Protagonista de ‘Jaulas’ y de un recordado anuncio de la Lotería de Navidad, Estrada tiene una trayectoria peculiar que le ha llevado desde la dirección artística a la interpretación. Estará el lunes 25/11 en Los Oficios del Cine

juan antonio bermudez
21 Nov 2019
Juan Antonio Bermúdez

La carrera actoral de Antonio Estrada es tan atípica como fascinante. Tras estudiar Bellas Artes y trabajar hasta bien entrada la cuarentena como escenógrafo y director artístico, decidió formarse y probar en la interpretación. Y ese otro oficio le ha deparado experiencias tan diversas como rodar a las órdenes de directores como Alberto Rodríguez, Paco León o Nicolás Pacheco (al frente del reparto de Jaulas, debut en el largo de este último), protagonizar el mítico anuncio anual de la Lotería de Navidad o ser doble de luces de Sean Penn, con el que siempre lo han comparado físicamente.

El lunes 25 de noviembre, a las 18:00 h, Estrada estará, junto a Ana Fernández y Vicente Romero, en una nueva sesión de Los Oficios del Cine (actividad con asistencia gratuita, previa inscripción en este formulario). Y, antes, en esta entrevista, intentamos conocer un poco mejor a este albaceteño de nacimiento que lleva viviendo en Sevilla desde los 14 años.

 

¿De donde nace tu vocación por la interpretación?

De niño, era muy payaso. Era de familia numerosa, seis hermanos y dos hermanas, y yo era el pizpireto, el que siempre estaba contando anécdotas o cantando en los viajes.

 

Pero eso no te llevó a estudiar teatro ni a querer dedicarte a la interpretación en la juventud, que es lo habitual…

No sé qué me pudo pasar en la adolescencia, me volví un tímido patológico. Y bueno, estudié Bellas Artes, estaba interesado sobre todo por el arte, y empecé a trabajar en la escenografía y en la dirección artística. A los actores los veía siempre como alguien que hacía algo para lo que yo no estaba capacitado. Trabajar mientras la gente te mira es algo que no concebía, pensaba que yo nunca podría hacerlo.

 

¿Y cómo cambió eso?

Pues supongo que en parte porque empecé a sentir cierta insatisfacción en mi trabajo como director artístico; es algo que tiene mucha mochila, mucho estrés… Recuerdo que una vez me dijo mi padre que le faltaba tiempo en la vida para hacer todo lo que quería hacer. Y eso me marcó, se me quedó grabado.

En un impass de estos en los que estaba sin hacer nada entre proyecto y proyecto, empecé a pensar que podía dedicarme a otra cosa, además de a la dirección artística. Y fíjate lo que se me ocurrió… Aunque a mí me costaba imaginarme como actor, los amigos siempre me habían dicho que era un actor nato. Me animé a apuntarme a un curso de máscara contemporánea que impartía Juan Carlos Sánchez, maestro de muchos actores andaluces. Y eso fue una revelación para mí, descubrí que era capaz de memorizar un texto, de ensayar y de subirme a un escenario e interpretar. Fui consciente de que en el trabajo de actor hay un proceso, que no se hacen las cosas así como así.

Antonio Estrada (sentado, abajo a la derecha), en un momento del rodaje de 'El hombre de las mil caras'. Fotografía de Julio Vergne

Antonio Estrada (sentado, abajo a la derecha), en un momento del rodaje de ‘El hombre de las mil caras’. Fotografía de Julio Vergne

 

Empezar a dedicarte profesionalmente a la interpretación a una edad convencionalmente tardía se puede ver como una desventaja, ¿pero tiene también cosas buenas?

Al no haber estudiado la carrera de interpretación asumo que puedo tener tengo cierta falta de técnica en todas esas disciplinas que se estudian en la escuela de Arte Dramático: música, dramaturgia, canto… Fíjate que creo que eso me obliga a estar más concentrado de lo normal. Es mi forma de intentar suplir esas carencias.

Pero por otro lado creo que también me puede haber dado más libertad no estar encorsetado en métodos muy cerrados. Pienso que me puede dar cierta pureza a la hora de enfrentarme a un papel. Y en cualquier caso, aunque no haya pasado por la escuela, he intentado formarme todo lo posible.

 

Y tu experiencia en una faceta tan distinta como la dirección artística, ¿crees que te ha aportado también matices o enseñanzas a tu trabajo como intérprete?

Sí, haber trabajado en la dirección artística y la escenografía me ha permitido observar muchísimo al actor, muy de cerca. Y trabajar para él.

 

¿Has llegado a compatibilizar ambas tareas, la dirección artística y la interpretación, en algún proyecto?

Lo hice en un corto, pero no lo veo compatible. Para actuar tienes que tener una concentración absoluta, no puedes estar preocupado por el atrezzo o porque algo no está en su sitio. Tienes que tener la cabeza solo en el papel.

 

¿Tienes referentes en el mundo de la interpretación? ¿Actores a los que admires como espectador y como profesional de la actuación?

Hay un actor que siempre me ha fascinado: Daniel Day-Lewis. Cada interpretación suya es alucinante. Siempre me ha hipnotizado y he disfrutado observándolo. También a Joaquín Phoenix, que ahora está tan de moda con el Jocker. Es otro al que considero un dios de la interpretación. O al Robert de Niro de Taxi Driver y a tantísimos otros.

 

La interpretación te ha llevado a sitios que probablemente no imaginabas, como ser doble de luces de Sean Penn. ¿Cómo fue eso?

Toda la vida he tenido el sambenito de que me parezco a Sean Penn y al final me sirvió para algo. Una amiga maquilladora sabía que estaban buscándole un doble de luces para un rodaje en Barcelona, en una película que en España se llamó Caza al asesino [The Gunman, Pierre Morel, 2015]. Mandé fotos y me cogieron en cuanto me vieron. Estuve dos meses y medio compartiendo set con él, fijándome en los movimientos de cada escena y replicándolos, para que pudieran preparar luces y focos. Fue toda una experiencia.

Antonio Estrada (iza.) y Sean Penn en un momento del rodaje de 'Caza al asesino'

Antonio Estrada (iza.) y Sean Penn en un momento del rodaje de ‘Caza al asesino’

Y otro hito muy curioso de tu trayectoria es tu papel protagonista en el spot de la Lotería de Navidad de 2016, algo que es más que un anuncio publicitario, porque cada año es muy esperado y cuenta con un director puntero y un rodaje mucho más desarrollado que otros anuncios.

Sí, en esa época hacía un montón de casting de publicidad, que acaban curtiéndote. Uno de ellos fue este, aunque lo hice sin saber que era para la lotería. Lo hice en Madrid y me llamaron para hacerme una segunda prueba cuando ya estaba de vuelta en Sevilla. Y en un principio dije que no, porque pensaba que era un engorro volver para que al final no me cogieran, como me había pasado otras veces. Pero me insistieron y el mismo Santiago Zannou, que dirigía ese año el anuncio, quiso hablar conmigo por skype y ya vi que su interés iba en serio. Y la verdad es que fue otra experiencia tremenda.

 

Imagino que el anuncio además te hizo bastante popular al menos en esos meses. ¿Te reconocían mucho por la calle?

Pues la verdad es que no. No me reconocía ni el Tato. La agencia que nos contrato para el anuncio incluso nos advirtió de la popularidad que íbamos a adquirir. Pero no sé si fue porque por aquella época yo llevaba gafas, pero no me reconocía nadie. Y en cierto fue una cura de humildad [risas], aunque yo tampoco estaba interesado por la popularidad.

 

Hablando de otros trabajos tuyos más convencionales, has hecho teatro, series de televisión y has trabajado con varios directores muy reconocidos, como Alberto Rodríguez, Santi Amodeo, Paco León… De todos los proyectos en los que has participado hasta ahora como actor, ¿con cuál te sientes especialmente satisfecho?

He disfrutado mucho cada vez que he hecho teatro. Y en cine, sin duda alguna, el personaje que más me ha dado es el de El Canario, en Jaulas. Es un personaje muy especial y me gustó mucho ensayar con Nicolás Pacheco, trabajar el personaje que el director quería, que es en realidad la tarea del actor. El director tiene que sacar el personaje que a él le interesa y eso me parece fascinante, es lo que más me gusta: hacer un personaje al que te están llevando, para el que tú eres el vehículo.

Antonio Estrada en una imagen promocional de la obra de teatro 'España no es Uganda'

Antonio Estrada en una imagen promocional de la obra de teatro ‘España no es Uganda’

¿Qué le podrías recomendar a alguien que quiere dedicarse a la interpretación?

Que se planteara primero si es realmente lo que quiere hacer, porque hoy creo que hay muchas personas que quieren ser famosos antes que actores. Y ese no creo que sea el mejor camino. Le recomendaría que empezara por formarse, que le dedicara tiempo a prepararse y que aprovechase cualquier oportunidad: si está en el instituto, que se apunte al grupo de teatro o a un curso de interpretación que haya en su barrio. Empezar por ahí creo que es fundamental. Y luego también le recomendaría mucha observación; leer mucho, ver mucho cine y mucho teatro. Interesarse de verdad por el oficio. No hay que dar pasos a lo loco, sino cuando uno se ve capaz.

Para terminar, juguemos un poco: si te plantas delante de toda la historia del cine, ¿en qué película te hubiese gustado participar y con qué papel?

El policía Rick Deckard de Blade Runner, sin duda. Ese Harrison Ford, con esos decorados y con esas frases, me hubiese encantado. Y como secundario también me quedo con el replicante al que interpreta Rutger Hauer. Y por supuesto también me hubiese gustado hacer la dirección artística de esa película.


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