Bernard Yameogo, realizador y productor
Ignacio Gutiérrez

Vive en Sevilla por dos motivos: su deseo de abrir un camino a la distribución del cine africano en España y su amor por Andalucía. El realizador y productor de Burkina Faso, Bernard Yaméogo, nos habla sobre su carrera al frente de más de diez documentales, cuatro largos de ficción y teleseries de éxito en África occidental. A cuatro horas de distancia en avión, Burkina Faso es el país referente en la industria del cine africano y uno de los principales productores de filmes, que solo encuentran una distribución puntual en Europa. En esta entrevista Yaméogo nos explica su visión del documental como herramienta de cambio social, sobre la industria audiovisual de su país y sus proyectos actuales relacionados con la inmigración.

 

Ignacio Gutiérrez: Distingues en tu carrera entre documentales y ficción, ¿cómo enfocas tu trabajo documental?

Bernard Yaméogo: Escribo para intentar resolver los problemas que trato. He realizado ocho documentales propios sobre temas de actualidad, sobre China, la agricultura o el mundo de la inmigración, aunque también trabajo por encargo. Ahora me interesa la historia política y social de África para ofrecer una nueva visión del continente. Hasta ahora he tenido un enfoque social, ahora necesito focalizarlo en lo sociopolítico. Hay problemas que vienen de la política, que son sociales. Debemos revisar la visión política actual sobre varios temas, porque los políticos quieren hacer lo mejor para ellos mismos.

 

¿Y tu cine de ficción?

En el cine de ficción se tratan temas como la convivencia dentro de diferentes religiones en África, el conflicto que puede surgir si no hay una convivencia entre musulmanes y cristianos… Antes, cada persona se casaba con una persona de su misma religión. Ahora, como novedad, los matrimonios jóvenes son mixtos. Eso crea alianzas entre las familias, es una oportunidad para el futuro: un cambio social que debemos seguir.

 

¿Las series de televisión que has rodado, aunque tengan un carácter más comercial, también tienen este enfoque?

Aunque los temas como el amor o el trabajo son universales, la forma de expresión y la manera de filmar son culturalmente muy diferentes a las de España. La penúltima serie que rodé se llama Noces Croisées con TV5 Monde, era una versión de una serie francesa para jóvenes llamada Plus belle la vie. Tuvo mucho éxito. Debemos desarrollar la temática de la serie dentro del problema de los jóvenes musulmanes y cristianos. La última fue Intenttions secrètes, una novela como las de América Latina, pero detrás hay dos o tres historias de cada grupo. Tengo otra de 52 episodios en preparación pero estamos esperando financiarla.

¿Dónde se puede ver tu trabajo?

Hay una página web para mis películas de ficción y series: tvafricavision.com. Algunos documentales pueden verse en internet: Un homme, un destin, le président Maurice Yaméogo (2012) o La co-épouse chinoise (2015). El primero trata sobre el presidente que proclamó la independencia en 1960, el segundo sobre el problema que supone que China copie la ropa africana y la venda en África. Destruye la cultura y el negocio africano. Un amigo subtituló hace poco un documental de hace once años sobre el mango. Trata sobre un africano que distribuía mangos de Burkina en Alemania. Con los beneficios, regresó a su país para construir escuelas.

Bernard Yameogo, durante el rodaje de 'Al otro lado del muro'

Bernard Yameogo, durante el rodaje de ‘Al otro lado del muro’

¿Dónde se distribuye tu trabajo?

Depende del distribuidor. En Burkina tenemos el Fespaco, el festival más grande de cine de África, donde cada dos años vienen distribuidoras de todo el mundo para buscar las mejores películas hechas tanto en el continente como por la diáspora africana. Yo he elegido France Televisión porque me ofrece muchas posibilidades. África tiene 54 países, Burkina es pequeño, pero es un referente continental de cine, el primer país en hacer la televisión tras la independencia de la zona francesa. En muchas películas los técnicos son de Burkina. Hay mucha actividad.

Ahora estás desarrollando un gran proyecto sobre inmigración, ¿qué puedes contarnos?

En el 2008 produje Buen viaje de vuelta. Trata sobre un profesor de Burkina que vino a Europa y se dio cuenta que no podía utilizar su capacidad para enseñar porque el gobierno no se lo permitía. Se fue a la policía y dijo que quería regresar a su pueblo. En Burkina organizó una cooperativa de agricultura con jóvenes que iban a emigrar. Él les decía: vamos a reformar la zona con agricultura y fue un éxito. Ahora quiero continuar con una serie de documentales sobre la inmigración como motor de la economía por todo el mundo.

 

¿En qué fase se encuentra este proyecto?

Comienza sobre la inmigración y la agricultura en España. Sobre los inmigrantes que vienen de Europa del Este o de África, pero también sobre las empresas que llegan a Andalucía para producir agricultura. La inmigración tiene una parte buena: el soporte de la economía. En Francia, aquí, en Nueva York o en Burkina. En Alemania he decidido tratar la relación con la energía, con un punto de vista en las placas solares que se venden a Burkina. Conozco empresas Españolas que están allí y eso es una forma de inmigración económica. Espero poder mostrarlo en el próximo Fespaco.

La actriz Alimata Ouédraogo durante un rodaje de Yaméogo

La actriz Alimata Ouédraogo durante un rodaje de Yaméogo

¿Qué diferencias hay entre la industria española y la de Burkina Faso?

Técnicamente la producción y el trabajo es el mismo, pero la calidad y las oportunidades son un poco diferentes. En África el primer problema es la financiación, el otro, la calidad de los materiales de producción. Cuando en Europa se utiliza HD 4k en Burkina es HD. Eso genera problemas de calidad para distribuir fuera de África. Además, si quiero pagar el material en Europa para producir allí, debo pagar dos veces por la aduana. También tenemos mucha coproducción con Europa y América que deben traer el material de fuera.

 

¿Por qué Europa, España y Andalucía no miran hacia la producción audiovisual africana?

Yo vine aquí en el 2009 con amigos del Festival de San Sebastián y Canal Sur para ver cómo distribuir mis películas: no sucedió y no sé por qué. Creo que España está un poquito cerrada a África. Elegí estar aquí para abrir un camino de relaciones culturales. Es un proyecto que elegí con el Festival de Tarifa en 2009 con ayudas del Gobierno para la promoción y producción de películas africanas, pero con la crisis se acabó.

Una escena del filme 'Al otro lado del muro'

Una escena del filme ‘Al otro lado del muro’

¿Existe un vínculo entre la industria andaluza y el cine africano en general? ¿Por qué deberíamos prestar más atención al audiovisual africano?

Pienso que no. En España el cine africano es algo puntual. La primera vez que vine a Sevilla como turista fue en 2006, después de un congreso en Madrid. Sentí un amor de corazón por la ciudad, me interesó mucho la historia, la gente, la cultura, el flamenco y la convivencia cosmopolita. Me encanta estar aquí. Pero creo que si quieres negociar con gente que no conoces necesitas aprender la cultura, es necesario una mentalidad abierta. España, y Andalucía especialmente, tiene muchas cosas en común con Burkina, por ejemplo la agricultura y ahí hay una oportunidad.

 

 


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