juan antonio bermudez
Juan Antonio Bermúdez

El ciclo ‘Los Oficios del Cine’ organizado por FilmAnd en la Fundación Cajasol, nos sigue dando la oportunidad de conocer de cerca el trabajo de profesionales de primer nivel de las distintas áreas del audiovisual. En la quinta sesión, que se celebrará este martes 12 de junio, a partir de las 18:30, en la sede en Sevilla de la Fundación Cajasol (con inscripción gratuita en este enlace), contaremos con Coco Gollonet, sonidista todoterreno que lleva tres décadas trabajando en el cine y la televisión.

Entre los últimos trabajos de Gollonet, podemos destacar el largometraje documental Alalá (Remedios Malvárez, 2016), la serie Tierra azul (2017) o el corto Solo de trompeta (Bernabé Bulnes, 2018). En esta entrevista nos acercamos a muchas de las claves de su trabajo.

¿Cómo fueron tus comienzos en el audiovisual y cómo llegaste a trabajar en el departamento de sonido?

Yo empecé a trabajar como técnico de sonido en conciertos y otros espectáculos. Y fue un poco por calidad, porque había estudiado psicología, algo que no tiene nada que ver. Cuando abrió Canal Sur y comenzó a buscar técnicos, entré y pasé de hacer conciertos a hacer informativos, un gran cambio. Vi entonces que me agobiaba dentro de un control y me ofrecieron trabajar en un rodaje por primera vez, para una serie que se llamaba Buscando a Carmen, que incluía sonido directo, con cantaores. A partir de ahí me quedé ya en los rodajes, trabajando siempre en sonido directo.

 

¿Y ha cambiado mucho tu oficio en los últimos años con la tecnología?

Sí, evidentemente la tecnología ha ayudado muchísimo. Y más a los más jóvenes, que ya han nacido con ella. Los que tenemos una edad hemos tenido que adaptarnos a los cambios. Ahora tenemos los multipistas, mejores grabadores y eso, pero el oficio sigue siendo el mismo. Y además se trata siempre de aprovechar bien los medios que se tengan: yo he hecho una peli con solo dos micros y no veas cómo sonaba. Influyen mucho las condiciones, no solo la mejor o peor tecnología. A lo mejor dispones de un micro buenísimo y luego no se le puede sacar partido.

 

¿Crees que se valora igual el trabajo de sonido que el de otras áreas audiovisuales?

Para mucha gente, el sonido solo se nota cuando tiene defectos. Cuando es bueno, no lo destacan. Normalmente, no se es muy consciente de la dificultad que cuesta trabajar en determinadas condiciones. No es lo mismo trabajar en un set insonorizado que estar en medio de una calle y que una guitarra se tenga que escuchar perfectamente. Pero esas cosas normalmente no se valoran.

 

De todos los trabajos que has hecho, ¿hay alguno del que te sientas especialmente orgullosa?

Bueno, los valoro todos, cada uno por una cosa. Quizá tengo un recuerdo especial de la primera peli que hice en Marruecos, que se llamaba Ici et là (Aquí y allá, Mohamed Ismail, 2005), por la experiencia. Fue un reto, era una road movie que empezaba en Lyon y terminaba en Casablanca. Tuve que trabajar con equipos diferentes en Francia, en España y en Marruecos. El idioma, viajar tantos miles de kilómetros, rodar sin un ayudante fijo… Fueron muchas circunstancias que convirtieron esa experiencia en un reto. Hace dos años también estuve rodando por toda la costa andaluza y fue flipante.

 

Y creo que también has hecho mucha publicidad…

Sí, publicidad he hecho bastante. He rodado anuncios para muchas marcas: Nocilla, La Piara, hasta un anuncio con Los Morancos. Y trabajar para la publicidad me resulta más cómodo, los rodajes son mucho más cortos, se pueden hacer varios anuncios juntos y te vas a dormir a casa. Suele ser más cómodo todo.

 

Como mujer que has trabajado en el departamento de sonido, has sido pionera en Andalucía…

Y muchas veces he sido la única mujer en el equipo, todos los demás eran hombres. Y lo peor es que también he tenido que soportar mucho machismo, no me han dado trabajos importantes algunas veces por el hecho de ser mujer. Aunque también me he encontrado gente maravillosa e incluso gente que me ha dicho que prefería trabajar con mujeres porque les parecemos mucho más responsables.

 

¿Y qué crees que se puede hacer para reducir la desigualdad profesional en el cine?

Desgraciadamente, yo diría que ahora incluso hemos ido para atrás en lo político, en la libertad de expresión y hasta en la igualdad. En los 80 logramos mucho, peleábamos mucho por los derechos de las mujeres. No sé si ahora se pelea tanto como se debería. Y desgraciadamente los machistas son los que están en puestos más altos.

En lo profesional, hay mujeres que trabajan en sonido; yo misma he tenido ayudantes mujeres, pero sigue habiendo una diferencia muy grande. Yo quiero pensar que puede ir mejor, pero no lo sé. Las mujeres seguimos teniendo que demostrar el doble y además tenemos que llevar la vida, la casa, la familia. Yo me he ido de rodaje tres meses y he tenido que dejar todo preparado en mi casa, porque si no era un caos.

En ese sentido, me gustó mucho por ejemplo una experiencia: cuando rodábamos la serie Brigada de fenómenos, se improvisó una mini guardería y una sala de lactancia. Se dio la circunstancia de que varias nenas del equipo tenían bebés pequeños y podían tenerlos cerca y darles el pecho allí.

 

Cómo espectadora, ¿te fijas mucho en el trabajo de sonido de la película o el programa que estás viendo?

Claro. De hecho, en mis propios trabajos, la primera vez que los veo ya montados solo atiendo al sonido. Si me preguntan por algo que no sea el sonido, probablemente no me haya dado ni cuenta, pero estoy pendiente de cómo ha quedado todo en el sonido. La segunda vez los veo, la primera solo los escucho. Eso es deformación profesional, es inevitable.

 

¿Qué consejos le darías a las personas que se quiera dedicar al sonido audiovisual?

Pues que aprendan ben qué es el sonido. Hay mucha gente que empieza a trabajar en esto sin ser muy consciente de cuál es su campo de trabajo, de en qué consiste. Y la verdad es que no es tan fácil como parece, tienes que saber algo de física por ejemplo, tienes que saber muchas cositas. Y lo que sí les diría de todas formas es que es un mundo maravilloso. Tú te pones los cascos en un rodaje y estás en un rodaje muy distinto a si no los tuvieses puestos. Para mí, es como si te trasladaras, es un enganche maravilloso.


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