La primera jornada de la nueva temporada de ‘Los Oficios del Cine’ reflexionó sobre el doblaje con tres profesionales andaluces de amplia trayectoria: Ángeles Neira, Mercedes Hoyos y Mariano Peña

Ignacio Gutiérrez Torrejón
12 Mar 2019
Ignacio Gutiérrez Torrejón

“De pequeña, que un actor americano hablase mi idioma en la pantalla, me parecía magia”. Lo recuerda la actriz de doblaje Ángeles Neira durante la primera jornada del ciclo Los Oficios del Cine, organizado por Filmand y la Fundación Cajasol. Junto a la actriz estuvieron también Mercedes Hoyos y Mariano Peña. En total, tres profesionales andaluces con una amplia experiencia en el doblaje, conocidos popularmente, además, por poner sus voces a personajes de la serie de animación Bola de Dragón.

El doblaje, que puede definirse como la sustitución de las voces de un audiovisual para difundirlo en contextos en los que no se habla el idioma original de la obra, a veces es entendido como una variante marginal de la interpretación. De hecho, tanto Ángeles Neira, como Mercedes Hoyos y Mariano Peña, a pesar de sus treinta años de experiencia, llegaron al doblaje un poco por casualidad, como complemento a sus carreras como intérpretes.

“Siempre quise ser actriz y quería dedicarme al teatro, pensaba que el doblaje era una magia aparte”, explica Neira, de los tres, quién se ha dedicado con más exclusividad al doblaje. La actriz conoció el oficio a finales de los años ochenta junto a Mariano Peña. Ambos trabajaban en compañías de teatro sevillanas cuando Canal Sur ofreció un curso de doblaje con la promesa de traer producciones a Sevilla.

“Nos hicieron una prueba de lectura y durante el curso y empecé a rememorar esa magia que a mí me parecía tan extraña y tan lejana”, comenta Neira, quien, además de ser directora de doblaje, ha puesto voz a actrices como Lauren Bacall, Angela Lansbury, Cher o Julie Andrews, o al personaje Krilin del anime japonés.

Mercedes Hoyos y Mariano Peña.

Mercedes Hoyos y Mariano Peña.

Mercedes Hoyos participó en el mismo curso en una edición posterior. “No era consciente del doblaje como profesión, pero de pequeña tenía buen oído y reconocía a los actores que oía en la pantalla”, comenta. Hoyos llegó al oficio para aumentar su formación. “Pensé que aprender a manejar la voz me vendría bien, pero antes de terminar el curso ya estaba trabajando como dobladora”, comenta la actriz, que además de tener una amplia carrera ante las cámaras, ha prestado su voz a actrices como Gwyneth Paltrow, Jamie Lee Curtis, Mira Sorvino, Jennifer Beals, Marylin Monroe o Jane Fonda, entre otras muchas. Es directora de doblaje de cientos de largometrajes y series, tanto de ficción como documentales o de animación, entre éstas, Dragon Ball. Desde 2013 está  al frente de la empresa Dasara Producciones, especializada en doblaje.

Por su parte, Mariano Peña, que alcanzó una gran popularidad por su presencia durante diez años en la serie de televisión Aída, se inició también en el teatro y compaginó estudios de Arte Dramático con Bellas Artes. Pionero del rodaje en Andalucía, es también muy popular por poner la voz al Maestro Mutenroy, personaje de Bola de Dragón, o incluso al actor Boris Karlov. “Como artista todo es enriquecedor, toda experiencia creativa es interesante”, comenta.

 

Una técnica de interpretación y un proceso sistemático de trabajo

Para los tres profesionales, el doblaje es una arte y un oficio en el que es fundamental la técnica y el proceso de trabajo, que según explica Ángeles Neira, siempre suele ser el mismo. “Primero se traduce el texto y después el ajustador lo adapta a los movimientos de la boca y el ritmo de la película”, comenta. “Este trabajo es importantísimo, si no hay ajuste es difícil que salga bien”, matiza Peña.

Mariano Peña, durante su participación en 'Los oficios del cine'.

Mariano Peña, durante su participación en ‘Los oficios del cine’.

“Después quién va a dirigir la obra, la dobla entera para ajustar las pausas, marcar la voz en off y dividirla en trozos, que se llama ‘takes’, que son las tomas”, continúa Neira.  Finalmente se convocan a los intérpretes, que según explica Mariano Peña, nunca saben qué les va a tocar. “No se graba en orden desde el primer minuto hasta el final”, comenta el actor. “En el cine has leído el guion previamente, pero en el doblaje, al ser una imitación, lo que necesitas saber te lo da el personaje por su expresión y su cara”.

“Tienes que imitar en la medida de lo posible lo que está haciendo la actriz o el actor para que cuando lo veas hablando castellano, te lo creas”, matiza Mercedes Hoyos. “Debes pegarte a su cara y marcar cada respiración, cada movimiento y estar muy pendiente de la mirada, que te lo da todo”.

 

Desarrollo de un sector profesional en Andalucía

“Canal Sur prometió que se iban a rodar muchas películas, pero después no fue así”, lamenta Neira. De hecho, la actriz de doblaje explica que el desarrollo de esta profesión en Sevilla se debió a la apuesta de un empresario catalán que contó con todos actores y actrices que empezaban en el mundo del rodaje a partir de la formación de la cadena pública.

Para Neira, ahora es mucho más fácil dedicarse al doblaje. “Hay tres o cuatro estudios funcionando”, señala. Una percepción que matiza Hoyos: “Hay trabajo para un colectivo pequeño que va por oleadas, de repente tuvimos un boom y trabajamos como bestias, pero cuando hicimos Bola de Dragón, llevábamos diez años sin hacer una película”, aclara. “Ahora parece que con las plataformas hay muchas más producciones”.

Juan Antonio Bermúdez junto a Ángeles Neira.

Juan Antonio Bermúdez junto a Ángeles Neira.

“Cuando comenzamos, doblábamos una gran cantidad de series, no dábamos abasto”, recuerda Neira. “Mariano en un capítulo del oeste hacía del viejo, de sheriff, de todos los personajes… no contábamos gente suficiente”, recuerda. Después vinieron las vacas flacas y sobrábamos algunos, muchos se fueron para Madrid”.

En España el doblaje se convirtió en un modo estándar de distribución del cine extranjero a partir del año 1932, desde entonces, la tecnología también ha ido paralela al desarrollo de este oficio. Para Mercedes Hoyos, a pesar del salto tecnológico de analógico a digital, el trabajo artístico no ha variado: “hemos ganado rapidez y tranquilidad, porque antes, con las bobinas, si te equivocabas en una frase tenías que repetir toda la toma”.

 

El público y la identificación con los personajes

Uno de los aspectos que diferencian el doblaje de la interpretación física es la posibilidad de interpretar a papeles muy diversos que se alejan de las características del actor o actriz de doblaje. “Cuando pones voz a algo que no tiene nada que ver contigo empieza lo divertido”, recuerda Neira. “A veces tenemos que salirnos de la risa”.

En algunas ocasiones, interpretan a personajes cuyas voces son muy conocidas y queridas por el público que les reconoce. Algo que le ocurre con frecuencia a Ángeles Neira con el personaje Krilin de Bola de Dragón, al que pone voz. “Una vez estaba representando La lozana andaluza en Toledo y al terminar me dijeron que un grupo de jóvenes querían conocerme”, recuerda la actriz que lo primero que pensó es que estaban interesados en su trabajo en teatro. “Pero me pidieron un autógrafo y que firmara con el nombre de Krilin”.

“Como mi voz sale por la televisión, hay algunas personas que me conocen que me conocen, incluso que he estado en su casa”, comenta entre risas Hoyos. “Hay muchos seguidores del doblaje, como Javier Cruz, que lleva la página web Doblaje en Andalucía, pero Bola Dragón es un caso aparte, los fans son muy especiales y van de generación en generación, están pendiente opinan y están muy implicados, dan mucho cariño y están ahí siempre”.


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