Esther Lopera
Esther Lopera

Recuerdo ver cuando era niña un capítulo de la serie Misterio de la mítica factoría Hammer que emitía TVE los sábados por la noche. Tus padres ya no podían echarte porque los rombos estaban demodé y era el momento álgido de las series del género fantástico. En uno de los mejores capítulos titulado Juego de Niños (Child’s play), dirigido por Val Guest, una familia se encontraba una mañana que su casa estaba rodeada de un muro hermético que ni siquiera permitía abrir las ventanas. No recordaban nada de sus vidas antes de ese momento. Tras diferentes secuencias de terror psicológico al más puro estilo “casa encantada”, el desenlace contaba que la familia en realidad eran juguetes de una casa de muñecas. Recuerdo el plano final, mientras la cámara hacia un zoom-out y salía del interior de la habitación, mostrando la maqueta de una casita de juguete y una niña manipulando a los personajillos a su antojo. Lo mismo que hizo el director con el espectador.

Ari Aster es un director de cine que nació en 1986 en Nueva York, curiosamente el año en que se emitió esta joya de la Hammer. Estamos ante un freak de alto voltaje que se zampaba todas las pelis de género que podía en el videoclub de su barrio. El resultado de esas sesiones a lo High Fidelity del horror es su ópera prima Hereditary, el ‘hype’ del momento y una película que ya es de culto. En nuestro país la han traducido inteligentemente como El legado del diablo. Sí, lo siento, es un pedazo de spoiler pero te prometemos que es el único que vas a encontrar en este texto. Palabrita del niño diablo.

La primera secuencia de este film revive el final de Juego de Niños con astucia: una minuciosa maqueta de una casita con habitaciones con vistas al espectador pasa a mostrar con un delicado zoom-in la primera escena del interior de una casa real. Aster te enseña así el escenario en el que manipulará tus sentidos más primarios y te obligará a agarrarte a la butaca, como lo hizo Polanski con La semilla del diablo (1968), William Friedkin con el Exorcista (1973) y Richard Donner con La profecía (1976), los referentes top del debutante. El film cuenta las cosas raritas que ocurren en casa de los Graham tras la muerte de la abuela y matriarca, que deja en herencia su casa a su hija Annie (Toni Collette). Annie Graham, una artista casada y con dos hijos que no tuvo una infancia demasiado feliz, exorciza sus traumas a través de su trabajo: recreando escenas de su vida con miniaturas. La historia se complica cuando su hija menor (y raruna) comienza a ver fenómenos paranormales, que también empiezan a aparecer ante su hermano. Que no te engañe esta sinopsis. No estamos ante una simple historia de fantasmas y posesiones infernales. Este film es un retrato minucioso de la culpa, la redención y el miedo en el marco de la familia.

La actriz Toni Collette en una escena de 'Hereditary'.

La actriz Toni Collette en una escena de ‘Hereditary’.

 

Cómo crear terror psicológico

El director crea una atmósfera extraña, con una puesta en escena casi teatral y utilizando planos que beben del cine clásico pero que también respiran nuevos aires. Este es el principal aliciente de su plato: lejos de hacer un plagio, utiliza sus conocimientos sobre los maestros del terror para desarrollar un estilo muy personal tanto en la forma de narrar como en el contenido de su relato. Aster maneja el tiempo de los planos, provocando lo que conocemos todos como terror psicológico (ese que te acojona de verdad), siguiendo la estela de Peter Medak, que deslumbró con el clásico Al final de la escalera (1980), o Don Coscarelli, culpable de las pesadillas de muchos gracias a Fantasma (1979). El debutante también hace uso de primeros planos y deja elementos claves de la historia en segundo término, utilizando aterradores desenfoques. Igual que hizo Val Guest, manipula al espectador como si fuera un muñeco: muestra y oculta a su merced, consiguiendo que te arranques los muñones a mordiscos.

Con ritmo pausado pero nunca lento, la historia se desarrolla a partir de diferentes acciones que te descolocan y que te dirigen hacia un final apoteósico en el que el director te obliga a cerrar los puntos del círculo. Te da las piezas para que tú las unas y te trata como un ser inteligente que va a apreciar sus bondades. Este es otro de sus puntos fuertes: el guión de Hereditary se tejerá en tu cabeza como una tela de araña durante un par de días. Y sí, querrás volver a verla porque estarás atrapado.

 

Criaturas que inquietan

A parte de Collette, el film cuenta con las interpretaciones del maestro Gabriel Byrne, quien no necesita presentación; Alex Wolff, que hemos visto de secundario en My friend Dahmer (Marc Meyers, 2017); Milly Shapiro, mujercita que con tan solo 15 años ha ganado un Tony por su interpretación en el musical Matilda; y Ann Dowd, la malvada Tía Lidia de El cuento de la criada (Bruce Miller, 2017) y la chunga de Leftovers, (Damon Lindelof y Tom Perrotta, 2017), quien por supuesto aquí tampoco es una santa.

De este plantel destaca la brillante interpretación de Collete, pues aunque no podamos dejar de pensar en su personaje de El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999), se marca un papelazo que pasará a los anales de la historia. También es remarcable el trabajo de Alex Wolff, interpretando al hijo de Annie, o el chaval que mantiene la tensión en un primer plano durante más segundos sin pestañear. Mención aparte merece Shapiro, la hija de Annie, un personaje creepy que se come la pantalla en el segundo uno. Apunta este nombre, pocas veces una actriz inquietó más con una mirada y un sonido vocal. Es impresionante como una niña puede producir tantas sensaciones chungas. A mí todavía me da escalofríos.

Milly Shapiro.

Milly Shapiro.

Con todo, estamos ante un clásico instantáneo que destaca –y muy por encima– de sus compañeros de colegio. Absténganse aquellos que disfrutan con los sustos provocados por medio de fuegos de artificio, sonidos tramposos o giros de cámara epilépticos que muestran bichejos a base de 3D. Bienvenidos todos los que crecieron viendo series como Misterio, La dimensión desconocida o Salem’s Lot, juguetearon con la Ouija en los 90 y desarrollaron fobias con las historias de Creepshow y Cuentos asombrosos. Esto es TERROR clásico, solo para gourmets exigentes. No olvides mirar debajo de la cama antes de acostarte.

 

EXTRAS

Si te has quedado con las ganas de ver el capítulo de Misterio, te lo dejamos aquí. No tiene desperdicio.


2 comentarios sobre “Hereditary: un clásico instantáneo

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