La directora Fany de la Chica nos explica por qué estas cinco películas dramáticas están cerca de la comedia

Fany de la Chica
6 Mar 2019
Fany de la Chica

Fany de la Chica es una joven directora de cine de de Jaén, que reside en Nueva York y ha estudiado un máster en dirección de cine de la Universidad de Columbia. Su corto Algo en lo que creer obtuvo un premio Emmy universitario y El miramiento, sobre uno de los rituales más íntimos de la cultura gitana, ha tenido eco en medios internacionales como Glamour o The Hollywood Reporter.

El Festival de Sevilla lo seleccionó el año pasado para su programación. Allí protagonizó uno de los momentos más hilarantes de la pasada edición, narrando la odisea que había atravesado para llegar desde Nueva York a Andalucía.

El humor parece algo connatural a su personalidad. Cuando le pedimos que nos confeccione una lista con sus películas favoritas ambientadas en Nueva York, prefiere hacerlo sobre «cinco dramas que me hacen reír». Dicho y hecho… esta es su selección, explicada por ella misma.

Bajo el peso de la ley (Jim Jarmusch, 1986)

Esta película del director Jim Jarmusch, protagonizada por Roberto Benigni, Tom Waits y John Lurie, cuenta la historia de tres personajes que se encuentran en la cárcel, en la misma celda, y tratan de idear un plan para escapar. Me hace mucha gracia el personaje de Roberto Benigni.

Hay una secuencia que me encanta en la que Roberto intenta interactuar con los otros dos personajes. La cámara no se mueve y te da lástima por Roberto, porque llega como un pardillo y te ríes de él cuando lo ves que intenta agradar sin conseguirlo.

 

El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962)

Con esta gran película de Buñuel me río desde el primer minuto. Me gusta mucho como el director retrata a las clases altas que intentan aparentar buena educación y buenas maneras, lo que en Andalucía se llama ‘postureo’.

Cuando se quedan atrapados se muestra cómo son en realidad. Lo que más gracia me hace son las contestaciones que se dan unos a otros cuando se quedan encerrados y no pueden salir. Pierden todos los modales y ya no importa la educación, no importa nada y cada uno se quita la careta.

 

En la ciudad de Sylvia (José Luis Guerín, 2007)

Una película con la que me río mucho aunque que no tiene nada de gracia es La ciudad de Sylvia de José Luis Guerín, que es uno de mis cineastas favoritos. Cuando tenía 21 años lo conocí en Bilbao. Es un señor de los que yo llamo ‘de cigarrillo y periódico’, es decir, de los que filosofan sobre la vida. Cuando vi En la ciudad de Sylvia, imaginaba el personaje joven es José Luis Guerín sentándose en los cafés y observando a las muchachas y a la gente.

La película es muy simple: un personaje observa a Sylvia, la sigue y luego, en Estrasburgo se mete en el tranvía y él le dice que la conoce y se acaba la película. Saber que el protagonista es esa persona que yo lo he conocido me hace mucha gracia porque me lo imagino a en esa situación.

 

Fanny y Alexander (Ingmar Bergman, 1982)

Es una obra maestra y una de mis películas favoritas, pero cuando vi Fanny y Alexander de Ingmar Bergman no podía parar de reírme. Me río mucho de todo lo dramático que sucede en esta película, pero hay una secuencia en la que los padres de Alexander están en una habitación y el hombre está completamente borracho renegando de su vida.

Ante esa situación de tanto dramatismo no me queda otra que reírme. La mayoría de películas de Bergman no me hacen reír, como por ejemplo una de mis preferidas, Un verano con Mónica. Yo creo que Bergman hizo Fanny and Alexander con una mirada en la que el dramatismo se convierte en comedia.

 

Manchester frente al mar (Kenneth Lonergan, 2016)

Manchester frente al mar es una película que no gustó nada y que fue muy criticada. Creo que tiene secuencias hechas con la intención de que la gente se riese, pero el público no las ha entendido. Por ejemplo, cuando se incendia la casa del protagonista, hay una escena en la que este arrastra una camilla y se le atasca durante un minuto al subirla por la puerta trasera de una ambulancia. ¿Con qué intención incluye una secuencia así en un momento en el que el protagonista vive algo tan dramático?

El actor protagonista es Casey Affleck, hermano de Ben Affleck. Cuando vino a la universidad para presentar Manchester by the sea tenía la misma cara de sarcasmo que en la película. Sus gestos y su expresión en esas situaciones tan dramáticas abren muchas posibilidades. La elección de ese actor es buena porque tiene esa expresión escéptica y fría que hace que no sepas si cuando te habla siente realmente lo que dice.


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