Blasphemous
avila
Alejandro Ávila

Diez años premiando los mejores videojuegos españoles: Gamelab, el encuentro digital celebrado el pasado fin de semana en Barcelona, ha galardonado en su 11ª edición el videojuego Blasphemous como mejor juego español en desarrollo.

Tras este juego protagonizado por un nazareno guerrero, se encuentra la desarrolladora sevillana The Game Kitchen, que logró levantar más de 330.000 euros de financiación por crowdfunding a través de la plataforma Kickstarter, hasta sumar un presupuesto de 400.000 euros.

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Siete personas se afanan, desde el barrio sevillano de Nervión, por sacar adelante este videojuego retro inspirado en el “folclore local”. Cuenta el productor de la compañía, Mauricio García, que el proyecto nación de la mente de su director creativo, Enrique Cabeza, aficionado a un tipo de videojuego llamado pixel art, es decir que emula el aspecto de los juegos ochenteros y noventeros en los que los personajes y los decorados estaban formados por puntos cuadrados.

En una entrevista con este periodista, para eldiario.es Andalucía, que “inicialmente pensamos en juegos del tipo de Castlevania. Los escenarios tenían buena pinta, pero los intentos de tener un protagonista principal no nos casaban, era todo muy ordinario, tipo guerrero medieval. Se nos ocurrió un nuevo tipo de personaje principal, con la silueta de un nazareno. Lo hicimos, lo probamos y nos moló tanto, que decidimos usar la iconografía local con una vuelta de tuerca fantástica. Nuestro juego no tiene una relación directa con la Semana Santa, pero sí lo tiene con el folclore y la iconografía local. Hay elementos iconográficos de nuestra cultura a tutiplén“.

La experiencia anterior de estos emprendedores digitales fue The Last Door, una aventura gráfica del estilo de Monkey Island (LucasArts) que tuvo mucho éxito entre los aficionados a los juegos pixel art. Su productor lo define como una aventura gráfica “inspirada en la literatura clásica de terror. Lo que tiene de especial es que está realizado con un estilo visual pixel, pero de bajísima resolución. Al reducir el estímulo visual, se fomenta la imaginación del jugador. Es un mecanismo que ensalza la ambientación y el ingrediente perfecto para facturar una historia de terror clásico”.

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La campaña en Kickstarter para Blasphemous les ha ayudado no sólo a financiar su proyecto, sino a encontrar socios de distribución. “Llegamos a Kickstarter después de estar trabajando seis o siete meses. Nuestro juego tiene un fuerte componente de autofinanciación. En el primer juego lo hicimos apostando nuestras horas de comer. Con el segundo no hemos tenido que llegar a este extremo”; explica Mauricio. El juego verá la luz el año que viene y los mecenas pueden probar ya una versión de prueba.


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