Ignacio Gutiérrez

Fueron los primeros japoneses que cruzaron el Atlántico. La estatua de un samurái en Coria del Río y el apellido ‘Japón’ lo atestigua. Aunque casi todo el mundo ha oído hablar sobre la expedición Keicho, el grupo de japoneses que llegó a Sevilla en 1614 para iniciar relaciones económicas con Felipe III, poca gente conoce bien la historia. El documental El viaje del samurái, realizado por Playmedia Producciones para Televisión Española, recupera la aventura de Hasekura Tsunenaga y Fray Sotelo como el inicio de las relaciones diplomáticas entre Japón y España. El guionista del filme, Pablo Fernández Barba (Cádiz, 1979) nos explica la importancia de este acontecimiento histórico y qué encontrará el público en este documental que podrá verse en La 2 de RTVE la próxima primavera.

 

Ignacio Gutiérrez (IG): ¿Cómo surgió la idea de convertir esta historia en un documental?

Pablo Fernández Barba (PFB): Fue una idea de Ismael Gutiérrez, productor ejecutivo de Playmedia. Leyó un artículo sobre la historia del viaje de esta comitiva japonesa a Coria del Río y pensó que es una historia de la que todo el mundo ha oído hablar pero que nadie conoce bien. En Andalucía a todo el mundo le suena que el apellido Japón viene de unos japoneses que llegaron a Coria, pero no se conoce la historia al completo.

IG: Aparte de lo pintoresco y la curiosidad que sugiere ver samuráis en Sevilla, ¿por qué fue importante este viaje de la expedición Keicho a España?

PFB: Por dos motivos, uno histórico y otro más particular. Fue la primera misión diplomática, el primer contacto significativo entre Japón y España, y pasaría luego mucho tiempo hasta que volvieran a encontrarse. Aunque históricamente la expedición Keicho está considerada como un fracaso porque no consiguió establecer vías comerciales con el reino de España ni con el papa Pablo V, realmente fue el primer paso de una relación diplomática. Además, un dato importante, el samurái Hasekura Tsunenaga (que encabezó la misión) y su séquito de 180 personas fueron los primeros japoneses que cruzaron el Atlántico: estaban cumpliendo un hito de alguna manera. Y el otro motivo, más singular, es que como resultado imprevisto y fortuito de esa misión surgió el apellido ‘Japón’  no solo en Coria, sino en toda España.

Pablo Fernández Barba, guionista de ‘El viaje del samurái’

IG: El viaje de la misión Keicho tuvo que ser una aventura digna de una película…

PFB: La misión Keicho duró siete años y ese es uno de los motivos que propició que se hiciera el documental. La historia era digna de ser contada. Hay todo tipo de obstáculos, dificultades, contratiempos… Tuvieron que enfrentarse a tormentas en alta mar muy fuertes, epidemias en el barco, plagas, muerte de marineros, para finalmente recibir la negativa y el rechazo primero de la casa del rey o de Felipe III y luego del papa Pablo V en Roma. Tiene todos los ingredientes de una historia de ficción, de una epopeya. Además, está la relación de Fray Sotelo y Hasekura, que realizan el viaje juntos desde Japón: son dos personajes radicalmente diferentes, un samurái y un franciscano, un oriental y un occidental. Parece una buddy movie, una película de colegas donde dos compañeros tienen que chocar, tienen que ser diferentes, tiene que haber un contraste.

Fotograma de ‘El viaje del samurái’

IG: Además de una estatua y del apellido Japón, ¿qué queda de esta historia?

PFB: Queda, sobre todo, un legado y un lazo de unión entre Japón y Sevilla. Durante muchos siglos esta historia no salió a la luz. Cuando Naruhito, el príncipe japonés, vino a Sevilla a la Expo 92 invitó a todos los japoneses residentes en Sevilla y a todos lo que tenían el apellido Japón porque eran descendientes de japoneses. Y fue a partir de ahí cuando empezó a conocerse esta historia y a ponerse en valor el legado de la expedición Keicho. Hay japoneses que vienen desde allí para conocer Coria del Río y Espartinas y ver la estatua de Hasekura.

 

IG: ¿Sirve este documental para comprender mejor Andalucía?

PFB: Totalmente. Cuenta una faceta de esa relación que existe entre Japón y Andalucía. Parte de la población japonesa se siente fascinada por Andalucía, por el flamenco, por la cultura andaluza. Se cuida más esta fascinación de los japoneses que vienen a Coria a conocer sus descendientes o su legado que al revés, andaluces que vayan allí.

Fotograma de ‘El viaje del samurái’

IG: ¿Cómo está enfocada la narración del documental?

PFB: Tenía dos obsesiones al contar esta historia: una, el rigor histórico. Necesitaba documentarme bien. He intentado que todo lo que se cuente esté confirmado por varias fuentes. No siempre es posible, hay versiones contradictorias, partes que no se cuentan… Además, quería contar la historia de la manera más atractiva para el espectador. Creo que la historia tiene suficiente interés, suficiente giros de guion, obstáculos, dificultades y elementos de interés como para contarla de manera clásica si se quiere, pero entretenida y dinámica para el espectador.

 

IG: En este sentido, ¿cómo fue el proceso de investigación?

PFB: Este proceso se inició en abril de 2017 y estuve un mes documentándome antes de escribir una sola palabra del guion. He leído todo tipo de artículos, libros, además de las entrevistas con los historiadores y expertos que aparecen en el documental. Como decía, he estado muy obsesionado con el rigor histórico. Si yo veía que un historiador contaba un hecho y no lo confirmaba con al menos dos fuentes más, no lo incluía. Todos los datos que aparecen en el documental se han confirmado al menos por dos o tres fuentes.

Fotograma de ‘El viaje del samurái’

IG: El documental alterna entrevistas y animaciones, ¿cómo se han trabajado?

PFB: Las animaciones sirven para contar las partes de la historia que no podíamos documentar de otra forma, ni con grabados, ni con mapas… Cuentan las tempestades en alta mar, la presencia de los samuráis en Coria y su encuentro con las vecinas de la localidad que tampoco está documentado gráficamente… Las animaciones ofrecen un aporte muy interesante sobre todo lo que no se puede ver.

 

IG: Que descubrirá el espectador que vea El viaje del samurái

PFB: Una historia de un viaje físico que es una epopeya llena de interés. Una aventura que contiene todos los elementos de la ficción y que además contiene una parte de la historia de España y de Japón, de Andalucía y de Sevilla. Un choque de culturas que probablemente el espectador no conocía bien.

 

 


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