Barbacana. La huella del lobo
avila
Alejandro Ávila

Una manada de seis lobos ibéricos olfatea el rastro de su presa. Entre las briznas de hierba, asoma un jabalí, que al notar la presencia del depredador, huye despavorido. La narración de Jesús Olmedo y la música de percusión de Javier Hernán añaden suspense a una escena que imaginamos cómo va a acabar: en la fauces del lobo. Tras la cámara se encuentra Arturo Menor y la secuencia corresponde a su última película:Barbacana, la huella del lobo.

Arturo Menor, cineasta, biólogo y amante de los lobos, quería conocer de primera mano uno de los conflictos ancestrales de la humanidad: la pugna eterna entre dos superdepredadores. El lobo contra el ser humano, el ser humano contra el lobo. Y para ello se ha lanzado a un proyecto multimedia que ha presentado este fin de semana en la Feria Biocultura de La Coruña. El estreno de la película en salas de cine será este otoño, tras proyectarse en la actividad ‘5 minutos de cine’ del Festival de Málaga.

El realizador explica que con su nuevo documental ha querido facturar “una película distinta a Wildmed. El último bosque mediterráneo [su anterior filme], un documental de naturaleza donde sólo aparecen animales. Con Barbacana, he querido rodar el conflicto entre el lobo y los ganaderos. He estado en Pontevedra, Zamora, León y Palencia. Es decir, las zonas del norte donde quedan lobos. Lo primero que me llamó la atención es que no hay conflicto”. En esas zonas, explica,“están acostumbrados al lobo, ponen medidas preventivas para evitar los ataques y no tienen problemas: recogen el ganado por la noche, emplean perros de guardia –mastines– y, en algunos sitios, usan la barbacana, una cuerda alrededor del redil, que el lobo, por alguna razón, no se atreve a atravesar ni por encima ni por debajo”. Ese ‘hilo mágico’ es el que da nombre al documental.

Con las manadas de lobos desaparecidas de muchos lugares de España, el mito supera a la realidad y los cánidos siguen siendo objeto de persecución: por encima del río Duero está permitido su control biológico, una manera poco sutil de permitir su muerte y su caza. Para sorpresa de Menor, los ganaderos que están acostumbrados a convivir con el lobo reconocen que “no hay conflicto, sino algunos ganaderos conflictivos y algún lobo conflictivo, que se especializa en atacar ganado poco protegido. La realidad es que los lobos prefieren alimentarse de animales salvajes, como los jabalíes o los ciervos”. Así lo muestra en la espectacular secuencia en la que la manada de lobos da caza al jabalí.

Con su película, el productor de Acajú se ha propuesto acabar con varios mitos eternos, como que el lobo es dañino para el ser humano o que va siempre tras el ganado. “Es más bien al revés. Por donde pasan los rebaños, los mastines van echando a las manadas de lobos. ¿Por qué? Pues porque una manada de lobo ibérico está compuesta por unos siete u ocho individuos, mientras que los ganaderos que he conocido llevan doce mastines. Van en superioridad numérica y van echando al lobo de su zona. Eso pone en tela de juicio el cuento del lobo que persigue a las ovejas”. Más bien, las ovejas, y sus fieles guardianes, ahuyentan al lobo.

Arturo Menor pone el acento en un dato curioso: el lobo es bueno para el ganadero, porque controla enfermedades que machacan la ganadería, como la tuberculosis. Cuando las vacas se crían al aire libre, suele beber agua en los mismos abrevaderos de los ciervos, que sufren esta virulenta enfermedad. “Los lobos ayudan a eliminar al ciervo que entra en estado superexcretor, protegiendo de la infección a las vacas. La tuberculosis está descontrolada en Andalucía, pero no en Galicia, donde sí hay lobos. Por culpa de no haber lobos, hemos perdido 10.000 vacas en Andalucía”, sentencia.

Arturo Menor ha logrado recopilar tanta información que el documental, que cuenta con el apoyo de Canal Sur y la cadena de cosméticos británica Lush, se ha convertido en un proyecto multimedia con vídeos gratuitos difundidos por redes sociales, un libro y un proyecto educativo para colegios, institutos y ganaderos.

Para la producción de Barbacana, el cineasta manchego afincado en Andalucía ha contado con un equipo de lujo: el sonido de Daniel de Zayas (La isla mínima, La peste) y Carlos de Hita (Entrelobos), el montaje de Alberto Romero y José Manuel García Moyano (La isla mínima, La peste), la narración de Jesús Olmedo y el guión de Álvaro de Armiñán (Entreolivos) y Luis Manuel Carmona (El corazón de la tierra). El propio Arturo Menor se ha encargado de la dirección de fotografía y el guion.


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