dejó de celebrarse en 2016. En el contexto actual, en el que está cambiando tanto la distribución y la información cinematográficas, ¿crees que los festivales deben seguir teniendo un papel importante? Hay quien critica a los festivales como macroeventos y reclama una programación pública más continua, extendida en el tiempo, que sirva para que se puedan ver aquellas obras que a priori no llegan a la cartelera comercial. ¿Qué opinión te merece esto?

JAB: Afortunadamente Cines del Sur regresa en 2017 para celebrar su Décima Edición y además con mayores fuerzas y más instituciones colaborando. Estamos muy orgullosos de haber conseguido llegar a este punto y hacer que Granada y Andalucía tengan un espacio en países y continentes donde nos conocían muy poco o prácticamente nada.

Contestando tus preguntas creo que los festivales pueden y deben ser herramientas muy eficaces para la comunidad por muchos motivos. Entiendo que se critique que sean eventos puntuales y estoy de acuerdo en que, en la medida de lo posible, deben extender su programación a lo largo de todo el año y, a ser posible, en otras ciudades de Andalucía más allá de donde se celebre el Festival.

Pero, si como yo creo, el Festival es un punto de encuentro de los profesionales con el público y también un espacio donde desarrollar contactos de la industria internacional con los productores y los creadores andaluces, hay que crear un evento que no se disperse y sea un foco de atención atractivo, por motivos de oportunidad y economía.

Creo que los festivales de Huelva, Sevilla y Málaga se han esforzado con acierto en buscar estos espacios de encuentro profesional con Latinoamérica, Europa y el resto del Estado. Cines del Sur va a reiniciar un camino que ya emprendió en 2008 propiciando encuentros profesionales de productoras y directores de Asia, África y el Mundo Árabe con nuestras empresas para encontrar vías de colaboración que permitan acceder a mercados que hoy en día son difícilmente accesibles.

 


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