Stranger things 3 Málaga efectos especiales

Gonzalo Moyano es un malagueño que ha trabajado en la composición digital de superproducciones de Hollywood: “Desde fuera se percibe el glamour, pero hay mucho estrés”

Néstor Cenizo
9 Jul 2019
Néstor Cenizo

Capitán América: el primer vengador (Joe Johnston, 2011), Star Trek: en la oscuridad (J.J. Abrams, 2013), After Earth (M. Night Shyamalan, 2013) o Capitana Marvel (Anna Boden y Ryan Fleck, 2019). Es difícil pensar que haya algún andaluz que pueda presumir de la lista de taquillazos que engrosan el currículum del malagueño Gonzalo Moyano. Él trabaja para que todo aquello que vemos en la pantalla parezca tan real como lo que tenemos delante. Moyano es compositor digital. Es decir, mezcla distintas imágenes de tal manera que el resultado final no parezca un pastiche de varios elementos, sino una imagen unitaria. Su último trabajo son varios planos compuestos para la tercera temporada de Stranger Things, que Netflix acaba de estrenar.

Así explica él en qué consiste el trabajo de un compositor digital: “Básicamente lo que hacemos es coger las fuentes de imagen (animación 3D, matte painting –la técnica para generar fondos en 2D que luego se integran con la imagen real-) y unirlas de forma que todos los efectos estén integrados”.

Una de las escenas de 'Stranger Things'.

Una de las escenas de ‘Stranger Things’.

Suyo es el mérito de que las descargas de fotones de la Capitana Marvel no parezcan un añadido por ordenador, y de que María (María León) protagonice junto a Penélope Cruz el videoclip de La fuerza del destino en Sin Fin (César y José Alenda, 2018) sin que la imagen chirríe.

60 planos de efectos “invisibles”

Para esta última película, Moyano compuso unos 60 planos de efectos “invisibles”. En cambio, en las obras de ciencia ficción el objetivo del compositor digital no pasa tanto por la discreción, sino por la espectacularidad. Allí, Moyano es parte de un equipo integrado por decenas de personas. Las grandes productoras suelen recurrir “como mínimo” a una decena de estudios para una película como esta, y encargan a cada uno un número variable de planos.

De esta forma limitan el riesgo de que haya filtraciones. “Trabajamos por secuencias, y yo, en concreto, por plano. A lo mejor vemos la secuencia completa para ver cómo ha quedado el plano en contexto, pero no la película al completo, y si está descontextualizado no puedes hacer muchas filtraciones”, explica. Para mayor garantía, el tráfico de subida en los centros de trabajo suele estar capado, y se prohíbe tener un móvil encima de la mesa. Todo para garantizar que los detalles del próximo blockbuster no se conozcan antes de tiempo.

En estos casos, la presión de los presupuestos millonarios se nota en las inacabables jornadas de trabajo, también para el compositor digital. “Horas extra, fines de semana, es bastante duro… A lo mejor desde fuera se percibe el glamour de trabajar para Hollywood, pero hay mucho estrés, sobre todo cuando estás cerca de la fecha de entrega, porque suele haber cambios de última hora”, advierte Moyano. “Si estás trabajando en un plano que lleva un retraso, quizá no sea culpa tuya, pero como compositor eres quien termina el plano, y la presión recae sobre ti”.

“En España, trabajar en esto es complicado”

Moyano, malagueño, está ahora en Alemania para un proyecto del que, por contrato, no puede dar detalles. Ha dejado en Málaga su proyecto personal, Massive Gravity, el estudio de post-producción instalado en el Polo de Contenidos Digitales. Con Massive Gravity realizó las composiciones de Sin Fin, y ha trabajado en El Intercambio (Ignacio Nacho, 2017), la serie histórica catalana Comtes (2017) y en diversos proyectos publicitarios. “En España, trabajar en esto es complicado”, lamenta Moyano, que sale al extranjero cuando, como ahora, no hay proyectos a la vista para su estudio malagueño. “A nivel global sí se encuentra trabajo si no tienes problemas para moverte y tienes el talento y la formación”.

Sin fin

Canadá, Alemania y Gran Bretaña son las referencias para un compositor digital. Los grandes estudios se nutren de una mayoría de trabajadores internacionales, y Moyano cree que en Andalucía se está desaprovechando la oportunidad de atraer talento. “Ahora mismo no hay incentivos para post-producción”, critica. “Sí los hay para rodaje, y si se rueda en España la post-producción sí puede tener sus incentivos, pero nada comparable con Canadá o Reino Unido, de modo que no es competitivo”, opina. Además, el tope en los incentivos evita que las grandes producciones obtengan una ventaja significativa, por lo que optan por otros lugares.

Él pone el ejemplo del primer estudio alemán con el que trabajó, hace ahora nueve años. Apenas realizaba producciones alemanas y europeas, y ahora es un estudio de referencia para las películas del Universo Marvel. El estudio en el que trabaja ahora mismo es canadiense, pero ha abierto un centro de trabajo en Múnich.

Andalucía, una industria por consolidar

¿Qué necesita Andalucía para consolidar una industria potente? “Estaría bien que los incentivos se armonizaran, y que fueran más altos y más fáciles, sobre todo para las productoras extranjeras”, responde Moyano: “Si pudiéramos ser competitivos con Canadá, hacer que la gente viniera a Andalucía a trabajar sería muy fácil, porque tenemos lo que todo el mundo quiere”.

Moyano cree que la obligación que ha impuesto la Comisión Europea a las plataformas internacionales de que el 30% de su catálogo sean producciones europeas será un revulsivo, y podrá tener efecto en estudios como Massive Gravity. La opción de trabajar en remoto también existe, aunque puede suponer un problema de confidencialidad.

Con todo, su idea sigue siendo componer algún día los efectos del siguiente blockbuster de superhéroes desde su estudio malagueño.


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