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Redacción filmAnd

La luz cálida del verano fue un requisito fundamental en el rodaje de Alalá, un documental sobre sobre Las Tres Mil Viviendas. Lo explica su directora, Remedios Malvárez: “Rodar el barrio con otra luz, en otra época del año, hubiera ofrecido una imagen contraria a lo que queríamos”. Con este ejemplo la directora onubense señaló la importancia de la dirección de fotografía en el cine. Lo hizo en la sesión inaugural del ciclo organizado por Filmand.es Los oficios del cine, que se celebró el 2 de noviembre en la sede sevillana de la Fundación Cajasol.

Con una sala llena hasta la bandera y bajo el título El poder de la imagen, esta primera jornada reunió a los directores de fotografía Santiago Racaj (Verano 1993, Magical Girl y toda la filmografía de Jonás Trueba), Migue Amoedo (Premio Goya por La Novia y responsable de la fotografía en series como El Ministerio del Tiempo y Vis a Vis), y a la fotógrafa y directora Remedios Malvárez (Silencio y Alalá).

“Somos los responsables de que las imágenes sean las que el director busca y que lleguen lo más claramente posible a los espectadores”, reflexionó Racaj, para quien la dirección de fotografía pasa por ayudar al director a construir su esbozo. Aunque el objetivo sea materializar la imagen mental, el camino correcto no existe. “Hay múltiples posibilidades, cada uno pondrá más énfasis a una parcela de esta actividad”, matizó Migue Amoedo, que define al director de fotografía como “un lugarteniente de rodaje que esta al lado del director, que toma decisiones en torno a la gestión del departamento de cámara o de iluminación de la forma más creativa posible”.

Malvárez, desde su posición como directora, reivindicó el espacio creativo del fotógrafo y su responsabilidad en el resultado final: “Aportan mucho más de lo que tú, como directora, puedes hacer”, según declaró ante un público formado en gran parte por estudiantes de cine y otras disciplinas audiovisuales.

La relación con la dirección del rodaje es importante para la dirección de fotografía, pero también participar activamente en las primeras fases de creación. En este sentido, Racaj planteó  la necesidad de comenzar a trabajar en la fase de preparación del guion. “Ves cómo es la película, la actitud que tiene ante lo que cuenta, te planteas desde dónde  vas a ver, qué vas a contar, qué vas a ocultar, desde dónde lo verá el espectador…”, reflexionó. Una idea que confirmó Amoedo: “Si puedes partir del guion es un regalo, genera una colaboración mayor y una comunicación con el director que hace que todo fluya”.

“Si en el corto Silencio no sabía si era directora, productora, cámara…”, bromeó Malvárez al explicar cómo integra la fotografía en su trabajo, “en Alalá el equipo estaba conmigo desde el principio”. Para la directora, en un documental el guion crece continuamente, “no está terminado hasta que se monta”, por este motivo, aclaró, “necesito que estén formando ese guion conmigo”. Al rodar, aclaró, “la historia es tan suya y tan mía, que ya no hay conflictos”.

Respecto a la relación con los directores y el trabajo concreto, Santiago explica cómo, por ejemplo, para la grabación de Magical Girl de Carlos Vermut, su director, le dijo: “Se escribir, pero la imagen te la dejo a ti, haz lo que creas”. Un hecho que le permitió, según explicó, tener mucha libertad. “Vermut es dibujante de cómic, tiene un universo interesante, pero solo ve en dos dimensiones, parte del trabajo fue hacerle comprender la profundidad”, aclaró Racaaj

La fotografía, se ve influenciada por una “dialéctica” en la que entran al juego la creatividad, las decisiones de la dirección y las limitaciones de producción, según comentó Moedo. La película con la que consiguió el Premio Goya a la mejor fotografía en 2016, tuvo que parar el rodaje por falta de presupuesto: las tomas en Turquía tuvieron que realizarse sin actores. “Rodábamos con dobles y por eso utilizamos planos gigantes para disimular”, recordó el director de fotografía y concluyó: “Eran recursos para solucionar la falta de dinero y terminar la película como fuera, pero generaba también cosas bonitas”.

Filmand y la Fundación Cajasol organizan Los oficios del cine, ciclo mensual que quiere ser un lugar de encuentro entre el público y los profesionales del cine para mostrar de primera mano cómo se hace una película y, sobre todo, quiénes son y qué funciones desempeñan quienes están detrás de cada uno de los departamentos, todos interrelacionados, en el rodaje de una producción audiovisual.


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