Diez cosas que, tal vez, no sabías de Arnold Schwarzenegger y Almería
Juan Gabriel García
Juan Gabriel García

Si tuviésemos que definir a Arnold Schwarzenegger en pocas palabras, podríamos tirar de tópico y decir que es un hombre hecho a sí mismo. Un estereotipo que, en este caso, se cumple empíricamente. Para defender esta tesis simplemente tenemos que recordar el aspecto que tenía su cuerpo en los años setenta, cuando se presentó al mundo como el hombre más musculado del universo.

Así lo acreditaron sus siete títulos de Míster Olympia, conseguidos entre 1970 y 1975, y el de 1980. Se centró en el fisicoculturismo para superar sus problemas familiares, que le llevaron a emigrar de su Austria natal a los Estados Unidos y empezar de cero una nueva vida. Se convirtió en el número uno del mundo de este deporte, al que le dio una enorme popularidad.

El cine fue el segundo paso. Sus músculos le abrieron las puertas de la industria, pero tardó en soltarse en la gran pantalla. Las apuestas jugaban en su contra: un marcadísimo acento germánico, casi nulas dotes interpretativas y un nombre impronunciable que provocó el cambio de su apellido por el de Strong (fuerte,) para su debut en la indescriptible Hércules en Nueva York (1970).

Pero otra vez Arnold transformaría las dificultades en virtudes y le daría la vuelta a la situación, hasta tal punto que nos encontramos ante una de las mayores estrellas de la historia del cine de acción que la galaxia del séptimo arte podrá admirar jamás. Autoconfianza, motivación, perseverancia, esfuerzo y un concepto de la vida del hombre nietzscheano, ese que rompe las cadenas de su moral de esclavo para convertirse en el dueño de su camino, en un superhombre, constituyen algunos de los principios que han esculpido a Schwarzenegger como una persona de éxito.

Se trata de las mismas pautas que ha seguido para convertirse en el ciudadano no nacido en los Estados Unidos que más lejos ha llegado en la política de ese país, con sus dos legislaturas como gobernador de California. Republicano, divorciado de Maria Shriver, una Kennedy, su periplo como responsable público será recordado por sus políticas medioambientales.

Pues esta leyenda viva que representa Arnold Schwarzenegger empieza a gestarse en la provincia de Almería hace casi cuarenta años. A continuación, repasamos algunas anécdotas y curiosidades que protagonizó el voluminoso actor cuando dio vida a Conan en los paisajes almerienses en 1981, el personaje que le abrió las puertas del olimpo de los dioses del celuloide.

1. Su primer gran papel. El principio de todo

¿Qué tienen en común Peter O’Toole, Clint Eastwood y Arnold Schwarzenegger además de la claridad de sus ojos? Pues que cada uno de ellos protagonizó su primera gran película, aquella que catapultó sus carreras en la industria cinematográfica hasta casi el infinito y más allá, en la provincia de Almería cuando eran perfectos desconocidos para el gran público.

O’Toole lo logró con una obra maestra como Lawrence de Arabia (1962); Clint Eastwood con la revalorada trilogía del dólar de Sergio Leone al encarnar al hombre sin nombre en Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966), y Schwarzenegger al embutirse en la piel del guerrero cimerio en Conan, el bárbaro (rodada en 1981 y estrenada al año siguiente) bajo la dirección de John Milius.

Schwarzenegger, a pesar de su popularidad por los Mr Olympia y el documental Pumping iron (1977), sobre esos concursos de fisicoculturismo, no era realmente nadie para el séptimo arte. En el documental Milius, dirigido en 2013 por Joey Figueroa y Zak Knutson, sobre la trayectoria y singular personalidad del director de Conan y, entre otros muchos honores, guionista de Apocalypse now (1979), se relata cómo el cineasta solo veía a Schwarzenegger para dar vida al personaje que ideó Robert E. Howard en 1932.

El amigo de Milius, y estrecho colaborador en sus películas en el departamento de producción, Buzz Feitshans, describe en este documental una elocuente anécdota que evidencia la obsesión de Milius para que Schwarzenegger interpretase a Conan.

Feitshans cuenta que “Dino de Laurentiis (productor de la película) tenía en aquella época una mesa de despacho enorme, era gigantesca. John y yo estábamos sentados en dos sillas al otro lado. Las sillas eran muy bajas. Dino dijo: -¿quién queréis que protagonice esta película?, y nosotros respondimos: – Arnold Schwarzenegger. Entonces se subió a la mesa, la cruzó andando y dijo: – No pienso hacer esta película con Arnold Schwarzenegger, y John contestó: – Vale, vale. Dino se sentó y volvió a preguntar: – ¿A quién queréis?, y John dijo: – A Dustin Hoffman, y Dino respondió: – ¡Largo, id a haced esa película!”.

 

2. Un gimnasio en los bajos del hotel

María Luisa Pino, profesional del cine con más de cien películas en su filmografía en dos departamentos tan diferentes como el de montaje, donde trabajó como ayudante/asistente, y en el de efectos especiales, visitó Almería a principios del pasado abril para participar en el programa de radio Remake a los 80, que se dedicó en exclusiva, con la colaboración de Almeriacine, al paso de Conan, el bárbaro por Almería, cinta en la que Pino estuvo implicada.

Este espacio de podcast, dirigido por Juan Pablo Molina, tuvo el aliciente casi orgásmico de realizarse en una de las localizaciones de la película, concretamente en La Alcazaba de Almería, coincidiendo con la exposición Alcazaba, patrimonio de cine, que se pudo ver hasta finales del mes pasado en la milenaria fortaleza almeriense.

Juan Gabriel García, Óscar Delgado, María Luisa Pino, Juanen Pérez, Víctor Miralles, Juan Pablo Molina y Juan Fernández en Remake a los 80 especial Conan. Foto Beatriz Oliver

Juan Gabriel García, Óscar Delgado, María Luisa Pino, Juanen Pérez, Víctor Miralles, Juan Pablo Molina y Juan Fernández en Remake a los 80 especial Conan. Foto Beatriz Oliver

Pino contó numerosas anécdotas de aquel rodaje, “la película de montaje más grande en la que he trabajado jamás”, afirmó sin titubear. Como suele ocurrir con superproducciones como la que nos ocupa, un completo equipo de montaje se instaló en Almería, cuando el rodaje de Conan desembarcó en la provincia.

Esa sala de montaje improvisada, con varias y pesadas moviolas en las que se examinaba y clasificaba el abundante material filmado que llegaba a diario, se instaló en los bajos del Hotel Golf Almerimar, en El Ejido. Este hotel se encontraba muy cerca de varias de las principales localizaciones almerienses, como el paraje Punta Entinas Sabinar, en El Ejido, o el Peñón de Bernal, en Vícar. En este segundo lugar fue donde se construyó el gran decorado del templo de Thulsa Doom, el villano interpretado por James Earl Jones, y donde transcurre la parte final de la película.

Pino recuerda que justo al lado de la sala de montaje se colocó el gimnasio para que Arnold se mantuviese en forma mientras no rodaba. A María Luisa aquellas máquinas de musculación le parecían “una sala de tortura”. Pino define al actor como poseedor de “una mirada muy limpia, inteligente. En aquella época yo tenía unos estereotipos que se desmontaron con Arnold. Pensaba que las personas que tenían mucha fuerza bruta no podían tener un gran intelecto. Era muy agradable y venía a cotillear al montaje”.

 

3. Una foto con El Habichuela

José Galera Balazote (1936-2005), conocido popularmente como Pepe El Habichuela, puede que sea uno de los figurantes más famosos de la historia y, sin duda, es uno de los personajes más entrañables, queridos y genuinos de cuantos ha dado la historia del cine en Almería. Hablamos de él en presente porque la ilusión con la que vivió todo lo relacionado con el cine y su querida Almería sigue vigente entre aquellos que lo conocieron.

Trabajó como extra, o desempeñando cualquier otra función en el equipo de rodaje, como repartidor de agua o vigilante de las letrinas, en casi la totalidad de largometrajes que se rodaron en Almería desde los sesenta y hasta los noventa. Su carácter afable, entusiasta y servicial despertaba las simpatías de las grandes estrellas, a las que les gustaba que El Habichuela estuviese a su lado. Así lo confirmaron en sus últimas visitas a Almería los actores Giuliano Gemma o Terence Hill, que por iniciativa propia recordaron a su amigo con mucha nostalgia.

El Habichuela, con barba, gorra y gafas de sol, mira a los peces gordos de Conan, el bárbaro

El Habichuela, con barba, gorra y gafas de sol, mira a los peces gordos de Conan, el bárbaro

Existe un maravilloso documento gráfico, a pesar de la baja calidad con la que lo hemos podido recuperar, de una foto publicada en una revista en la que queda constancia del paso de El Habichuela por el rodaje de Conan, el bárbaro. En la zona de roulottes, entendemos que durante una pausa del rodaje y delante de la que tenía a su disposición Schwarzenegger, como indica el rótulo escrito a mano pegado en una de las ventanas, El Habichuela posa al lado de Gerry López, coprotagonista que interpretó a Subotai; el director John Milius, Arnold Schwarzenegger, Sven Ole Thorsen, que está justo detrás de él, Ben Davidson, el más alto, y otra persona que no he sido capaz de identificar.

Ahí estaba una vez más El Habichuela, con su escaso metro cincuenta de estatura, con gorra y gafas de sol, mira con media sonrisa a sus compañeros de foto. Otra vez el figurante más famoso del mundo mundial, como a él le gustaba definirse décadas antes de que esa expresión empezase a utilizarla Manolito Gafotas, se codeaba con los más grandes y uno de esos gigantes, aunque todavía no había eclosionado del todo, era Arnold Schwarzenegger¡

 

4. Conan el Indaliano

El movimiento indaliano fue una corriente artística y cultural, principalmente pictórica, que tuvo como fundador y a uno de sus mayores exponentes al pintor y escultor Jesús de Perceval. Se agruparon en torno al Indalo, una figura rupestre del Neolítico, que se asocia a Almería como un icono oficial con el que se identifica a esta provincia.

Arnold Schwarzenegger se convirtió en Indaliano a través de Conan gracias a unos indalos dibujados sobre su rostro y manos en una secuencia crucial de la película. En la escena mencionada Conan se somete a una especie de rito mágico. En la cara le pintan varios símbolos y, entre estos, se filtran indalos que, para que no quepa duda alguna de que ahí se encuentran, están dibujados en rojo, mientras que el resto de las inscripciones están pintadas en negro.

El rostro de Conan con los indalos pintados en rojo

El rostro de Conan con los indalos pintados en rojo

Al maquillador José Antonio Sánchez se le debe este maravilloso guiño. El periodista Javier Adolfo Iglesias recordó esta historia en un artículo publicado en La Voz de Almería en 2015, año en el que Sánchez falleció. El periodista relató que cuando Sánchez volvió a Almería para esta película, tierra en la que había trabajado años atrás en títulos como Saul y David (1964), Como gané la guerra (1966), en la que caracterizó a John Lennon, Shalako (1966), Patton (1970), Viajes con mi tía (1972), El viento y el león (1975)…, “le tenía a Almería tanto cariño que cuando el jefe de arte le pasó unos extraños dibujos y símbolos que tenía que pintar sobre la cara del actor protagonista, José Antonio “coló” el famoso indalo en color rojo para que destacara”.

 

5. Las lecciones de James Earl Jones

Cualquiera que valore o sienta atracción por la figura y/o la filmografía de Arnold Schwarzenegger tiene que leer obligatoriamente su extensa autobiografía. Se publicó en 2012 con el título de Vida total. Mi increíble historia (Simon and Schuster), nombre con una clara alusión a otra de sus películas más reconocidas, Desafío total (1990).

El libro resulta muy ameno y nos da la oportunidad de descubrir las reflexiones y motivos que han posibilitado el éxito de Schwarzenegger en sus diferentes facetas profesionales: deporte, cine y política.

Y también nos transmite la humildad, constatada por personas que coincidieron con él en los rodajes, con la que se inició en la industria. En sus memorias cuenta cómo en la fase de preproducción de Conan dio clases de interpretación, intensificó su entrenamiento para llegar en buena forma al rodaje, y se instruyó en lucha y espada con diferentes maestros de artes marciales.

James Earl Jones, el malvado Thulsa Doom en Conan

James Earl Jones, el malvado Thulsa Doom en Conan

Detalla Arnold que todo lo que aprendió en ese proceso tenía después que adaptarlo a situaciones de las que nadie le había hablado, típicas de un rodaje, como que tuviese que decir algo muy profundo cuando estaba encima de un caballo brioso que casi le tira, que un técnico le colocase un metro en la nariz o que, en las escenas de sexo, tuviese que posicionar los glúteos en la sombra o alinear estratégicamente el brazo para tapar los senos a su compañera de reparto porque, como le espetó John Milius en esa situación, “no podemos tener pezones en la toma”.

Según relata el propio Arnold, su relación con el antagonista de la película, James Earl Jones, fue muy especial, de maestro a alumno, de sabio a aprendiz. Recuerda el austriaco que pasaba horas y horas en su remolque durante el rodaje en Almería. Le pedía consejo para interpretar con más convicción, y Earl Jones accedía de buen grado a ayudar a su emergente compañero.

James Earl Jones, aparte de tener una de las voces más personales de la historia del cine, ahí están Darth Vader o Mufasa, entre muchos más, es un actor de corte clásico, shakesperiano, forjado en las duras tablas de los teatros. El contrapunto perfecto en Conan para dar la réplica a intérpretes inexpertos.

En el anecdotario, y como un ejemplo más de las paradojas con las que juega la vida, Earl Jones tenía un problema de tartamudez en su infancia. Decidió dejar de hablar por esta dificultad y en el colegio lo consideraron funcionalmente mudo hasta los 14 años. Un poco más tarde despertó su interés por la literatura, y sintió la necesidad de leer en voz alta. Desde ese momento venció el miedo que le había llevada a no pronunciar palabra alguna.

Portada de Vida total, la autobiografía de Schwarzenegger

Portada de Vida total, la autobiografía de Schwarzenegger

Durante el rodaje John Mlius incorporó un nuevo texto para el personaje de Conan. Schwarzenegger memorizó las nuevas líneas, pero cuando ensayaba no las sentía fluidas, verosímiles o naturales. Se lo comunicó a Milius y el director le animó a que le pidiese ayuda a Earl Jones.

Arnold cuenta en sus memorias que Earl Jones le dijo: “- Bueno, lo que yo haría es pedir que mecanografíen esto de dos formas. La primera, con renglones muy cortos que ocupen todo el largo de la página. Y la segunda, con el papel apaisado para que los renglones queden mucho más largos.”

Arnold continúa: “Me explicó que yo había practicado tanto que inconscientemente había memorizado los cortes de los renglones. Entonces cada vez que recordaba uno se manifestaba como un corte en la idea. – Debes desechar ese ritmo, dijo. Ver las líneas mecanografiadas de otra manera también me hizo escucharlas de otra manera, lo que me ayudó enormemente. Volví más tarde ese día: los dos analizamos cuidadosamente el diálogo línea por línea y lo ensayamos”.

Schwarzenegger cierra este capítulo en sus memorias recordando también al otro gran actor clásico que forma parte del reparto de Conan, Max Von Sydow, del que dice que “también fue muy generoso y me ayudó bastante”. Por último, el musculoso actor recuerda que “fue genial poder observar a dos grandes actores de teatro ensayar y afinar hasta que les saliera bien. Trabajando con profesionales uno aprende muchos matices”.

 

6. El gesto de Jack Taylor

Se trata de una anécdota que el actor Jack Taylor recuerda con especial cariño en sus memorias, publicadas con el título de Cuento lo que mi disco duro me permite (Fundación AISGE). Taylor disfrutó de un pequeño papel en Conan. Dio vida a un monje homosexual que coincide con Conan cuando éste intenta infiltrarse en la secta de Thulsa Doom, en la localización del Peñón de Bernal, en Vícar.

Jack Taylor en el momento justo en el que estira el brazo para parar a Schwarzenegger

Jack Taylor en el momento justo en el que estira el brazo para parar a Schwarzenegger

De forma sutil el personaje de Taylor detiene al de Conan, entablan una conversación y los dos se retiran de la multitud. Taylor describe que cuando entró en el despacho de Milius para entrevistarse con él para valorar si podía hacer algún papel, “le encontré rodeado de su equipo y me miró como cuestionándome: – ¿Qué vamos a hacer con él?, le dijo a su ayudante. Y éste le contestó: – Podría hacer el personaje del sacerdote. Parecía que Milius estaba de acuerdo y comenzó a explicarme: – El papel es el de un sacerdote homosexual y cuando uno interpreta a un homosexual… Le corté y respondí: – No hay que exagerar. Desde ese momento, el papel fue mío”.

Extiende la anécdota Taylor al recordar que al poco tiempo lo mandaron a Almería y que cuando llegó al set se quedó sorprendido al comprobar la magnitud de la producción por sus decorados, caravanas, animales…, reconoce que le entró pánico.

La dificultad de la escena estribaba en la forma en la que Taylor debía detener al personaje de Arnold, que caminaba hacia atrás entre un montón de monjes y sacerdotes con túnica, y que esa situación resultase creíble. Taylor cuenta que ni Milius ni nadie le dijo absolutamente nada, ninguna explicación, y que lo plantaron en medio del decorado.

“Entonces escuché: – ¡Acción! Miré hacia el final de un pequeño camino entre cachivaches y vi acercarse de espaldas a Arnold Schwarzenegger. Mi primer pensamiento fue: – ¿Cómo voy a parar a este armario andante? Gracias a mis reflejos de actor extendí el brazo y cuando sintió mi mano se dio la vuelta y la escena cobró vida, sin nervios, ni preocupaciones, ni problemas”, escribe Taylor en sus memorias.

La historia continúa: “Por la tarde seguimos la acción y al final de la sesión, cuando estábamos listos para volver al hotel, se me acercó Schwarzenegger y me dijo: -John, el director, está muy contento. Salvo por esas pocas palabras ese primer día, ni el director ni ningún otro ayudante me ofrecieron indicación alguna. Son los milagros de la profesión”, concluye Taylor.

 

7. El buitre del Árbol del Infortunio

Entre los numerosos retos físicos que Schwarzenegger tuvo que superar en Conan, como hacerse heridas cada día tras las escenas de acción, ser perseguido por lobos o pelear con una serpiente mecánica, uno de los momentos que destaca fue cuando se enfrentó a un buitre en el Árbol del Infortunio, una escena que se rodó en el Parque Natural Cabo de Gata-Nijar, en el entorno de las famosas dunas que aparecen en otras películas como Lawrence de Arabia.

Thulsa Doom castiga a Conan crucificándolo en el Árbol del Infortunio. Una manada de buitres acechan su jugoso y moribundo cuerpo, saben que dentro de poco será carroña. A través de varias elegantes elipsis nos damos cuenta de que van pasando los días y cada vez son más los buitres que esperan su turno. En un momento de debilidad de Conan, a uno de los carroñeros se le ocurre picotear al cimerio, que despierta y arremete al animal mordiéndole ferozmente el cuello provocando su muerte inmediata.

El buitre animado que sufre la ira de Conan

El buitre animado que sufre la ira de Conan

Volvemos de nuevo a la fuente directa de la biografía de Arnold Schwarzenegger, donde también rememora este episodio. En primer lugar, confirma que el árbol era un elemento de decoración, y que estaba instalado sobre una base giratoria que permitía rodar a cualquier hora del día y que la luz y las sombras siempre fuesen las mismas.

En cuanto a los buitres, afirma que los que se posaban sobre las ramas, muy cerca de él, eran buitres reales, entrenados, pero “buitres de todos modos llenos de piojos”. Explica el actor, justificando que trabajar para Milius era una aventura permanente, que el buitre que destroza con los dientes era uno de utilería fabricado con partes de un buitre muerto. “Después de eso tuve que enjuagarme la boca y lavarme la piel con antibióticos”.

Plano general del Árbol del Infortunio con los buitres y Arnold crucificado

Plano general del Árbol del Infortunio con los buitres y Arnold crucificado

El autor del animatronic (animación robótica-mecánica de un objeto inerte) del buitre fue Giuseppe Tortora, un gran maestro de esta tecnología que en los años ochenta posibilitó que el cine diese un paso más allá a la hora de mostrar con verosimilitud historias de fantasía o ciencia ficción. Después vino la tecnología informática del CGI, animación generada por ordenador, para echarlo todo por tierra.

Esta historia que acabamos de recuperar, extraída de los propios recuerdos de Schwarzenegger según los narra en su biografía, la he encontrado en otras fuentes mucho más exagerada, convertida en una especia de leyenda en la que el actor devoró a un buitre real y no a uno de atrezzo.

 

8. El regreso en 2014

En septiembre de 2014, treinta y tres años después de protagonizar Conan, el bárbaro, Schwarzenegger regresó a la provincia que lo vio emerger como estrella para recoger el premio homenaje Almería, tierra de cine, que todos los años se entrega a una reconocida estrella en el Festival Internacional de Cine de Almería, antiguo Almería en corto, que era como todavía se llamaba cuando el austriaco recibió esta distinción.

Este honor lo reciben célebres personalidades cinematográficas que, en alguna ocasión en su trayectoria, hayan rodado en Almería. Entre los hombres y mujeres que han sido distinguidos con este premio se encuentran Sergio Leone a título póstumo, Claudia Cardinale, Eli Wallach, Ernest Borgnine, Raquel Welch, Omar Sharif, Max Von Sydow, Catherine Deneuve, Sophia Loren, o los españoles Eduardo Fajardo, Ángela Molina, José Coronado o Álex de la Iglesia, entre muchos otros.

Al recoger este premio reconoció la trascendencia de Conan en su carrera. El ex gobernador de California agradeció “este gran honor. Nunca olvidaré los momentos fantásticos que tuvimos en España y, sobre todo, en Almería. Conan, el bárbaro fue  una gran oportunidad para mi carrera, para convertirme en una estrella de cine”.

La estrella dedicada a Schwarzenegger en el Paseo de la fama de Almería En el centro el Sol de Portocarrero

La estrella dedicada a Schwarzenegger en el Paseo de la fama de Almería En el centro el Sol de Portocarrero

Schwarzenegger aprovechó la ocasión para poner sobre la mesa un proyecto del que se habla desde hace años, pero actualmente parece congelado: la tercera parte de Conan, La leyenda de Conan. Schwarzenegger dijo en Almería que estaban buscando localizaciones para este nuevo proyecto y que “estoy deseando defender a España y a Almería para poder realizar la siguiente película de Conan aquí. Tenemos mucho en común y prometo que…, ¡volveré!”. Se despidió con su frase célebre del personaje de Terminator, “I’ll be back”.

 

9. La leyenda se quedó en eso…, leyenda

Como acabamos de ver, Schwarzenegger prometió en Almería que defendería a España y Almería para que la nueva entrega de Conan, La leyenda de Conan, se rodase en estas localizaciones. Y todo apunta a que no fue una declaración condescendiente sino completamente sincera. Prueba de ello la encontramos en que vino acompañado por el productor creativo Fredrik Malmberg con la finalidad de valorar posibles localizaciones.

Arnold Schwarzenegger firma autógrafos en su visita a Almería en 2014

Arnold Schwarzenegger firma autógrafos en su visita a Almería en 2014

El productor reconoció que su visita no era casual. Ahora bien, casi cuatro años más tarde, sabemos que ese proyecto ha estado dando vueltas, que ha sido una posibilidad real pero que, por el momento, no verá la luz. La película pretendía contar la historia, obviando la secuela Conan, el destructor (1984) y el terrible remake de 2011, treinta años después  de la primera entrega, y en cuanto al tono e historia, el referente con el que se trabajaba era con el de Sin perdón (1992), de Clint Eastwood.

Esta última afirmación la corroboró el guionista Chris Morgan, autor del libreto de La leyenda de Conan, en una entrevista publicada en Entertainment Wekly el 6 de abril de 2017. Morgan declaró que “el presupuesto era grande, pero el estudio no estaba seguro del título y la relevancia que podría tener en el mercado. Terminaron dejándolo ir”. Aunque deja una pequeña puerta abierta a que en el futuro se pueda retomar el proyecto. Por ahora Almería sigue esperando al bárbaro.

 

10. Una estrella enfrente del Cervantes

En esa visita a Almería de 2014, viaje relámpago que hizo en avión privado acompañado por un nutrido séquito aprovechando su presencia en Madrid por el certamen de fisicoculturismo Arnold Classic, la ciudad colocó una estrella con el nombre del actor en el Paseo de la Fama de Almería, ubicado justo enfrente del Teatro Cervantes.

El acto fue muy emotivo. Tras recibir el Premio Almería, tierra de cine en el Patio de Luces de la Diputación Provincial, calle Navarro Rodrigo, se dirigió hacia el Paseo de Almería, a la calle Poeta Villaespesa, poco más de 400 metros que recorrió en coche oficial. Miles de personas acudieron a la cita para asistir al esperado momento en el que Arnold destapó su estrella, lucero, como lo llaman en Almería.

Schwarzenegger dio un pequeño discurso en el que volvió a agradecer el papel del público en su exitosa carrera y el punto de partida que supuso Conan, el bárbaro. Después destapó su lucero, firmó una réplica de la espada de Conan y un cartel de la película, y como estrella de Hollywood que es, se acercó a la multitud para firmar autógrafos, estrechar manos y hacerse algún que otro selfie. De nuevo pronunció su frase más célebre para despedirse: “¡Volveré!”.

 

 

 

Lo que no te mata, te hace más fuerte

La trayectoria de Arnold Schwarzenegger queda eternamente ligada a los paisajes almerienses en los que rodó su primer gran personaje, el de Conan, el bárbaro. Una película que tiene mucho más trasfondo del que aparenta, con la filosofía de Nietzsche, y sus conceptos de superhombre y voluntad de poder, como pilares intelectuales.

No en vano la cinta se abre con un aforismo de este autor: “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, máxima inconformista que enarbolan aquellos que renuncian a la moral del esclavo para romper sus cadenas y dominar su destino, sin dejar nada al azar o a la resignación. Lo que ha hecho Conan/Schwarzenegger durante toda su vida, un ejemplo de perseverancia y esfuerzo para alcanzar el éxito, una inmortalidad que empieza a ganarse en Almería.


2 comentarios sobre “Terminator vs Almería: diez cosas que (quizás) no sabías de Arnold Schwarzenegger

  1. Magnífico reportaje.
    Un diez!!!
    Estuve en los escenarios. Soy fan del personaje desde mi infancia. Y el año del estreno, fue doblemente importante para mí, por coincidir con el de mi hermana.
    Junto a Rocky Balboa. Son 2 personajes, para mí, fundamentales de los 80’s y mi adolescencia.
    El Rock, el HeavyMetal y el Fitness. Las Artes Marciales. Guns’N’Roses, ACDC, Bruce Springsteen, Loquillo, Los Rebeldes, Miyagi, Indiana Jones, los Cómics, los Blockbusters, los cassettes y radios (loros) portátiles, QUEEN, las bicicletas, BladeRunner, Body fitness, Miami Vice, las acampadas, las chicas, las playas, las motos (ahora tengo una Harley)…Y todo lo que fueron los 80′(y la mitad de los 90’s) fueron auténtica MAGIA.
    Pero Conan, marco para siempre, mi vida de “Friky”…etc

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