Carlos cobian
Carlos Rosado Cobián

Andalucía ha cedido su imagen, diversa y compleja, a creadores de medio mundo a lo largo de la historia. El cine no es la excepción.

Aunque ha de reconocerse que hasta hace poco nos hemos limitado a dejarnos retratar. Participábamos de la idea que tan bien expresara el profesor Castilla del Pino cuando hablaba de la identidad sobrante de Andalucia y lo andaluz.

Pero no hay identidad que pueda mantenerse si se deja solo a otros expresarla  por nosotros. Menos de una docena de cineastas, productores y realizadores se empeñaron en sacar adelante sus películas sin marcharse a Madrid que era lo habitual. Y sobre ese esfuerzo se sostiene el cine andaluz de ahora, hecho por andaluces y en Andalucia.

Eduardo Trías ha empezado una obra audiovisual para documentar la trayectoria de esos profesionales, alguno de ellos ya desaparecidos. Y otros con más conocimiento y autoridad han escrito y siguen escribiendo sobre esto.

FILMAND me da la oportunidad de hablar de otra historia. Es esta.

Hace ya 20 años tuve la oportunidad de  expresar una idea al Consejo de administración de la RTVA.

Les dije que nuestro territorio ha aparecido  en numerosas películas que forman parte de la historia mejor del cine. Pero no hemos hecho nada más que esperar pasivamente a que vinieran a rodar. No tenemos una estrategia para captar y ordenar rodajes. No tenemos una industria capacitada para prestar los servicios que demandan. Y ni siquiera los espectadores saben qué escenas fundamentales de sus películas favoritas se han rodado aquí. El asalto al tren turco de ‘Lawrence de Arabia’ se rodó en Almería. Spielberg había situado en Trebujena la película El Imperio del Sol y los espectadores creían que era Indochina. Este año se cumple, por cierto, el 30 aniversario de ese rodaje.

Les expresé a mis patronos que estaba convencido de que era posible invertir esa situación.  Que Andalucia debía ofrecer su territorio a la industria del cine pero bajo determinadas condiciones y con una estrategia correcta.

Supongo que no sin cierto escepticismo lógico pero ese día empezó a funcionar Andalucía Film Commission. No hubo una sola experiencia internacional que no estudiáramos.

A eso nos aplicamos y esa es la tarea que dirige Piluca Querol en la actualidad.

Este cuadro habla por sí solo de lo que han supuesto estos 20 años.

Andalucía es un territorio de enorme atractivo y con ese convencimiento nos dispusimos a crear desde cero una organización reducida, elaboramos las primeras herramientas de promoción, ideamos un manual de buenas prácticas y nos marcamos el objetivo de estar presentes en todos los mercados y festivales posibles para difundir todo lo que Andalucía ofrece. No conozco otro territorio que aúne una diversidad de localizaciones de intenso atractivo visual, en un espacio tan reducido. La climatología y otras condiciones físicas siguen siendo un elemento esencial. Pero cuando se añaden otros como las infraestructuras, la calidad de los servicios, la eficiencia de los profesionales y una capacidad de respuesta eficiente a las complejas demandas de un rodaje, en ese momento estamos hablando de una dimensión industrial del fenómeno.

Los rodajes, pues, se convierten en una industria que genera empleo en el audiovisual y otros sectores conexos. Elaboramos una guía exigente y rigurosa de empresas y profesionales andaluces a la que acuden las productoras de fuera para nutrirse de equipos profesionales experimentados y prestigiosos. No somos ya ese receptor pasivo de antes.  A esos éxitos no son ajenos los más de cien municipios andaluces y otras administraciones locales que forman parte de lo que hemos denominado la Red de Ciudades de Cine de Andalucía. La acción conjunta, la promoción nacional e internacional en común y  el uso de herramientas de gestión uniformes ha mejorado exponencialmente nuestra competitividad.

Tampoco es ajeno a este proceso la estrategia común que hemos desarrollado con la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía. Que nos convierte en pioneros en España en la rentabilización turística del cine rodado aquí.

Al cine se ha unido la notoriedad de los rodajes de importantes series de TV nacionales y extranjeras.

Ya sabe todo el mundo que el reino de Dorne está en Andalucía. Y no hay una sola película o cualquier otro género que no disponga de información sobre las  escenografías andaluzas. Con ocasión del 50 aniversario de la trilogía de Leone rodada aquí difundimos una ruta que ha descubierto al público que las escenas del desierto no son de Arizona sino de Tabernas.

Es cierto que queda mucho por hacer pero se trata de seguir en esa línea y mejorarla. La Ley del Cine que empezará en breve su tramitación parlamentaria puede ser esa palanca que haga realidad las aspiraciones de los cineastas andaluces pero también puede serlo para la industria de los rodajes.

Andalucía es un material sensible. Y el cine es capaz de expresar y difundir esa especial sensibilidad. De esto hablamos cuando ofrecemos a Andalucía como un plató en donde rueden los creadores andaluces y los que descubran que Andalucía es un personaje más de las historias que deseen contar.

El futuro dispone de una cimentación sobre la que sostenerse. Hemos comprobado que es posible. Queda hacerlo grande.


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