Prudence y La niña que notaba algo raro son los últimos cortos de Concha Alonso Valdivieso, una de las promesas de la animación andaluza. Profesora en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada (UGR), su ámbito de investigación gira en torno al campo de la animación, el audiovisual y la ilustración un sector en el que también desarrolla su carrera artística. En esta entrevista, Valdivieso nos explica cómo descubrió la animación y qué le atrajo a esta disciplina artística a menudo mal conocida por el abuso del 3D y los productos de consumo para público infantil.

 

¿Cómo te iniciaste en el mundo de la animación? ¿Qué te atrajo de esta disciplina artística?

Mi formación viene de Bellas Artes. Cuando estudié en Granada hace diez años la oferta en animación no era muy extensa, solo impartían una asignatura que significó un antes y un después en mi vida. Más tarde hice el Proyecto Fin de Carrera sobre animación y mucho después, mi tesis doctoral titulada Análisis de los dibujos animados emitidos en TV: Personajes, estilos y mensajes, que estudiaba el estado de la animación emitida en España desde distintos aspectos. Ya en los primeros ejercicios de aquella asignatura me pareció algo mágico y desde entonces no he podido parar. Hoy día imparto yo esa asignatura, así que no podría ser más perfecto.

 

¿Te interesa más la animación como un género narrativo o como una disciplina artística (como por ejemplo las propuestas de animación polaca)?

Me interesan ambas cosas. En mis trabajos me gusta siempre contar algo aunque no tenga una estructura narrativa convencional. Busco hacerlo con una estética diferente. También me encanta la animación experimental de formas abstractas que se mueven al ritmo de una música y te hipnotizan.

¿Crees que existe una tradición en España de animación o está naciendo ahora?

En España siempre se ha hecho mucha animación, uno de los pioneros del Stop Motion fue un español, Segundo de Chomón. Aunque ha habido épocas más esplendorosas que otras, en los últimos años se empieza a tener una visión diferente de la animación y a entenderse que no es solo cosa de niños. Lo hemos visto en producciones españolas como Chico y Rita (Fernando Trueba, 2010) o Arrugas (Ignacio Ferreras, 2011) que recuperan una animación 2D en una época donde la mayoría de producciones animadas son en 3D.

 

¿Qué formación se necesita para hacer animación? ¿Dónde puede estudiarse?

Actualmente existen muchas escuelas privadas para estudiar animación, pero necesitas un buen mecenas para matricularte en ellas. En la universidad pública no existen grados dedicados a la animación, pero sí masters. Desde mi experiencia considero que la mejor opción es estudiar Bellas Artes, porque aprenderás muchas disciplinas que te serán útiles. El software que se utiliza para crear animación es un factor importante, pero no es fundamental. Para ser un buen animador lo esencial es entender la animación, entender a nuestros personajes, por qué se mueven y cómo deben hacerlo para contarnos algo. Si no tienes eso, no importa que manejes de maravilla ningún programa de animación, porque lo único que conseguirás es un robot sin sentimientos moviéndose por la pantalla. Algunos libros dicen que la palabra ‘animación’ viene del latín ‘ánima’, que significa alma. Me parece esclarecedor porque es lo que necesitan nuestros personajes para ser creíbles. Conseguirlo es mucho más complicado que conocer los entresijos de cualquier software de animación.

Prudence de Concha Alonso Valdivieso.

Prudence de Concha Alonso Valdivieso.

En tus dos últimos trabajos, La niña que notaba algo raro y Prudence, se mantiene un estilo visual similar y muy personal, ¿Qué objetivos persigues estéticamente? ¿Cuáles son tus referentes?

Mi objetivo con cada trabajo es explorar una técnica diferente y huir de lo cómodo. En cuanto a mis referentes, quizá el mayor sea Yelow Submarine (1968) dirigida por George Dunning. Cuando vi esa película algo cambió dentro de mí. En mis clases siempre comienzo el curso mostrando algunas partes de esta película con la esperanza de que cause en ellos lo misma sensación que en mí. Me encantan cada uno de los personajes, los seres fantásticos, la estética, el trazo, el color, la mezcla de distintas técnicas y por supuesto, la música. Otra película que considero grandiosa es Persépolis (2017), basada en el cómic de Marjane Satrapi. Nos cuenta la historia de su vida desde que era una niña en Irán a finales de los setenta, cuando comienza la revolución islámica, hasta que se convierte en adulta. Es una historia muy conmovedora que respeta íntegramente el cómic en todos los aspectos: narrativos y estéticos.

 

¿Qué técnicas utilizas? ¿Puedes contar brevemente las diferentes fases de creación por la que pasa cada corto?

Solemos trabajar la animación tradicional 2D. El proceso parte de una idea que desarrollamos en equipo, mi compañero Jesús Pertíñez y yo. Inmediatamente escribimos un guion técnico y de ahí pasamos al storyboard. Al mismo tiempo empezamos a diseñar personajes y fondos para definir la estética que tendrá el trabajo. Cuando se ha dibujado el story se suele hacer un animatic, se trata de digitalizar los dibujos del story para montarlos en un software y darle a cada plano la duración que debe tener. Es como un boceto de la película que te permite ver si se entiende o si los planos quedan largos o cortos. Después, pasamos a dibujar los planos definitivos en papel, escaneamos y probamos, normalmente hay cosas que corregir. Después, se le da el acabado en color según el caso y se vuelve a montar junto al resto de capas que tenga el plano, fondos, personajes, etcétera.

 

Y en este sentido, ¿cómo es el trabajo de otros aspectos no visuales como la música? Pienso en la BSO de Prudence. ¿Cómo afrontas esa parte de la dirección?

José María López es nuestro músico de cabecera, siempre que necesitamos algo contamos con él. Tenemos una relación muy estrecha y entiende muy fácilmente las necesidades de cada proyecto. Creo que con Prudence ha hecho un trabajo excelente y consigue que la animación resulte muchísimo más expresiva. Para crearla y sincronizarla trabaja desde el animatic. En la versión final siempre se hacen algunos ajustes en la duración de los planos y la música.

¿Qué cuentan La niña que notaba algo raro y Prudence? En los dos hay algo de melancolía y de insatisfacción. ¿Qué encontrará el público en estos dos cortometrajes?

La niña que notaba algo raro es una historia muy surrealista, aparentemente triste, pero con un final divertido y disparatado. Prudence es un trabajo más personal que habla sobre la pérdida de un ser querido, sobre cómo reaparecen una y otra vez en nuestro subconsciente haciéndote creer por un momento que han vuelto.

 

¿Cómo ha sido la producción y la financiación?

La producción ha sido un trabajo muy lento, somos un equipo pequeño y compaginamos esto con nuestros trabajos. Para producir una animación de estas características no es necesario más que un buen ordenador, escáner, papel, café y muchas horas. En cambio, sí hay que dejar dinero en darle difusión porque muchos festivales cobran altas tasas, si bien, también hay otros que son completamente gratuitos.

Una escena del cortometraje 'Prudence' de Concha Alonso Valdivieso.

Una escena del cortometraje ‘Prudence’ de Concha Alonso Valdivieso.

¿Y cómo ha sido y será la distribución de estos dos cortos? ¿Dónde podrán verse?

Existen plataformas de distribución que reúnen gran cantidad de festivales de todo el mundo que hacen que resulte muy cómodo inscribirse a muchos de ellos. Nosotros utilizamos Festhome, donde hay que pagar una cuota anual y Filmfreeway, que es gratuita. Un corto tiene fecha de caducidad en cuanto a la distribución por festivales. Normalmente solo se admiten trabajos producidos en los dos o tres años anteriores a la fecha del festival. Por lo tanto, La niña que notaba algo raro ya ha terminado su tour de festivales. Hoy en día puede verse en Vimeo o YouTube en abierto. Prudence acaba de ver la luz, y actualmente está participando en muchos festivales. Una vez pase por todos ellos, lo subiremos a nuestro canal.

 

¿Qué otros proyectos audiovisuales tienes? ¿La estética y el mundo de estos dos trabajos pueden desarrollarse en un largo?

Hace algunos años trabajamos en un corto titulado Macbeth basado en la obra de Shakespeare. Yo me encargué del diseño y animación de las brujas e hice un trabajo muy intenso que quiero recuperar. Estamos pensando en un spin-off de estos personajes, porque además de arruinarle la vida a Macbeth, también se toparían con otras personas.

¿Cómo ves el sector de la animación en Andalucía?

Creo que el sector de la animación en Andalucía está en crecimiento. Existen cada vez más estudios donde se explora y apuesta por la creatividad. Hay más formación en animación que nunca, cursos virtuales o presenciales. Como comentaba al principio, cuando estudié Bellas Artes en Granada, sólo había una asignatura de animación. Hoy en día estamos creciendo mucho en este sentido, se ha implantado una Mención en Animación con la que puedes estudiar Bellas Artes e ir encaminándote hacia este sector.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *