Bernabé Rico ha triunfado en el Festival de Málaga con cinco premios para su comedia protagonizada por Kiti Mánver y Juana Acosta, que incluyen Premio del Público, Mejor Actriz y Mejor Ópera Prima

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31 Ago 2020
Alejandro Ávila

El director sevillano Bernabé Rico acaba de triunfar en el Festival de Málaga con El inconveniente, una producción andaluza de La Claqueta y TalyCual, protagonizada por Juana Acosta y Kiti Mánver. En una edición especialmente emotiva, el cineasta ha logrado emocionar a los espectadores con una historia sobre una anciana, Lola (Kiti Mánver) en autoconfinamiento voluntario, que ha perdido la fe en la humanidad,  y se bate en duelo emocional con Sara (Juana Acosta), que acaba de comprar su casa en nuda propiedad. Es decir, «con bicho dentro».

La ópera prima, que se mueve «entre la comedia clásica norteamericana y la comedia indie de personajes», le ha valido el Premio del Público, La Biznaga de Plata a Mejor Actriz para Kiti Mánver, el Premio Asecan a Mejor Ópera Prima, el Premio del Jurado Joven y el Signis.

Kiti Mánver le arranca a los espectadores una carcajada casi por minuto. ¿Te diste cuenta de que habías creado un personaje tan divertido?

El personaje no lo he creado solo. Partía de una base muy clara, que la enfocó Juan Carlos Rubio con la obra de teatro en la que se basa la película. Al empezar a rodar, me di cuenta de lo que podía conseguir de Kiti y toda la comedia que ella le podía dar. Lo importante era el contrapunto dramático, porque si no, era un personaje sin profundidad. Y para mí lo es más importante era que fuera creíble y querible.

Rodaje de ‘El inconveniente’. Foto: Julio Vergne

¿Tenías algún referente en mente?

No tuve más referentes que el del texto original de Juan Carlos (Rubio). Cuando leí la obra, me imaginé un personaje y cuando vi la obra en el Lara, vi otro. Ese personaje había que convertirlo en la encarnación que iba a hacer Kiti y que iba a interpretar un personaje mayor. El guion nos permitió extendernos en su vida, nos dio mucha información sobre su pasado y fue en lo que me apoyé para imaginarlo cinematográficamente.  Si tuviera que coger unos referentes, serían los personajes enfrentados de la comedia clásica norteamericana y la comedia indie de personajes. Entre esas dos aguas, me moví, pero era algo más subconsciente. Yo tenía muy claro que lo tenía que llevar a mi terreno, para hacerlo muy reconocible a mí y a mi entorno cercano.

Vista la gran acogida por parte de los espectadores del Teatro Cervantes de Málaga: ¿Esperabas llevarte el premio del público?

No fui realmente consciente de que hubiera carcajadas por minuto, pero sí movimientos por minuto. Había sonrisas, más o menos constantes, y alguna carcajada que no me esperaba. Tampoco me esperaba los seis minutos de aplauso, pero yo no había competido nunca en sección oficial  y pensé que era lo normal. Lo que sí tenía claro era que nuestra película conectaba, o por lo menos había conectado con un público suficientemente representativo. Los premios es algo que intento mantener alejado de mi mente, porque no dependen de mí y suponen un desgaste de energía absoluto.

¿Y que Kiti se llevara el la Biznaga de Plata a Mejor Actriz?

Llevo 15 años trabajando con Kiti y es una actriz brutal, pero la edad es una de las razones por las que no pensé en Kiti. Estábamos enquistados en la búsqueda de una actriz octogenaria que pudiera hacer un personaje tan complejo, con el que, si te pasas, resulta estridente, y si te quedas corto, es soso. Juan Carlos me dijo entonces que Kiti me haría un personaje maravilloso, que solo había que rebajar un poco su edad en el guion y subir la de Kiti, con caracterización y vestuario. A medida que rodamos, empecé a emocionarme con todo lo que daba Kiti. 

¿En qué sentido?

Nosotros hemos trabajado juntos  de todas las maneras posibles, con ella como directora y yo como productor, y que de pronto Kiti se entregara con una humildad extraordinaria a mí, me emocionó mucho. Me miraba con sus ojitos y asentía cuando le decía cómo quería el personaje. Todo esto habla muy a favor de Kiti. Fue emocionante vivir aquello y ser consciente de lo que estábamos haciendo.

Has ganado ópera prima Asecan del Festival de Málaga, pero, a tus 47 años, tienes seis cortos a tus espaldas como director. ¿Te sientes un debutante?

La respuesta corta es: sí y no. Me siento un debutante en el sentido de que un largometrajes es algo distinto en muchos sentidos, pero no me siento debutante en cuanto a que los cortometrajes son películas con todas las de la ley y me han dado experiencia para enfrentarme al largometraje. En un cortometraje tienes una media de tres días de rodaje y acabas desgastado física, psicológica y emocionalmente. Si eso lo multiplicas por seis semanas, me siento totalmente debutante. Tienes que estar físicamente muy bien preparado para enfrentarte a un largo. Perdí seis kilos. 

¿A quién dirías que va dirigida esta película? Parece una película para edad media, pero os habéis llevado también el Premio Jurado Joven.

La primera proyección a gran público la hemos hecho en Málaga. Hicimos una pequeño testeo, con un primer montaje, para ver si iba por donde tenía que ir. Tuvimos un público que no era tan heterogéneo, mayor de 50 años y tuvo muy buena acogida Así que teníamos mucha curiosidad por saber cómo iba a ser recibido por publico más joven. En proyecciones domésticas con nuestras familias, nos ha llamado la atención que le gusta tanto a los niños, como a los mayores. Los niños meten dentro, les encanta ese duelo entre personajes y fluyen por toda la historia. En cualquier caso, me quedo con que es una película 100% disfrutable por cualquier género y edad.

La película es muy divertida, pero también muy emocionante. ¿Crees que en estos momentos adquiere un nuevo sentido?

Sin duda alguna, pero no es un mensaje buscado, son las paradojas de la vida. El mensaje de la película tenía un alcance más general, pero de repente parece que la película haya sido concebida en marzo de este año y la hayamos hecho en tiempo récord. El mensaje tiene un doble valor, hay un metamensaje: ten en cuenta que nuestros mayores se ven obligados a estar confinados y sin contactos con sus seres queridos y en la película tenemos un personaje que se autoconfina porque ha perdido la esperanza en el contacto con el ser humano. El contacto con otra personaje, le recuerda lo grato de la comunicación y el calor humano. El personaje de Sara le hace recobrar la fe en el ser humano. 


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