Muros, refugiados, gobiernos ilegítimos y, por supuesto, Trump. Nuestra crónica de la Berlinale más política

avila
18 Feb 2017
Alejandro Ávila

Alejandro Ávila desde Berlín para www.filmand.es

Mucha política y pocas estrellas. Así ha sido la 67ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, la Berlinale, la cita europea con el cine más comprometido y artístico, donde se ha hablado mucho de muros, refugiados, gobiernos ilegítimos, homosexualidad y, por supuesto, Trump. Hasta las grandes producciones como Logan, una película de superhéroes con Lobezno de protagonista, se han impregnado de su aires indies y comprometidos. Repasamos algunas de las joyas y sorpresas que nos ha deparado este gran festival, donde la presencia andaluza se ha hecho notar por los pasillos del European Film Market y los encuentros profesionales.

Trainspotting 2

Escatológica y salvaje, sí, pero sobre todo, tremendamente nostálgica. Así es la segunda parte de Trainspotting, la película noventera que dejó en shock  a toda una generación, que por aquel entonces prefería otras sustancias algo menos destructivas que la heroína. Uno de los elementos más interesantes de esta segunda parte dirigida por Danny Boyle, que llega 20 años después, es el diálogo que establece con la primera, de manera que los flashbacks son, en realidad, fotogramas y escenas tomadas directamente de la primera. Los homenajes no se hacen de rogar y el famoso monólogo que lanzó a Ewan McGregor al estrellato, se repite, en una versión renovada en esta secuela.

Logan

En su esplendor o rumbo a él: esa es la imagen habitual que tenemos de los superhéroes. Fue Frank Miller, con El Regreso del Caballero Oscuro, el que inició la senda de los héroes decrépitos que regresan para su último golpe. Esa es la estela seguida por el cómic en el que se basa Logan, la última película de Lobezno. Con la complicidad de los estudios, el director James Mangold desarrolla una visión intimista de un Lobezno (Hugh Jackman) envejecido y derrotado. La película se centra en el desarrollo de un personaje al que le da espacio para establecer relaciones con el resto de protagonistas. Lejos de los Spiderman y Vengadores de turno, la estética de planos sosegados ayuda a construir una historia de carácter indie donde vemos cómo Lobezno tiene que enfrentarse a una de las mayores aventuras de su vida, acompañado por un Charles Xavier (Patrick Stewart) al borde de la demencia y una misteriosa (y pequeña) acompañante.

Chavela

Chavela Vargas, icono gay. Bajo esa propuesta, construyen las cineastas Catherine Gund y Daresha Kyi un documental sobre la gran cantante mexicana, construido a golpe de canción antológica. Nacida a comienzos del siglo, llevó siempre su condición con discreción, pero sin secretos. El rechazo de sus padres por ser ‘rarita” la marcó hasta el fin de sus días: una vida amorosa tormentosa, unida a un alcoholismo severo la llevaron a estar alejada de los escenarios durante veinte años. Fue al final de su vida cuando Pedro Almodóvar la rescató a ella y a su música, tan presente en su filmografía. Chavela encontró un remanso de paz y le devolvió a su público su dolor en forma de canto desgarrado. “Mi canto es a todas las mujeres: madres, hijas, hermanas, esposas, amigas y amantes”, sentenció al final de sus días.

Final Portrait

Geoffrey Rush (ganador de un Oscar por su trabajo en Shine y muy recordado por su trabajo en El Discurso del Rey) encarna en esta ocasión a un artista tan particular como el escultor Alberto Giacometti. El artistas suizo mantiene un duelo con el crítico James Lord, interpretado por el mediático Tony Shalhoub, a lo largo de un intenso y accidentado proceso: hacerle un retrato. Final Portrait apenas ahonda en la fascinante obra de Giacometti y se parece a otras películas como Woman in Gold o Genius, que cada año parecen cumplir un cupo en la Berlinale: películas británicas que no son ni comedias ni drama, ni chicha ni limoná.

Wilde Maus

El cómico austriaco Josef Hader se pone por primera vez tras la cámara para darle al público berlinés una de las sorpresas más gratas de esta Berlinale. Una película cómica sobre un crítico musical al que ponen de patitas en la calle y que trata de vengarse de su jefe de todas las maneras posibles. Wilde Maus parece, a ratos, el particular ajuste de cuentas del propio Hader contra los ‘malvados’ críticos culturales. Lo que podría haber sido un telefilm ligero se convierte al final en una película bien dirigida, de interesante fotografía (memorable escena en las montañas alpinas) y con una actuación soberbia y creíble sobre un personaje cuya vida se arruina, mientras el espectador se regocija en su butaca.

Headbang Lullaby

Salirse del circuito oficial proporciona sorpresas tan placenteras como Headbang Lullaby, la única película marroquí de esta Berlinale (en coproducción con Francia, Qatar y Líbano). La cinta dirigida por Hicham Lasri ofrece una visión vanguardista del cine marroquí en la que la banda sonora roquera fusionada con música tradicional del país alauí combina a la perfección de las imágenes oníricas e impactantes. Ambientada en un mundo rural del Marruecos más profundo, Headbang Lullaby es el complemento perfecto de la también onírica Mimosas (Oliver Laxe).

Tamaroz (Simulation)

En la sección  Fórum se pueden encontrar algunas de las propuestas más vanguardistas y arriesgadas. Este año, Berlín solo ha hallado sitio para su amado cine iraní en dicha sección con Simulation, la ópera prima del joven Abed Abest. Los lenguajes de cine, teatro y videojuegos se unen para contar una historia en tres actos y orden inverso: comienza con varios jóvenes en comisaría y termina con los preparativos de la fiesta. Abest se desprende de prejuicios y graba en una enorme caja negra con fondos y objetos verdes, cuyo color no es sustituido por recreaciones por ordenador, ofreciendo un elemento de extrañamiento para que el espectador deje volar su imaginación. El escenario minimalista favorece la concentración en las complejas relaciones de amistad entre varios hombres y un conflicto rodado al más puro estilo Memento.

Una mujer fantástica

Ganadora de los premios Teddy (galardón gay de la muestra berlinesa), Una mujer fantástica es una de las grandes favoritas de la sección oficial. El director de Gloria, el chileno Sebastián Lelio, vuelve a dar con una mujer poderosa que no se deja arrollar por la sociedad. La peli es un alegato artístico y nada panfletario contra la transfobia. Daniela, una mujer transexual, pierde a su pareja, un hombre heterosexual con una acomodada situación económica y social. Daniela solo quiere vivir su duelo y despedirse de él, pero se va encontrando la hostilidad de todo su entorno, que la humilla de todas las maneras posibles. En los detalles se encuentra la excepcionalidad de la obra, como el reloj Casio dorado de la protagonista: un objeto de carácter masculino, transformado, por su color, en femenino.

The Party

Sally Potter ha alegrado la sección de competición con una hilarante comedia en blanco y negro donde se suceden los gags a costa de sus protagonistas. Una fiesta en petit comité para celebrar el éxito profesional de Janet (Kristin Scott Thomas), a punto de convertirse en ministra del gobierno británico, se transforma en un auténtico pandemónium, cuando sus amigos y su marido empiezan a soltar sus particulares noticias ‘bomba’. Apoyada en el enorme trabajo de actores y actrices británicos de la talla de Patricia Clarkson, Cherry Jones, Emily Mortimer, Timothy Spall o Cillian Murphy (amén del alemán Bruno Ganz), The Party (cuyo título aloja un doble sentido) recuerda a ratos a Un dios salvaje.

Mr. Long

Japón, China y Taiwán aúnan fuerzas para sacar adelante una propuesta original con un asesino a sueldo en apuros como protagonista. Al más puro estilo Kill Bill, pero con un cuchillo, Long hace picadillo a sus enemigos en menos que canta un gallo. La comedia se alterna con la violencia, los largos remansos de paz con las escenas más trepidantes, para mayor gloria de un veterano director como Sabu.

I am not your negro

El tono de ultratumba de Michael L. Jackson, con los graves bien acentuados, pone voz al escritor James Baldwin, que dejó sin terminar a finales de los años 70 el libro Remember this House. Raoul Peck recupera unas memorias centradas en la lucha y el padecimiento de un hombre negro, que homenajea a tres gigantes: Malcolm X, Martin Luther King y Medgar Evers. Todos ellos, asesinados. La cinta de Peck, que compite en los Oscar por mejor documental, no deja de ser un testimonio interesante, pero de recursos estilísticos poco originales.

El Bar

Álex de la Iglesia golpea al espectador con una comedia de tintes apocalípticos, en la que sus protagonistas (Mario Casas, Carmen Machi, Blanca Suárez) debieron pasar mucho frío chapoteando en las cloacas madrileñas. Un grupo de parroquianos se ve encerrado en un bar cualquiera de la capital, cuando una persona es asesinada de manera misteriosa y fulminante ante sus ojos. De la Iglesia hace una ácida crítica social de todas las Españas, sus miedos y sus histriónicas reacciones ante un peligro desconocido. Antológico el papel de Jaime Ordóñez interpretando a un pobre loco, que se sabe la Biblia de memoria.

Berlin Syndrome

Lo que tenía toda la pinta de ser una peli indie nostálgica sobre el síndrome Peter Pan berlinés, es decir, lo guay que es vivir y visitar la capital alemana sin propósito alguno, se transforma a los pocos minutos en un terrorífico thriller. Da en el clavo esta cinta australiana de Cate Shortland (Lore) con un angustiante film donde el argumento se ve respaldado por un Berlín oriental, cuyas ruinas llegan a ser tan monstruosas como la historia contada.

Andaluces por la Berlinale

Mientras todo esto ocurría en las salas de cine del festival, la industria andaluza hacía de las suyas en el mercado berlinés. Casi una veintena de profesionales han recorrido durante estos días la capital alemana en busca de financiación y socios para sus proyectos. Desde Arturo Menor (Acajú), que ha seguido las huellas del lobo con Barbacana, hasta la mismísima capital del oso, hasta Olmo Figueredo (La Claqueta), pasando por Carlos Clavijo (Travis), José Antonio Hergueta (MLK) o Daniel Méndez, amén del realizador sevillano Manuel Muñoz Rivas, que competía con El mar nos mira de lejos en la sección Fórum. Los festivales andaluces se han lanzado a completar sus programaciones con películas europeas (Sevilla) y latinoamericanas (Huelva y Málaga).
Y por supuesto, también ha estado presente la Andalucía Film Commission. Su presidenta, Piluca Querol, afirma que actúan de bisagra “entre Andalucía y otros socios. Los productores extranjeros, por su parte, acuden a nosotros para que le asesoremos en incentivos fiscales, productores locales y localizaciones”.


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