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Redacción filmAnd

Su trabajo vertebra la ficción audiovisual: el guion es “el esqueleto de la película, el mapa emocional en el que se mueven los personajes”. Lo explicó la guionista Ana Graciani durante la cuarta jornada de Los Oficios del Cine, organizada por FilmAnd y la Fundación Cajasol. Junto a la escritora estuvieron también Rafael Cobos y Antonio Onetti. En total, tres profesionales con una amplia experiencia en la escritura de guiones.

A pesar de la proliferación de cursos sobre guion y libros, este oficio esconde algo difícil de enseñar. Lo explica Rafael Cobos: “Muchos manuales dicen que la norma es que no hay normas”. Para el ganador de dos premios Goya por La isla mínima (2014) y El hombre de las mil caras (2016), las técnicas y los manuales ofrecen otras perspectivas sobre el hecho de la escritura “que a veces” pueden funcionar.

“Hay que leer mucho: lo que te va a servir y lo que no, para ver que no era tu camino”. Lo comenta Ana Graciani que paralelamente a su trabajo como dramaturga ha firmado el guion de tv movies y ha trabajado en series como La Princesa de Kapurthala, Perdóname, señor o Entreolivos. “Necesitas saber la técnica para deshacerte de ella”.

Un aspecto que matiza Antonio Onetti: “Como más se aprende es viendo películas, pero sobre todo las malas, porque comprendes bien por qué es malo, por qué está mal planteado el conflicto”. La técnica es fundamental, señala Graciani, “pero tiene que salir de otra parte, de la barriga de la cabeza o de un escupitajo”.

La guionista Ana Graciani durante Los oficios del cine.

La guionista Ana Graciani durante Los oficios del cine.

Inicios “erráticos” en la escritura

En sus talleres de escritura, Onetti vehiculó el deseo de “contar historias” de Graciani y Cobos hacia la escritura audiovisual. Ambos definen como “errático” su aterrizaje en el guion. “La vocación estaba ahí: primero quise ser poeta, novelista y dramaturgo, y acabé de guionista cuando conocí a Antonio Onetti”, comenta Cobos. Por su parte, la guionista manchega afincada en Sevilla, empezó ejerciendo el periodismo, la gestión de producción de giras y representando a artistas. “Un día me dije ‘ahora o nunca’ y dejé mi trabajo para intentar ganarme mi plato de lentejas escribiendo”.

La carrera de Antonio Onetti comenzó como actor teatro mientras estudiaba Derecho en Sevilla, hasta que comienza a estudiar en la escuela de Arte Dramático de Madrid (Resad). “Conocí al dramaturgo Fermín Cabal, le di una obra de teatro que había escrito y al día siguiente se lo había leído y me invitó a un taller que impartía: conocí a una persona que además de saber mucho tenía la generosidad de poderlo contar y trasmitir”, recuerda el guionista.

El guionista Rafael Cobos durante Los oficios del cine.

El guionista Rafael Cobos durante Los oficios del cine.

Una perspectiva de su trabajo

Respecto a su evolución como guionista, Cobos recuerda 7 vírgenes (2005), su primer guion escrito y producido. “La veo inconsciente y salvaje, con mucho de intuición y poco de técnica formal”, analiza. “Antiestructural”, según comenta el guionista, “no sé si es una película en dos actos o un único acto con un final… Funcionó porque llegó en un momento en el que había gente que quería reconocerse”.

Como guionista, uno de sus trabajos más recientes de Graciani es la escritura de El mundo es suyo, compartida con Alfonso Sánchez y Sergio Rubio. “Las propuestas siempre son suyas”, aclara la guionista. ”Formamos los guiones tras largas conversaciones”.

“Los compadres estaban creados en cierta medida: dos tipos sentados en un bar que están de acuerdo en todo”, comenta la guionista. “En teatro hacían falta elementos más dramáticos para que salten chispas”. Según Graciani, el tono es fundamental cuando comienzas a trabajar en un proyecto ya iniciado. “No tengo oído para la música, pero tengo oído para los tonos dramáticos”.

Los guionistas Rafael Cobos, Antonio Onetti y Ana Graciani junto al crítico Juan Antonio Bermúdez.

Los guionistas Rafael Cobos, Antonio Onetti y Ana Graciani junto al crítico Juan Antonio Bermúdez.

Coordinar a un equipo de guionistas

“Cuando trabajas en equipo y quieres que funcione tienes que compartir y ceder”, explica Onetti. “Muchas veces no es un problema de egos, sino de ser incapaz de aceptar las ideas de los demás”. Para el guionista sevillano responsable de series como como Padre Coraje, Amar en tiempos revueltos o La catedral del mar, lo más complicado para trabajar en un equipo es ser capaz de “adaptarse al estilo común que se construye entre todos”.

Coordinar y reorganizar el trabajo no es solo decidir sí o no, sino decidir quién hace qué parte, que cada uno haga lo que mejor sabe hacer para ese producto concreto”, explica Onetti. “Un guion cerrado es un tono y una serie de trescientos episodios tiene que ser el mismo tono en todos los capítulos. En Breaking Bad hacen el episodio de la mosca porque sabes de donde te sales y adonde tienes que volver”.


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