Javier Tolentino, director de El séptimo vicio (Radio 3) presenta en Sevilla su libro ‘Un alfabeto para Emma Suárez’, un ensayo sobre una actriz que representa para el autor la belleza cinematográfica, la sabiduría vital y la rebeldía constante

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23 Ene 2020
Alejandro Ávila

Fotos: El Hype
«Lo importante es amar, Javier». Dice Javier Tolentino que esta frase resume la filosofía vital de Emma Suárez, que ha bebido las mieles del éxito desde que cumplió 14 años y representó a la protagonista de Memorias de Leticia Valle (Miguel Ángel Rivas).  Cuenta el director del programa cinematográfico El séptimo vicio de Radio 3 que aquella experiencia la transformó.»Tocó la independencia» y nunca volvió a ser la misma.

Desde entonces, la actriz madrileña ha hecho gala de una libertad que no ha logrado doblegar ninguno de los numerosos directores para los que ha trabajado. Ahí están Pilar Miró, Julio Medem o Pedro Almodóvar, por poner solo algunos ejemplos. Es una mujer que rehúye la fama y que prefiere la vida al cine.

En Un alfabeto para Emma Suárez (Extravertida) asistimos como lectores a ese ejercicio de libertad. El de una Emma Suárez que cuestiona y, hasta cierto punto, reta al autor del libro cuando la conversación transita por los derroteros más peliagudos de su intimidad.

Todo eso queda blanco sobre negro en un libro cargado de poesía, subtexto y admiración por una intérprete que ha marcado la historia del cine español. Ella, asegura Tolentino, ha logrado representar«el sótano más profundo de Almodóvar». Lo hizo en Julieta y con aquel papel obtuvo el Goya a mejor actriz.

Este jueves a las 19.30 en Gallo Rojo (Sevilla), Javier Tolentino presenta Un alfabeto para Emma Suárez, con Eduardo Trías -director del Almería Western Film Festival-, el guionista Rafael Cobos (La Peste) y la actriz Carmen Canivell (El mundo es suyo).

¿Qué persona has descubierto a lo largo de tus encuentros con Emma Suárez?

La conocí por primera vez con Julieta (Pedro Almodóvar) en Cannes. Es una mujer excepcional, pero creo que me he quedado en las puertas, porque es una mujer con un fondo que nunca llegamos a conocer. Lo he transmitido a fuerza de prácticamente ganarme una enemistad. El texto no dice, pero transmite. No cuento, pero relato esa bajada a los infiernos, que ella no quiere contar, pero que está ahí en el libro. O ese debate que mantiene con directores como Pedro Almodóvar o Julio Medem. Esa es la mujer libre que he conocido y que le cuento a mis lectores, que son los únicos a los que me debo. Solo me importa serle fiel al lenguaje y al lector, que vea que no hay ninguna pregunta pactada y que no es un texto periodístico, sino un ensayo.

De hecho, el libro hace explícita esa tensión, esa pugna narrativa. ¿Qué fue lo más complicado?

Lo más complicado era retirarle el miedo escénico al resultado del libro. El debate ha existido siempre. Lo que más me importa es el oyente de Radio 3 o el lector. En este caso, no es un texto que le falte el respeto a Emma Suárez, pero sí es mi mirada. Recuerdo que, una vez en la radio, después de una entrevista, el director de turno me dijo que era un cobarde por decir aquello sobre Tirante el Blanco de Vicente Aranda. Le dije que no era un cobarde por decir lo que pensaba.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ella?

Creo que la mayor sorpresa es que, en el tema personal, parece una niña. Es libre y estoy convencido de que la convencerías para ir al fin del mundo. Con ella se tiene la sensación de que todo es posible. Con Emma Suárez tienes toda la vida por delante para discutir, para amar… No creo que Pedro (Almodóvar) la vuelva a llamar, porque es díscola y todas, menos Carmen Maura, lo obedecen. Sabe conjugar su apuesta por la vida y por su profesión de actriz. Cuando termina de rodar, empieza su vida. Para ella, la vida es más importante que el cine.

¿Qué papel dirías que desempeña Emma Suárez en ese Universo Almodóvar?

El interior profundo de Almodóvar es Julieta. Todo de lo que huye y que tiene tapado. Ese tren que ha perdido Almodóvar, la vida interior que no ha contado de su padre es Julieta en su relación con su hija. Emma no va a volver a trabajar con Pedro porque lo ha clavado. Cuando se habla de que Antonio Banderas lo clava en Dolor y Gloria es cierto, pero el sótano más profundo de Almodóvar es Julieta. No sé qué actriz podría haberlo hecho mejor.

Emma Suárez, Ralph Fiennes y Carmen Maura © EFA: Lolo Vasco

¿Cuál intuyes que es la película de la que se siente más orgullosa?

Yo creo que Tu nombre envenena mis sueños (Pilar Miró). Creo que es el papel que le hace más feliz y en el que menos ha reparado la crítica española. A mí también me gusta mucho, porque parece Kim Bassinger en L.A. Confidential (Curtis Hanson) y es el cine negro que no ha sabido hacer el cine español. Personalmente, el papel de El perro hortelano (Pilar Miró) me enloquece, es en verso y representa un papel de traviesa. Estoy enamorado de esa mujer y ese personaje.

El cine la sitúa en «un escaparate externo donde no quiero estar». ¿Es la fama una de las mayores ficción de todas en el mundo del cine? ¿Tanto le repele a Emma Suárez?

La fama no deja de ser una especie de trampa. Los actores la necesitan para seguir trabajando: mientras más fama, más los van a llamar. Me decían que ahora los actores que más likes tienen en redes sociales, son los que más trabajan. El problema es que si te rindes a la fama, te quedas enganchado de eso. Hay muchos juguetes rotos. Emma Suárez no ha entrado ahí y eso demuestra su inteligencia. Ella es Emma Suárez, pero no quiere ser esa muñeca rendida a la fama, porque valora mucho su vida privada.

¿Tiene carisma?

Es más que eso. La cámara la quiere. ¿Cómo no la va a querer? Ella sabe muy bien mover la cabeza y seducirte mirándote de soslayo. Tienes una relación, la que sea, con Emma Suárez, y no sales indemne. Te toca, te cuestiona, no pasa por tu lado y te da igual.

¿Has logrado averiguar qué es lo que ama la cámara de Emma Suárez?

La cámara es caprichosa y solo quiere a algunos. La cámara es inteligente e intutitiva. Ve su alma y su belleza. Emma Suárez es la representación de la belleza, es bellísima. Y lo que ama la cámara es la belleza. Simplemente la cabeza, con los pelos tocándole la mejilla y girándose, enloquece a la cámara. La cámara tiene vida propia, pero también al director de fotografía, que está borracho perdido por Emma Suárez.

Hay otra frase, que llama mi atención de tu libro: «Yo no he venido a ser la mejor actriz del mundo». ¿A qué crees que ha venido entonces Emma Suárez?

A ser independiente. Cuando descubre el cine, descubre la independencia de su familia. Quiere ser uno más de esa familia, porque es un trabajo que le apetece, tiene glamour. Pero a la vez le pagan: ve ahí su camino para la independencia. Tras hacer su primera película no es la misma: ha pasado algo importante, ha tocado la independencia.

A lo largo del libro se habla de muchos directores. Siguiendo tu ejemplo, quizás a Pilar Miró la podríamos poner en la A de Admiración, a Pedro Almodóvar en la G de Genio y, quizás, a Julio Medem en la T de Traición. ¿Es esa la mayor revelación de tu libro?

No. La mayor revelación es que Emma Suárez entra en el debate conmigo, con Almodovár o con Medem, en el mayor ejercicio de libertad. Emma Suárez es la libertad pura. Ella no quiere ser Bette Davis, sino Gena Rowlands.

Esa libertad y debate queda evidente, cuando te cuestiona y, hasta cierto punto, te desafía.

El mayor desafío es que no se hubiera publicado el libro. En ese pulso, me dijo que no lo veía. Le dije que no me importaba, porque ella no era la escritora. He dejado abierto ese debate en el libro, para que se vea.

Carmen Maura, Emma Suárez y Victoria Abril © EFA: Lolo Vasco

¿Por qué no optaste por obviarlo?

Me gusta que el lector sea consciente. De hecho el subtítulo del libro iba a ser Quién es el propietario del lenguaje. ¿De Emma, del editor, mío?  Aspiro a mostrarle eso al lector. No quiero sacarle a ella lo que no quiere contar, pero si lo cuenta, vamos a ponerlo en el lenguaje. Nunca he ejercido la censura.

«Lo importante es amar, Javier». ¿Se resume en esta frase la filosofía de vida de Emma Suárez?

Sí, totalmente. Ella es una bestia en el tema del amor. No te diría que ha nacido para amar. Pero para ella el amor es una vía de conocimiento, no solo una experiencia. Solo las personas que pueden traducir esa experiencia en conocimiento, pueden decir que han vivido. Amar está relacionado con la verdad. A Emma Suárez le han pegado muchos palos, pero sí ha amado y ha traducido en conocimiento. Y eso se nota al hablar con ella, tiene discurso. Eso es lo más importante.


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