Édgar Ramírez, Penélope Cruz, Darren Criss y Ricky Martin
Esther Lopera
Esther Lopera

La segunda temporada de El asesinato de Gianni Versace de la cadena FX es una deconstrucción del asesinato del diseñador de moda italiano, encontrado muerto a tiros en la escalera de su casa en 1997.  Que no te engañe el título, este es un retrato minucioso e inteligente sobre Andrew Cunanan, el sociópata y serial killer que perpetró el crimen y no un biopic sobre Versace.

La serie estadounidense American Crime Story de FX nació en 2016 como un spin off de American Horror Story, la producción de terror más esperpéntica que puedes encontrar en el catálogo de Netflix. Ryan Murphy y su equipo deciden explicar en cada temporada un crimen que forma parte de la historia de los EEUU. Una miniserie autónoma de no más de diez capítulos que se basa, en cada caso, en un libro.

La primera temporada The People vs O.J. Simpson explicaba el juicio del famoso jugador de fútbol americano y se adentraba en el racismo y la hipocresía, haciendo una crítica minuciosa de la sociedad norteamericana de los 90.

Ahora, en esta segunda entrega, que ha estrenado Antena 3 (¡Pardiez!) y que acaba de lanzar Netflix, coloca bajo lupa el asesinato de Gianni Versace, quien apareció muerto en las escaleras de su mansión de Miami, a manos del asesino en serie Andrew Cunanan. Tranquilos, haters de los spoilers: esto seguro que ya lo sabíais… y si no, se explica en los primeros cinco minutos del episodio piloto.

Un minucioso retrato del psicópata

Aquí es donde radica el único problema de esta segunda entrega: el asesinato del emblemático diseñador de moda italiano es tan solo el punto de partida para que Murphy nos presente un minucioso retrato de Andrew Cunanan, el psicópata que amarás y odiarás a la par. Los que esperen encontrar en los nueve capítulos la historia de Versace o el juicio que se llevó a cabo se verán defraudados.

En cambio, los que se dejen llevar por la deconstrucción que Murphy hace sobre el caso, utilizando como técnica narrativa la cronología inversa, quedaran atrapados desde el primer capítulo. Cada entrega es un paso atrás en el tiempo, de manera que el espectador conocerá de primera mano el resto de asesinatos que se le atribuyeron a Cunanan y lo que es más interesante: sus motivaciones y cómo los perpetró. Paralelamente, se va mostrando a la familia Versace en diferentes momentos del pasado y del presente, como hilo conductor, a veces algo frágil, para que el espectador no olvide el asesinato que catapulta a Cunanan a las portadas de los periódicos de todo el mundo.

Penélope Cruz en una escena de la serie.

Penélope Cruz en una escena de la serie.

La baza de esta historia se halla no tanto en el contenido, como en la forma. Esta apreciación no le resta interés, solo puede sumarse al hecho de que la serie desvela detalles del caso hasta ahora desconocidos. Eso sí: el espectador deberá descifrarlos, a través de las mentiras que cuenta el protagonista principal y de cómo esas mentiras irán transformándose en pistas hasta llegar al desenlace.

Un desfile de grandes intérpretes

Sin duda, la elección de Darren Criss para interpretar el personaje de Cunanan es uno de los mejores aciertos de los responsables de la serie. Más allá del parecido físico con el auténtico asesino, Criss se corona como un pedazo de actor que estoy segura tendrá su recompensa. Interpreta con luces y sombras a un joven de 27 años, sociópata y compulsivamente mentiroso que recrea en su mente un mundo perfecto, en el que es amado y aceptado por  todos los que admira en su vida. Le gustan las cosas bellas, adineradas y cultas. Por ello, Gianni Versace, interpretado por Edgar Ramírez, es un terraplén de emociones para él y un espejo en el que reflejarse.

Ramírez está muy bien en su papel, aunque algo desdibujado en algunos momentos, al contrario que nuestra amada Penélope Cruz, quien encarna a Donatella con eficacia. Una mujer fuerte -con un extraño acento que a veces parece de origen ruso- que sobrevive a la sombra del éxito de su hermano. Penélope sale airosa de su trabajo y cuenta con un par de escenas en las que logra convencernos e incluso emocionarnos.

Menos interesante se presenta Ricky Martin en el papel del novio de Gianni, quizás por su poca relevancia en el relato. Mención aparte merece el padre de nuestro asesino, Modesto Cunanan, encarnado por Jon Jon Briones, quien, al parecer, tuvo un papel más que relevante en el entramado de toda esta historia.

Darren Criss muetra un gran parecido con el asesino Cunanan

Darren Criss muetra un gran parecido con el asesino Cunanan.

Los Versace se posicionan en contra

El relato se basa en el libro Vulgar Favors de Maureen Orth, y la familia Versace ya se encargó de desautorizar -tanto el libro como la serie- y ponerle la etiqueta de ficción, desmarcándose de toda implicación.

Y es que la serie pasa de puntillas por temas tan relevantes para los Versace, como la relación de Gianni con la moda; sus días enfermo de SIDA; las rencillas con su hermana Donatella por la dirección del negocio; o la abierta, pero aparentemente segura, relación con su novio Antonio D’Amico.

Además, la historia dibuja con carboncillo la escena gay de los 90 en EE.UU: los círculos de prostitución masculina de San Francisco y Miami, el libertinaje de los famosos y el secretismo que conllevaba ser gay en las personas de la alta sociedad. La homofobia por parte de la policía, y enfermedades tabú como el SIDA, que, aparte de ser un estigma, se llevó a muchos homosexuales por delante. Y aunque estas son cosas que no se detallan, se dejan entrever en una maraña de escenas y diálogos que el espectador no puede perderse.

Con todo, no es de extrañar que los Versace hayan criticado la serie, pues se trata del vivo retrato del asesino de Gianni, alguien que deseaba a toda costa ser amado por las masas y salir en Vogue y que ha conseguido que veinte años más tarde su propia historia eclipse la del popular diseñador italiano. Tal y como se cita en un momento de la serie: “A Name To Be Remembered By (Un nombre para el recuerdo)”.


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