Néstor Cenizo
Néstor Cenizo

El Festival de Cine en Español de Málaga abrió el fuego este viernes con una comedia chico conoce chica pasada por una batidora impensable: la física. Las leyes de la termodinámica empieza con Newton, acaba con la física cuántica y lo que hay entre medias es una comedia que se ve a gusto.

En palabras de Mateo Gil, Las leyes de la termodinámica es “una mezcla de géneros arriesgada”. En realidad, es una historia de comedia pura y dura, con todos los elementos que hemos visto tantas veces: el enamoramiento de la pareja, la rutina, la manera de sentir de cada uno, el desengaño, la ruptura, el punto de amargura pero sin pasarse, la pareja de amigos que aconsejan a los protagonistas.

El chico conoce a chica (o viceversa) es un subgénero y sólo de vez en cuando suena la flauta y sale algo que llama la atención porque siendo lo mismo, es distinto. Viendo Las leyes de la termodinámica, uno se acuerda de El otro lado de la cama. Mateo Gil (Proyecto Lázaro, Nadie conoce a nadie, como director; Tesis, Mar Adentro, como guionista) pretende algo parecido y muchos ratos lo consigue.

‘Las leyes de la termodinámica’

Aquí el protagonista es un aspirante a doctor en Física obsesionado con lo suyo. Manel (Vito Sanz) es un neurótico que cree (y nos explica como narrador) que las leyes de la física son aplicables a todo, también al amor. Manel se enamora de Elena (Berta Vázquez), mientras su amigo Pablo (Chino Darín), un vivalavirgen que representa el libre albedrío y el caos, inicia algo parecido a una relación con Eva (Vicky Luengo). Esa es la historia.

Un historia “sencilla”

El propio Mateo Gil reconoció en la rueda de prensa que es una historia “sencilla para pasar el rato”. Lo que la hace distinta es que a ese guion tantas veces visto aquí se incorporan los Principia de Newton, las leyes de la termodinámica, la teoría de la relatividad y hasta el principio de incertidumbre. “Estaba leyendo un libro de divulgación, y pensé que las leyes físicas tenían una traducción muy clara a las relaciones de pareja y los sentimientos”, explica Mateo Gil.

La película se presenta como un falso documental y con un relato tan fragmentado que a los propios actores les resultaba difícil imaginar el resultado, como reconoció Darín.

A veces el narrador empacha y la forma condiciona todo y desnaturaliza el relato. Sin embargo, la idea consigue que una comedia al uso (una “chorrada”, según Gil) acabe siendo algo distinto. Las leyes de la termodinámica no cuenta nada que no hayamos visto mil veces, pero lo hace con gracia, finura y con una excusa impensable: la Física.

Contigo no, bicho

No hay ni rastro de esa elegancia en Contigo no, bicho. Es probable que Álvaro Alonso y Miguel Ángel Jiménez hayan parido la película más irreverente del año. Eso, con la libertad de expresión en retroceso, puede ser un valor. El problema es que esta película supuestamente incorrecta no cuestiona nada. Es, de hecho, profundamente conservadora. La incorrección viene por su lenguaje soez, su chabacanería y su gusto por la ofensa. Un ejemplo: los protagonistas, tres chavales andaluces, se llaman “maricona” en no menos de una decena de veces. La sigue en protagonismo la palabra “chupapollas”.

Contigo no, bicho.

Se dirá que así habla la muchachada, y puede que sea verdad. No es cuestión de ponerse viejuno ni cerrar los ojos: bien está que se muestre lo que hay. Lo que importe es que esa realidad dé material para una película. En este caso, para contar la historia de tres chicos que se bajan a Torremolinos a llorar sus penas y a intentar perder la virginidad. Con lo fácil que se lo ponen las mujeres que se cruzan en su camino, llama la atención que los protagonistas no hayan sido capaces de hacerlo antes.

No salen bien paradas estas chicas, pero también se hace mofa de la transexualidad y sin venir mucho a cuento, de Luka Modric. En su viaje iniciático se cruzarán putas, porros, “ositos”, porno en vivo, un camello farlopero y una anciana que paga por sexo. Por la película desfilan Amarna Miller y un ídolo juvenil como Dj Mario. Con todo, entre tanto chiste chungo alguno tiene que funcionar.

Quizá guste a algunos adolescentes, pero tiene difícil llegar a un público más amplio. Es evidente que no lo pretende. Su público es el que se refleja en la película: chavales (varones) con las hormonas disparadas y como locos por follar.

Una gala pasada por agua

Todo esto se pudo ver en el primer día de la 21ª edición del Festival de Cine en Español de Málaga. Fue un día gris, frío, lluvioso, de los que parece que ya no quedan. Esto explica el ambiente algo desangelado a la puerta del Teatro Cervantes y en el Hotel AC Málaga Palacio, donde se alojan los invitados. Otros años se ve a la chavalería jaleando aquí a las estrellas, sobre todo a las televisivas, y ayer casi no ocurrió eso y se echó de menos.

La gala la presentaron Belén Cuesta y Anna Castillo y contó con las actuaciones de Ana Belén y Dorian, entre otros. Además de los políticos (Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, o Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Cultura), por allí desfilaron (pero poco, que la alfombra se recogió por la lluvia) Raúl Arévalo, Hiba Abuk, Juana Costa, Natalia Verbeke, Chino Darín o Úrsula Corberó. Las fotos, dentro del Teatro, que no estaba la jornada para posados. Habrá días mejores.


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