‘Crónica de una tormenta’ (Mariana Barassi) con Ernesto Alterio y Clara Lago traza un relato descarnado y maquiavélico sobre el periodismo actual, donde las luchas de poder, las noticias falsas y la corrupción triunfan sobre el heroísmo y la verdad

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27 Ago 2020
Alejandro Ávila

Se acabó la valentía de Todos los hombres del presidente (Alan J. Pakula). Adiós al humor de Primera plana (Billy Wilder). Ni rastro de los principios (maquiavélicos) de Ciudadano Kane (Orson Welles). En Crónica de una tormenta (Mariana Barassi) no hay ni rastro de épica ni de esos valores que se le presuponen a la profesión periodística: la búsqueda de la verdad, el sacrificio, la entrega.

No, en Crónica de una tormenta, presentada este miércoles en sección oficial del Festival de Málaga, hay una guerra encarnizada por el poder, protagonizada por Clara Lago y Ernesto Alterio. Alterio encarna a Antonio un director de periódico que debe elegir a su sucesor y tiene que elegir entre Macarena (Lago), su mano derecha y comprensiva subdirectora, y un despiadado Vargas (Quique Fernández) que desprecia a sus compañeros y vendería a su madre por una exclusiva.

Nacida de una pieza teatral, la película se desarrolla en un escenario único, la redacción de un periódico, y se sostiene sobre el exigente cara a cara entre un Ernesto Alterio, siempre brillante, y una Clara Lago mejor que de costumbre.

Una pugna agotadora

La ópera prima de la cineasta argentina Mariana Barassi nos obliga a seguir con atención la agotadora pugna Alterio-Lagos a través de despachos, mesas de redacción y rotativas, en un viaje donde se ponen a prueba los valores, las emociones y la ambición de ambos. Donde nada es lo que parece.

Barassi termina construyendo un relato triste y desesperanzado sobre el periodismo y un mundo aterrador donde la verdad parece tener los días contados. Una película que le termina dando la razón al pensador ilustrado Nicolás Maquiavelo: «Hay que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos».


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