Juan Gabriel García
Juan Gabriel García

¿Se agotan las ideas? Eso parece después de ocho películas basadas en la historia del boxeador Rocky Balboa, personaje creado e interpretado por Sylvester Stallone en 1976. En Creed 2: La leyenda de Rocky, dirigida por Steven Caple Jr, la atención se centra en el combate que enfrentará a los hijos de Apollo Creed e Ivan Drago, en una clara alusión a Rocky IV, tal vez la película más icónica y generacional de toda la saga. Creed 2 se nos presenta como un alarmante caso de remake disfrazado de secuela.

Rocky se erige en una de las franquicias más populares y exitosas de toda la historia del cine, especialmente del de acción y espectáculo. Sylvester Stallone escribió un guión con la pretensión de dirigirlo y dar vida al personaje principal, un boxeador de poca monta que gracias a su esfuerzo y afán de superación escalará en el ranking hasta disputarle el título al campeón Apollo Creed.

Finalmente Stallone no dirigió la película, pero el estudio sí apostó por llevar su historia a la gran pantalla reservándole el papel protagonista. John G. Avildsen dirigió Rocky, que pronto se convirtió en un rotundo éxito internacional con tres Oscar incluidos: Película, Dirección y Montaje, más las nominaciones a Actor, Actriz (Talia Shire), una doble a Actor de Reparto (Burt Young y Burgess Meredith), Canción Original, Sonido y Guión Original.

El drama de Rocky cautivó al público, tanto por la parte épica y deportiva, pero sobre todo por el amor a prueba de bombas entre los personajes de Rocky y Adrian, al que dio vida Talia Shire. Rocky no deja de ser una historia universal de superación, de sobreponerse a unas condiciones adversas para llegar a la cima, en este caso del boxeo, probablemente el deporte que mejores películas ha generado.

Dirección y guion de Stallone

La segunda (1979), tercera (1982) y cuarta (1985) parte de Rocky sí contaron con la dirección de Stallone y sus propios guiones. En la segunda entrega Rocky tendrá la revancha con Apollo Creed; en la tercera sufrirá la presión de la fama, lo que le llevará a una crisis personal y a perder el título que intentará recuperar, su enemigo lo interpretó Mr T. Y en la IV parte peleará con una especie de ciborg ruso, Ivan Drago, para vengar a su amigo Apollo.

Rocky IV destaca por su simbología al desarrollarse con el telón de fondo de los últimos coletazos de la Guerra Fría en plena era Reagan. El bloque estadounidense representado por Rocky, y el de la Unión Soviética por Drago, al que interpretó Dolph Lundgren, que reaparece en Creed 2, supuso un valor añadido a la espectacularidad y a las tan veneradas dosis de patriotismo de una buena parte del público.

Rocky V (1990) puede ser la más endeble de todas. John G. Alvidsen retoma las riendas para contarnos como Rocky ha colgado los guantes y decide promocionar a una joven promesa, Tommy Gun, al que encarnó el boxeador Tommy Morrison. La cinta fue un fracaso comercial y se mostró muy alejada de la espectacularidad y el espíritu de las cuatro anteriores.

Y llegó la sexta: ‘Rocky Balboa’

Y cuando parecía que Rocky había quedado en el olvido, Stallone revivió al personaje con una sexta parte titulada Rocky Balboa (2006), que también dirigió. Un maduro Rocky deberá asumir su situación personal sin el apoyo de su gran amor.

El boxeo le dará una nueva oportunidad de demostrarse a sí mismo que es capaz de superar cualquier contratiempo. Se enfrentará en un combate de exhibición al número uno del momento, Dixon, interpretado por el púgil Antonio Tarver.

A partir de 2015 la historia de Rocky tiene continuidad a través de una nueva saga a modo de spin off, Creed, dirigida por Ryan Coogler y protagonizada por el personaje de Adonis Johnson (Michael B. Jordan), hijo de Apollo Creed, que quiere seguir la estela de su padre. Rocky, ahora en un rol secundario, guiará sus pasos como entrenador y principal apoyo emocional.

Hace ya mucho que Rocky, como personaje y fenómeno, se ganó la inmortalidad. Con estas nuevas entregas otras generaciones pueden sumergirse en la historia del potro italiano y disfrutar con ella, y asombrarse por la épica que esconde subir unas empinadas escaleras en modo running. Nunca podemos bajar la guardia porque Rocky Balboa siempre pegará de nuevo.


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