Bruce y Batman. Batman y Bruce. En un mundo con inflación de superhéroes, El Caballero Oscuro nos atrae con su dualidad y ese terapéutico viaje del héroe que Christopher Nolan borda en su trilogía

Manuel H. Martín
25 May 2019
Manuel H. Martín

Superhéroes por todas partes. Películas que repiten fórmulas. Sí, al fin y al cabo es otro género más, dentro de un género más amplio que se mueve entre la acción, la fantasía y las aventuras. Entre todas ellas siempre se han incluido a las películas de Batman. Pero Batman no es un superhéroe, es simplemente un tipo con recursos que se disfraza de hombre murciélago para combatir el crimen.

Es un vigilante (termino inquietante) más que un superhéroe porque, básicamente, no tiene superpoderes. Con todo, Batman es mucho más que eso. Recordemos el diálogo entre Bruce Wayne (Cristian Bale) y Alfred (Michael Caine) a su vuelta a Gotham en Batman Begins tras su entrenamiento físico y mental: “Si te conviertes en algo más que solo un hombre, si te dedicas a un ideal y si no pueden detenerte, entonces te conviertes en algo totalmente diferente, una leyenda”.

Batman: una leyenda, un icono

Batman es una leyenda, un icono, un símbolo,… un personaje que puede prestarse a múltiples interpretaciones y recreaciones, desde la parodia o la exageración, el esteticismo absoluto hasta la visión más terrenal y realista. Sea como sea, la oscuridad en Batman (y en general en muchos casos) no significa necesariamente estar inmerso en un decadente mundo de tinieblas. No. Oscuridad en Batman es, no solo mostrar al personaje entre las sombras, sino además entrar a degüello en sus complejidades que, en definitiva, pueden, de algún modo, ser las nuestras.

Una tarea difícil, sin duda, la de tomar a un icono universal, que puede llegar a un amplio público de diferentes edades, y convertirlo en un personaje complejo que pueda cautivar tanto a jóvenes como adultos. Eso, quizás de momento, lo ha conseguido con bastante acierto la trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan.

Chistopher Nolan (un director sin complejos que mezcla en sus filmes referencias cultas y populares) comenzó un nuevo proyecto de reinicio después de alguna que otra deriva (y desastre) en crítica y público (Batman y Robin) y de proyectos fallidos asociados a directores de prestigio (entre los que se encontraba un reinicio dirigido por Darren Aronofsky).

El resultado de los Batman de Nolan es puro cine con gran inspiración algunos de los títulos populares del personaje, como El largo Halloween, La broma asesina, Año uno o El regreso del caballero oscuro. Sin ataduras, Nolan, como buen narrador, toma algunas ideas y las hace propias (evitando la traslación literal) y generando un universo propio.

Batman Begins es la más redonda. Parece un viaje del héroe llevado a su máxima expresión, pero, en realidad, conecta con tanta gente diferente porque habla de nosotros

Lo más interesante, sin duda, y lo que hace que hoy sigan siendo filmes a los que el tiempo ha tratado bien (incluso la tercera parte, con sus elementos y fragmentos cuestionables) es quizás la identificación que podemos sentir con la dualidad entre Bruce Wayne y Batman, y el valor terapéutico de sus relatos que, en definitiva, pueden ser los valores del viaje del héroe.

Batman Begins, el viaje del héroe

Comencemos con un breve y conciso análisis del inicio de todo: Batman Begins que es, desde mi punto de vista, la película más redonda de las trilogía. Parece una sencilla historia de inicio, un viaje del héroe llevado a su máxima expresión, pero ¿por qué conecta con tanta gente de diferentes niveles? Quizás porque habla de nosotros.

¿Por qué caemos, Bruce? Para volver a levantarnos”. Y así, nos adentramos en un viaje hacia el interior (aunque se realice a través de los espectaculares exteriores) para encontrarnos a nosotros mismos o, al menos, intentar hacerlo, enfrentarnos a nuestros miedos -representado en el propio Wayne y en El Espantapájaros (Cilian Murphy) y evitar los errores de nuestros maestros vitales.

En este último sentido, no es casual que Bruce Wayne no termine de convertirse en uno más de la liga de las sombras liderada por Ra’s al Ghul (Liam Neeson) y use las herramientas aprendidas por este maestro -y villano- de forma diferente, con una visión menos marcial del mundo y evitando ser un verdugo.

¿Cómo puede ser un verdugo alguien que ha sufrido que le quiten a sus padres y que ni siquiera ha podido matar a quien lo hizo? Porque, afortunadamente, Bruce no puede hacerlo porque tiene otros maestros vitales que contraponen las ideas negativas y tóxicas. Su amiga Rachel (Katie Holmes) que siempre le dará sanos consejos y Alfred que, en modo tutor, repartirá esfuerzos a medias, entre aconsejar y proteger a ese adulto que sigue siendo el niño asustado que perdió trágicamente a sus padres.

Con todos estos ingredientes, el film se desarrolla de forma enérgica y cierra de forma agridulce: Bruce pierde gran parte de lo que tiene, se encierra en su propio mundo y en el rencor de su máscara obsesiva que, como lo define Rachel, es su “su verdadero rostro”. En el fondo, Bruce Wayne, pese a la buena voluntad, actúa de forma obsesiva, con violencia (aunque sin ejecución) y en los márgenes de la ley. ¿Y qué puede generar alguien que va por ahí aplicando su propia justicia, con máscara, capa y cierta teatralidad? El comisario Gordon (Gary Oldman), que será uno de sus mejores aliados, lo deja claro en el epílogo de Batman Begins: ha aparecido alguien como Batman y ese no podía ser otro que su némesis: el Joker.

El caballero oscuro, un clásico moderno

Antes de adentrarnos a ver con detalle a los personajes, hay que destacar que El caballero oscuro, gracias especialmente al enorme trabajo de Heath Ledger como Joker, se ha convertido, en general, en un clásico del cine moderno. Con tintes de thriller, sobre el filme sobrevuelan temas de actualidad como el terrorismo y la lucha antiterrorista. Y, dentro de este contexto, el Joker se presenta de forma aterradora, como un tipo sin ideales ni codicia por el dinero, alguien que solo quiere ver el mundo arder.

Pero, no nos dejemos engañar por las apariencias. A pesar de lo que pueda parecer locura, hay cierta lucidez y estrategia en sus planes e incluso una mirada ácida y existencial hacia el mundo en el que vivimos (la estética grunge no es nada casual). En la trama, dos personajes contrapuestos frente a frente, Batman (obsesionado con vigilar) y el Joker (con ganas de destruir todo a su paso). En medio de ellos, nos encontramos con Harvey Dent (Aaron Eckhart) que pasa de representar el sistema justo para quedarse a medias, con una dualidad más enfermiza aún que la de Bruce Wayne y llevada al extremo del todo o nada: o estás conmigo o contra mí.

De nuevo, los consejos más sanos para el protagonista vienen de Rachel (Maggie Gyllenhaal). Esta vez de poco servirán, porque será la propia Rachel la que acabe siendo una víctima más de una pelea entre enmascarados (cada uno de ellos con sus obsesiones) entre la autodestrucción y el caos. Sin embargo, como en la primera, Nolan sigue jugando con el tono agridulce.

En el tramo final, el Joker pone a prueba a la ciudadanía dándole un mando para que mate a la otra mitad. ¿Qué sucede? Nadie quiere pulsarlo ni matar a los otros porque, más allá de los vigilantes y las amenazas, hay más gente buena que mala y la mayoría no seríamos capaces de sacrificar a la otra parte por nada. El tono agrio se lo lleva, como no podía ser de otra manera, Batman. El enmascarado no tiene más remedio que mostrarse como un villano ante la opinión pública para ocultar la verdad (que el sistema justo –representado en Harvey Dent- también puede fallar).

El regreso del Caballero Oscuro: otra oportunidad para Bruce

Menos mal que a Bruce Wayne, y no a Batman, le dan una oportunidad más en la vida con el cierre de la trilogía de Nolan. Pese a su tercer acto y excesivo giro (más flojo que las dos anteriores), El regreso de El Caballero Oscuro tiene un cierre tremendamente emocional y dos primeros actos muy interesantes. Exceptuando al Joker, Nolan intenta reunir elementos (casi todos los personajes están más o menos presentes) y conceptos de las dos anteriores.

Aquí el villano es, de nuevo, representado como un terrorista pero con un toque diferente: Bane (Tom Hardy) ha sido entrenado por los mismos que entrenaron al joven Bruce Wayne (El Ejercito de las Sombras) y, a diferencia del Joker, parece tener cierto idealismo en sus planes. Con cierta ambigüedad (incómoda para algunos) a nivel político, la película se adentra en terrenos pantanosos y analiza a diferentes seres destructivos generados por el propio sistema en el que vivimos.

La película se adentra en terrenos pantanosos y analiza a seres destructivos generados por el propio sistema

Bane se ha criado en las cloacas y viene con mucha fuerza, demasiada para un Bruce Wayne que, más viejo, está retirado de todo y sumido en la culpa (por todos los seres queridos que ha ido perdiendo por el camino). Sin embargo, Wayne no podrá dejar de atender la llamada del deber y se verá obligado a ponerse la capa y la máscara de nuevo. Al fin y al cabo, tiene que enfrentarse a otro enmascarado como él. ¿Qué sucede? Como no podía ser de otra manera, desentrenado frente a alguien más fuerte y que conoce sus trucos, Batman acaba quebrado. Como castigo, Bane lo envía a las cloacas de las que viene para que, desde el exilio, Wayne vea su ciudad caer.

Y Bruce Wayne, una vez más, caerá hacia lo más bajo, subirá y renacerá. Esta vez, Batman tendrá que trabajar más en equipo aún, si cabe. No solo con el comisario Gordon, sino también con Selina Kyle (Anne Hathaway) y con otros policías como Blake (Joseph Gordon-Levitt). Bruce es capaz de vencer a los villanos (varios, además de Bane), pero también de sacrificar a Batman y dejarlo atrás.

Un luminoso renacimiento

Un nuevo y luminoso renacimiento. ¿Y por qué es tan luminoso para Bruce? Porque Blake (con la misma ira que Bruce Wayne tenía en sus ojos cuando comenzó) ocupará su lugar (usando como nombre, algo maravilloso, Robin) y se encargará de proteger Gotham.

Pero, sobre todo, porque Bruce Wayne puede dejar a Batman, y a todo lo que representa detrás, gracias a dos sabios consejos: uno de ellos, el de Selina Kane (una Catwoman sin ser nombrada) que no es otro que el de empezar una vida en blanco, sin pasado; el otro, el del propio Alfred, que está deseando ver feliz al hijo que nunca tuvo lejos de Gotham, ver al niño asustado por la muerte de sus padres lejos del rencor y cerca de algo mucho más poderoso como es el amor.

En cualquier caso, puede que, para algunos, la trilogía de Nolan sea “el mismo Batman corriendo con una estúpida capa”. Quizás, y tampoco es que realmente sea importante, no se han parado a analizar lo complicado que es coger algo aparentemente sencillo y darle una buena vuelta de tuerca. Lo complicado que es hacer fácil lo difícil. Sea o no para todos los gustos (como cualquier obra), hay que reconocer que la trilogía de Nolan tiene mucha más profundidad de la que aparenta superficialmente.

La trilogía de Nolan tiene mucha más profundidad de lo que aparenta

Puede ser el viaje del héroe, sí; pero también podría ser la historia de cualquiera de nosotros, que hemos caído muchas veces pero siempre hemos sido capaces de levantarnos e incluso, un día, nos hemos levantado aún más fuertes porque hemos dejado atrás las tragedias y el rencor para dar la bienvenida al perdón, la felicidad y la vida.

Bruce Wayne ya lo tenía claro en su último acto como Batman cuando se dirigía a su querido amigo y aliado, el Comisario Gordon: “Cualquiera puede ser un héroe, incluso un hombre que hace algo tan sencillo y reconfortante como ponerle un abrigo en los hombros a un niño para hacerle saber que la vida sigue.


Un comentario sobre “Batman en la trilogía de Nolan: mucho más que máscaras y capas

  1. Realmente hablas de una trilogía asombrosa. Una trilogía que me ha marcado, es cine en su máxima expresión. Las actuaciones son magistrales y el argumento…Que argumento!
    La que más me marcó Batman Begins sin duda. Fué por el año 2005 y yo la esperaba desde el 2004, estamos hablando de hace ya quince, si, quince años atrás. Aun la veo y se me ponen los pelos de punta. El cierre es brutal! No es una película de superheroes entretenida… es más! Mucho más!
    No se volverá a repetir algo así…

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