El cómico Fernando Tejero participa en ‘La casa del caracol’, la ópera prima de la cineasta andaluza Macarena Astorga, rodada en la Sierra de Málaga tras el confinamiento, con Paz Vega y Javier Rey. Visitamos el rodaje

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15 Sep 2020
Alejandro Ávila
Foto de portada: Sensi Nuevo.

Mucha seguridad. Y mucho alivio. Corre el penúltimo día de rodaje en un hotel de lujo de Benalmádena (Málaga). El equipo de La casa del caracol, capitaneado por la directora novel Macarena Astorga, ha rodado durante los meses de julio y agosto, con una terrible presión: la crisis sanitaria de la COVID-19. La cineasta malagueña confiesa que terminaba todas las jornadas de rodaje pensando que «podía ser la última».

Sin embargo, el viernes 21 de agosto todo es diferente. El mismo día que se inaugura el Festival de Málaga, el equipo de rodaje tiene una visita especial: el actor Fernando Tejero. El cómico cordobés, famoso por series como Aquí no hay quien viva o La que se avecina, sale de unos camerinos, que lucen a medio camino entre un hospital y la nave de Alien. El octavo pasajero (Ridley Scott). Todo completamente aséptico.

Macarena Astorga con Álvaro Ariza. Foto: Sensi Nuevo

Tejero acaba de rodar su parte y se dispone a almorzar. Vestido de época, se encuentra con la productora María Luisa Gutiérrez (Bowfinger, productora de Padre no hay más que uno dirigida por Santiago Segura) y el productor andaluz Álvaro Ariza (Esto también pasará). Tejero bromea con ambos antes de dirigirse al comedor para un almuerzo, donde ya le espera Javier Rey, el coprotagonista de este thriller psicológico junto a la actriz sevillana Paz Vega.

El productor gaditano Álvaro Ariza (Esto también pasará) cree que Paz Vega es la que mejor ha definido el espíritu final de un rodaje tan complicado: «aunque sea más engorroso, sí puedes trabajar. Podemos trabajar con la distancia de seguridad, las mascarillas, los tests recomendados por prevención de riesgos. Así que estamos felices de poder haber trabajado y de haber podido terminar la película».

En este sentido, la productora María Luis Gutiérrez subraya que ha sido complicado enfrentarse «a una realidad que no conocíamos: intentar sacar un protocolo seguro y accesible y cumplir con las medidas de seguridad sanitaria, como el distanciamiento y la mascarilla. Poco más se puede hacer. Además, añadimos los tests, porque los actores se la están jugando, ya que tienen que actuar sin la mascarilla».

Misterio en la Serranía de Málaga

Pero volvamos a los misterios de La casa del caracol. La película cuenta la historia del escritor Antonio Prieto (Javier Rey), que decide pasar el verano en un pueblo de la serranía malagueña, donde espera encontrar tranquilidad e inspiración para su siguiente novela.

Allí conoce a Berta, una mujer por la que siente una atracción instantánea, así como a algunos personajes peculiares sobre los que empieza a escribir e investigar. Antonio comienza a descubrir que los locales guardan numerosos secretos y una perturbadora leyenda oculta. La realidad que vivirá en esos días le harán ir dándose cuenta que, a veces, la realidad supera con creces los mito.

Astorga, una debutante con experiencia

Astorga se mueve por el set de rodaje con un espíritu nada novel. Es su primer largometraje de ficción, pero su larga carrera como cortometrajista y sus tablas como profesora de cine, le dan autoridad y claridad a la hora de dirigirse a su equipo. Se le ve feliz y aliviada, de haber llevado este barco a buen puerto, con la seguridad, firme pero segura, de un caracol.

«Ha sido un rodaje muy complejo pero satisfactorio. Aparte de por todo lo que estamos viviendo, porque el propio rodaje lo era, con muchas localizaciones y personajes. El salto al largometraje sido un reto muy grande. Lo asumí con mucha ilusión y pasión desde un principio. Ha sido el esfuerzo de un gran equipo, que me ha llevado en volandas para conseguirlo», afirma Macarena Astorga.

«He hecho mío un texto, porque lo visualizo en imagen. Quería que no se perdiera la esencia de lo que yo quería contar, a partir del primer boceto que los productores me pusieron sobre la mesa. Era más novela que guion cinematográfico, pero ya había cosas interesantes del cine de género, que me interesaban mucho», añade.

En cuanto a la materia prima de su ópera prima, «nos mantenemos entre el suspense, el fantástico y un poquito de terror. Hemos hecho una mezcla que funciona bastante bien, porque la historia nos la pedía. Quería hacer referencias cinematográficas de películas que me han marcado, como El resplandor (Stanley Kubrick) o E.T. (Steven Spielberg)», revela con una sonrisa Astorga minutos antes de hacerse al combo, para revisar el sonido y la imagen de las últimas escenas rodadas.

Pero antes le revela a FilmAnd que le gusta mucho «la parte técnica de la dirección, pero disfruto mucho con el trabajo con los actores. Son actores que, desde el primer minuto, han sumado propuestas, han negociado y hemos hablado. Cuando hay ese feeling,  dirección e interpretación suman en la pantalla. Hemos conseguido trasladarlo y ha sido un aprendizaje maravilloso trabajar con estos actorazos», afirma Astorga sobre su trabajo con Paz Vega, Javier Rey y un reparto coral de niños o actores de reparto, como Vicente Vergara, nominado al Goya por La trinchera infinita.

 

La casa del caracol va a un ritmo de vértigo

En la producción de La casa del caracol va todo muy rápido. El sábado 22 de agosto se terminó de rodar y al día siguiente se presentó un avance con productores, protagonistas y directora en la sección 5 minutos de cine del Festival de Málaga. En estos momentos, se venden ya sus derechos internacionales, por parte de Filmax, en el Festival de Toronto, como reveló la semana pasada la revista Variety.

Tras la proyección de un tráiler en el que se intuyen los reflejos de terror, Javier Rey confiesa su pasión por Antonio Prieto, su personaje. «Es un regalo. El personaje tiene muchísimas capas en las que trabajar. Lo interesante y peligroso es trabajar en todas ellas, sin olvidarnos de ninguna. Hay que mostrar la evolución con el pueblo, consigo mismo, los complejos, el pasado y sus miedos», destaca el también protagonista de la célebre serie Fariña.

Para Paz Vega, la historia llegó a través del productor Álvaro Ariza. «Yo había trabajado ya con Álvaro (Perdóname, señor). Me encantó la historia que me presentó y me parecía muy apetecible hacer género. Además, de un género que no es tan habitual. El trabajo con Javier (Rey) ha sido una maravilla y Macarena (Astorga) ha sido el descubrimiento de mi vida, porque tiene tan claro lo que quiere que lo sabe transmitir y escuchar, sin tener miedo a las propuestas de los demás. Ha sido un viaje muy bonito».

Fotos de rodaje: Dani Medina


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