Heat, la película más depurada de Michael Mann, va más allá de la mera película de atracos y cuenta una historia existencial. Dos modernos samuráis, interpretados por Al Pacino y De Niro, se ponen a prueba en un negro y estilizado thriller

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21 Feb 2020
Manuel H. Martín

“No te ates a nada, no admitas nada en tu vida que no puedas dejar en 30 segundos si la pasma te pisa los talones». Sin duda, una estupenda frase para una película de atracos. Sin embargo, la frase, como la película de la que vamos a tratar, tiene un significado mayor.

El texto pertenece a uno de los diálogos de Neil (Robert de Niro) en Heat, uno de los filmes más importantes en la filmografía de Michael Mann. Aunque comenzó su carrera en los años 70 en el mundo de la televisión, Mann marcó una época en el cine con sus thrillers a partir de los 90, gracias a tres emblemáticos títulos como Heat, El Dilema y Collateral.

En los tres títulos, cargados de intriga, y en algunos casos de estupenda acción, Mann se recreaba cinematográficamente, a partir de un estilo exquisito visualmente, para contar historias mucho más existenciales de lo que podrían parecer en apariencia. Historias ambientadas en ciudades industriales y frías, plagadas de personajes con vidas rotas, solitarios y obsesionados con el trabajo, como única salida a su existencia.

La película más depurada de Michael Mann

Heat quizás sea su película más completa a nivel no solo estilístico, la más depurada, sino también en cuanto al gran funcionamiento narrativo del guion. A través de un relato de policías (con Vincent -Al Pacino- a la cabeza) persiguiendo a atracadores (liderados por Neil -Robert de Niro-), Mann, que también es el guionista de la película, aporta sentido a todos y cada uno de los personajes que aparecen en la trama.

Personajes escritos con mimo, ya sean principales o secundarios, para aportar fuerza y contundente personalidad a un tremendo thriller dramático de personaje. Porque, aunque haya dos grandes protagonistas, la película tiene un marcado carácter coral, apoyado en un gran reparto entre los que se encuentran Natalie Portman, Jon Voight o Val Kilmer.

Tras nuevos visionados, queda patente que Heat es mucho más que un thriller con tintes dramáticos y existenciales. La tensión de la historia, las miradas entre personajes y los diálogos precisos o la estilización más elegante del cine negro son ingredientes sumamente interesantes. Y, sobre todo, la acción. Porque, además del drama, la escenas de acción resultan tremendamente espectaculares.

Escenas de acción realistas

Las escenas de acción (con la ejemplar y sublime escena de la huida por la calles tras el último atraco) están, en su mayoría, editadas sin música, solo con sonido directo. Son escenas de persecuciones y tiroteos rodadas sin que el espectador se sienta aturdido o perdido en un montaje difuso, sino impactado con disparos y una realista escenografía que convierten el territorio urbano en una zona de guerra.

Se dice, con parte de razón, que pocos realizadores de cine han rodado mejor los tiroteos que Michael Mann. Y cierto es que viendo Heat, o Collateral, es difícil encontrar ejemplos actuales de tal precisión artesanal. Escenas espectaculares, sin recrearse en la violencia, siempre seca y áspera y cuyas consecuencias son fatales.

La sombra de Michael Mann es alargada. Son muchos los cineastas los que han tomando a Heat como referencia. Uno de ellos es Cristopher Nolan, que ha reconocido a la obra de Mann como fuente de inspiración para algunas de las escenas de El caballero oscuro.

Cristopher Nolan reconoce la sombra de Michael Mann en algunas de las escenas de El caballero oscuro

Sin embargo, hay un elemento que destaca por encima de todo el conjunto y es el descomunal duelo interpretativo entre los dos principales protagonistas, Vincent (Pacino) y Neil (De Niro), interpretados por dos grandes actores de una generación que marcó un hito en el cine con la saga de El padrino.

Protagonista y antagonista de Heat recorren una senda dramática opuesta y a la vez similar, tanto que es complicado decantarse por quién es quién para el espectador. Más allá de que uno sea policía y otro ladrón, para el espectador puede resultar complicado no sentir cierta empatía hacía ambos, la misma empatía que se tienen entre los dos personajes en la ficción, que llegan a reconocer la admiración que sienten por la profesionalidad del otro.

Son personajes solitarios, muy capaces de liderar equipos profesionales (policías o atracadores) pero incapaces de tener una familia

Vincent y Neil son hombres de acción, llenos de luces y sombras, fuertes y a la par sensibles, obsesionados con su trabajo e incapaces de ver más allá de lo que representa conseguir su objetivo. Son personajes solitarios, muy capaces de liderar equipos profesionales (policías o atracadores) pero incapaces de tener una familia, ni siquiera de mantener una pareja estable a su lado.

Todo por el trabajo

Todo por el trabajo. Esa obsesión por la profesión, por conseguir el éxito (entendiendo el término como conseguir el objetivo cueste lo que cueste) será la enorme carga que tendrán que soportar en sus espaldas Vincent y Neil.  Después de atracos imperfectos y de una caza sin fin, Vincent y Neil, como dos modernos samuráis con armas de fuego, sin nada que perder, se ven abocados a enfrentarse.

La única posesión de cada uno de ellos es, simplemente, su propia vida. En un duelo rodado estupendamente, Vincent y Neil acaban luchando contra el otro pero también contra su propia sombra. Porque ambos personajes funcionan como un reflejo del contrincante. “No soy más que lo que persigo”, dice Vincent para describirse así mismo.

Puede que, precisamente por eso, el perseguidor, Vincent, le dé la mano al perseguido, Neil, tras abatirlo. Así, al menos en sus últimos suspiros de vida, el otro, Neil, como si fuese su doble, se siente acompañado. Quizás también así,  Vincent, sienta algo de humanidad tras el vacío tremendo que queda tras haber conseguido su objetivo.

Cine negro estilizado

Más que un thriller de intriga y acción, Heat es un gran ejemplo de cine negro de formas estilizadas. Y como buen cine negro, más allá del envoltorio policial, el filme se adentra en terrenos profundos, mostrando el lado oscuro, complejo y confuso de nuestra sociedad. Su trama bien podría adaptarse a otras profesiones, cambiando atracos y persecuciones por otros escenarios y acciones.

Debajo de la capa de cine de género, en Heat se oculta una afilada mirada hacia una sociedad tremendamente industrial, con personajes obsesionados con ser los mejores en su trabajo, sin importar todo lo que se deja atrás para conseguir el ansiado éxito. “No admitas nada en tu vida que no puedas dejar en 30 segundos…” Recortando un poco la frase del personaje,  puede que nos percatemos de que la advertencia de Neil no era solo para el personaje que tenía en frente. Quizás también nos hablaba a nosotros, los espectadores.


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