Domesticado
Ignacio Gutiérrez

De fondo, el desierto de Almería, y de trasfondo una idea de Federico García Lorca que nunca pudo desarrollar. El cortometraje Domesticado del director almeriense de Juan Francisco Viruega narra una historia atemporal interpretada con sensibilidad por los actores Sebastián Haro y Nacho Sánchez. En esta entrevista el director nos explica el origen de este proyecto, su desarrollo creativo y su visión sobre el sector cinematográfico andaluz. Domesticado acaba de ganar el premio a mejor cortometraje internacional en el Festival de Ischia (Italia).

 

¿Cómo surgió la idea de rodar este proyecto basado en una idea truncada de Federico García Lorca?

Hace casi diez años escuché por la radio una tertulia de investigadores de Lorca. Comentaban los proyectos que el poeta había dejado esbozados sin terminar. Entre ellos había una historia real de amistad entre un joven campesino y un burrito. Me impactó mucho la sucesión de los acontecimientos y pensé que tenía mucho potencial dramatúrgico, con la fatalidad de la tragedia griega sobrevolando cada tramo de la historia.

¿Se trata de un desarrollo de la idea del poeta? ¿Cuánto hay de personal en Domesticado?

No hay un manuscrito de Lorca, ni siquiera esbozado. Fue un caso de la crónica negra española que le llamó especialmente la atención. Comentó con amigos que quería trabajar en ese material. Yo me he remitido a la historia original, a los acontecimientos reales, y he desarrollado la trama y los personajes en base a esas fuentes. En cuanto a lo personal, desempolvé la historia en una época en la que atravesaba el duelo por una pérdida. Me apetecía trabajar acerca de los vínculos emocionales.

 

La estética del corto es muy importante, ¿qué objetivo visual perseguías? ¿Cuáles han sido los referentes estéticos?

Buscábamos una imagen atemporal. De hecho, aunque el vestuario o algunos elementos de atrezo nos trasladen a comienzos del siglo XX, mi intención era crear un espacio fílmico indeterminado para que no se no pudiera identificar con un lugar o con una época concreta. La historia se centra en temas universales como el amor, la muerte o la venganza, y creo que le sienta bien esa paleta casi monocromática, el paisaje árido y yermo del desierto. Localizamos geografías abstractas, casi de otro planeta. En este sentido, fue crucial el trabajo de la empresa de localizaciones Malcamino’s y especialmente de Cristina Serena, la ayudante de dirección.

Un momento del rodaje de ‘Domesticado’.

También la localización y los paisajes tienen un papel casi protagonista, ¿por qué utilizaste un formato cuadrado 1:1?

El formato por un lado confiere un formalismo de época a la imagen, y por otro, nos permite encuadrar a los personajes en plano medio otorgándoles mayor relevancia y protagonismo que al paisaje. Domesticado es el cortometraje del que me encuentro más satisfecho en cuanto al equilibrio entre los personajes y el paisaje, que siempre es muy importante en mis trabajos. Este paisaje sigue presente gracias a la profundidad de campo y a la expresividad que cobra durante el atardecer, pero con el encuadre lo delimitamos justo para lograr esa asociación narrativa entre el estado emocional del personaje, la fisicidad y el cromatismo del entorno.

 

¿Qué encontrará el público en este cortometraje?

Domesticado habla sobre cosas básicas como la amistad y la soledad. También del pudor y de la incomunicación que se instala entre un padre y un hijo que viven en un cortijo aislado en mitad del desierto. Y no puedo decir más.

Sebastián Haro y Nacho Sánchez.

Se trata de un corto donde la interpretación física (los gestos, la expresividad) tiene mucha importancia, ¿cómo ha sido el trabajo con los actores para conseguir ese, digamos, aura poética?

Tanto Nacho Sánchez como Sebastián Haro han compuesto sus personajes con mucha delicadeza. No hay diálogos, así que la interpretación radicaba en las miradas y en la gestualidad corporal. Para transmitir el arco de emociones por el que transitan los personajes teníamos que delimitar y escoger un único objetivo para cada secuencia. Para que el espectador nos acompañe en esa partitura emocional, cada objetivo debía ser irrefutable. Creo que, efectivamente, hay una poética del gesto y casi una poética de la mirada, pero a lo mejor es una apreciación mía porque estoy enamorado del trabajo de ambos actores.

 

Y bueno, ¿cómo ha sido trabajar con el animal?

Más fácil de lo que pensamos al principio. Manolo Martínez, de la empresa almeriense Cortijo Blanco, entrenó con ambos burros y nos acompañó durante todo el rodaje. Nos hizo el trabajo muy sencillo. También resultó decisiva la relación de confianza que Nacho estableció con los animales. Es un actor muy joven pero preparadísimo a todos los niveles, probablemente el mejor de su generación.

Juan Francisco Viruega.

¿Cómo ha sido la producción y la financiación?

El cortometraje se produjo con financiación privada, solo ha contado con una subvención por parte de la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, que ha apoyado todos mis trabajos (tengo una espina clavada con Andalucía, pese a que siempre ruedo aquí, con recursos técnicos y empresas andaluzas). Afortunadamente, ahora estamos recuperando parte de la inversión gracias a los premios.

 

¿Cómo está siendo la distribución del corto? ¿Dónde podrá verse?

Lleva únicamente tres meses de distribución y ya hemos participado en casi veinte festivales y ha ganado diez premios. En abril ganó el premio Madrid en Corto y entró en ese catálogo de distribución junto a otros siete cortometrajes brillantes. De todos mis cortos es el que mejor está funcionando, al menos en los primeros meses. No esperaba que ocurriera esto porque mi objetivo era contar la historia. Lo más gratificante es que llegue a tantas ventanas de proyección y que espectadores de diferentes lugares puedan verlo.

Fotografía de familia del rodaje de ‘Domesticado’.

¿Qué otros proyectos tienes actualmente?

El más inminente es un documental sobre un tema en el que llevo investigando desde hace más de diez años. Si todo va bien empezaremos a grabar este verano. Otros proyectos son un cortometraje de la trilogía que iniciamos con Domesticado; una obra de teatro y seguir trabajando en mi primer largometraje.

 

¿Cómo ves el presente y el futuro de la industria audiovisual en Andalucía?

Creo que todos estamos de acuerdo en que hay una multiplicidad de autores andaluces que están abriendo nuevos itinerarios y lenguajes en España. Creo que Andalucía, junto a País Vasco y Cataluña, es la región que está arriesgando más por las nuevas narrativas. Pero el apoyo institucional es escaso y se reparte entre los mismos. Siento una desmotivación enorme y generalizada entre los cineastas andaluces de mi generación por este motivo. Yo llevo años contando historias ambientadas en Almería, con recursos técnicos y humanos andaluces, pero el apoyo desde Andalucía siempre ha sido minoritario o inexistente. Luego descubres que se conceden ayudas mastodónticas a otros proyectos cuya identidad andaluza es nula, solo porque tienen la productora afincada estratégicamente en Málaga o Sevilla. Creo que habría que mejorar la valoración de los proyectos y que desde la Administración se analicen meticulosamente las características y los valores socio-culturales vinculados a Andalucía.

 


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