Alejo Moreno Rodaje Diana
Ignacio Gutiérrez Torrejón
Ignacio Gutiérrez Torrejón

Una reflexión sobre el poder y la sociedad contemporánea a través de la relación de un emprendedor y una escort de lujo. De fondo, un aura de erotismo mezclado con una estética expresionista. Se trata de la ópera prima del director sevillano Alejo Moreno, Diana, que opta al premio talento Andaluz en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. En esta entrevista el realizador y crítico del programa Días de cine de La 2  reflexiona sobre su primer largometraje y sobre el papel del cine y del arte en la sociedad contemporánea.

 

¿Qué encontrará el público que se acerque a ver Diana?

Ante todo, el público encontrará una película de cine negro vibrante que les obligará a replantearse determinados axiomas personales. Una película en la que, con suerte, podrán ver en la pantalla algo de sí mismos y de la sociedad que nos rodea.

 

¿Se trata de un thriller que esconde una reflexión sobre el sistema?

La película reflexiona sobre cómo somos víctimas de lo que nuestro sistema demanda de nosotros. En Diana, en realidad, incluso el malo es una víctima útil para el sistema. En ese sentido, entronca directamente con Doctor Jekyll y el Mister Hyde, porque para mí,  la novela de Stevenson más que una historia terror plantea un análisis sobre la hipocresía del victorianismo y creo que estamos en un momento que se parece en muchas cosas a esta etapa. Por ejemplo, el modo en el que el poder nos arrastra y nos obliga a ocupar un papel en la sociedad.  Hay un personaje en la película que se opone y prevalece por encima de eso.

Diana Talento Andaluz Festival de Huelva

El sexo y el erotismo están muy presentes en Diana, ¿qué significa? ¿Simboliza precisamente esas relaciones de poder?

La sexualidad es un gran tema en nuestra sociedad.  Se vende como algo liberador, pero en realidad no paramos de ir hacia atrás todo el tiempo. El sexo sigue siendo una cosa problemática: la sexualidad está bien cuando se vincula a venderte una chocolatina, pero es un problema cuando no sirve para vender algo aceptado socialmente. Creo que una película que pretende analizar las estructuras de poder como Diana, debe tener muy presente la sexualidad porque es, precisamente, una de las herramientas que utiliza el poder.

 

Diana plantea una narración arriesgada, pero también supone un riesgo desde el punto de vista de la producción y la comercialización, ¿hay una vocación trasgresora en la película?

Una de las funciones del arte es despertar algo dentro de quién lo observa. Si no corres riesgos y todo el mundo está de acuerdo con tu obra, haces un arte que seda a la gente, un arte que está a favor del sistema porque no nos hace reflexionar. El arte debería estar por encima de los mensajes oficiales.

También fue arriesgado el cartel que anunciaba la película en Málaga, en el que se veía una mujer desnuda con un cuchillo.

Queríamos provocar un impacto que activara una serie de debates internos que a veces pueden resolverse desde la lógica o la moral y otras simplemente quedan en el subconsciente. Como ocurre, salvando las distancias, con el cine de Buñuel, que nunca sabemos cuán profundamente se introduce en la mente de cada uno. Esa forma de impactar intuitivamente al espectador me parece muy importante. Para llegar más lejos en el arte hay un aspecto de descontrol y de riesgo que se debe asumir. Hay que trabajar en fronteras que no son cómodas.

 

¿La autoproducción es hoy un camino inevitable? ¿Qué es lo que ha cambiado?

Ha cambiado la sociedad, que progresivamente ha entregado territorios de libertad al poder. Esa situación repercute en el cine: los propios cineastas también han entregado las armas. El cine, como decía Orson Welles, es una caja de pintura muy cara y como necesita una gran cantidad de recursos y se ha perdido la figura del mecenas desinteresado, es más fácil de dominar. Todo pasa por una serie de estructuras y se le exige al artista ser un burócrata y si no eres capaz de serlo, no vas a rodar.

Alejo Moreno en un momento del rodaje de Diana junto a Ana Rujas y Jorge Roldán.

Alejo Moreno en un momento del rodaje de Diana junto a Ana Rujas y Jorge Roldán.

A menudo se le critica a la industria del cine en general la falta de personajes femeninos profundos, ¿cómo enfrentaste la construcción de la protagonista femenina de Diana?

El primer guion se escribió del tirón y después se lo envié a varias escorts que me asesoraban. No me planteé escribir como una mujer, simplemente me dejé llevar. Cuando la actriz Ana Rujas leyó el guion detectó problemas desde su intuición y trabajamos juntos para desarrollar finalmente al personaje.

 

La película se basa en lo que cada personaje simboliza, ¿cómo fue el trabajo con los actores?

Ambos personajes se basan en personas reales. Jorge Roldán trabajó con un empresario que cometió una estafa idéntica a la que aparece en la película. Rujas estuvo en contacto con muchas escorts. En concreto, se enamoró de una mujer a la que yo le había hecho una entrevista de dos horas y media. Le pareció fascinante y de alguna manera se imbuyó de ella. Yo intentaba que se transformaran, que dejaran de ser Jorge y Ana. De hecho, no se parecen en absoluto a ellos, hubo una especie de invocación.

'Diana' una de las películas de la sección Talento andaluz del Festival de Huelva.

‘Diana’ una de las películas de la sección Talento andaluz del Festival de Huelva.

Además, los protagonistas vienen determinados por sus nombres…

Todos los nombres son referencias mitológicas. A mí me interesa mucho el universo mitológico porque siempre ofrece respuestas y canaliza muy bien los discursos. En este caso, aparecen el mundo grecolatino representado por Jano, dios de la bipolaridad, Sofía, la diosa de la sabiduría, y Diana, una diosa superior, la diosa cazadora que tiene un lado atractivo y también terrible.

 

En la película se percibe mucha preocupación por la puesta en escena y una fotografía expresionista. ¿Es consciente? ¿Cómo has trabajado estos aspectos?

Me encanta el expresionismo alemán. Es la expresión artística del periodo previo a la dictadura de Hitler y creo que vivimos un momento en el que empiezan a surgir corrientes de gran autoritarismo. Pero además, cuando veo cómo el cine contemporáneo enseña Madrid me digo que no conozco esa ciudad. Yo soy de fuera y mi percepción es que realmente es una ciudad muy difícil en la que vivir es complicado. La manera de retratar Madrid en Diana era reconstruyendo ese espacio, haciéndolo muy expresionista.

 

También juegan un papel importante los colores

La paleta del pintor Munch está muy presente. Hay todo un estudio de polimetría. Incluso hay unas paredes que cambian de color. La gente percibe el efecto que produce pero no que ha cambiado el color.

Alejo Moreno durante el rodaje de 'Diana'.

Alejo Moreno durante el rodaje de ‘Diana’.

¿Cómo está siendo la respuesta del público?

Hasta ahora ha sido muy sido muy entusiasta, pero claro, yo no tengo la capacidad de salir al mercado con cien copias. Cuando hemos hecho coloquios en Madrid nos quedamos prácticamente todas los noches hasta las dos o las tres de la madrugada. En general, ha habido mucha gente que ha detectado algo que conectaba con su realidad.

 

¿Qué recorrido le que queda a Diana?

Todavía quedan algunos festivales internacionales, aunque la idea es seguir proyectándola puntualmente en salas. Me hubiera gustado llevarla a Sevilla a una sala de cine, pero no hay manera… Además, se va a estrenar en Portugal y después iremos a Francia y varios países más. Ahora toca la siguiente fase: las plataformas,  DvDs y las teles. Para mí sería importante que se programara en Canal Sur, porque en Andalucía es donde está mi gente.

 

¿Cómo ves desde tu perspectiva el momento actual del sector audiovisual en Andalucía?

Vivo en Madrid desde hace muchos años, pero la percepción desde fuera es mejor de cómo se percibe desde dentro. Andalucía se ve como un sitio donde están sucediendo cosas y cosas muy importantes, donde hay un grupo creativo muy poderosos. La percepción es que se están haciendo cosas excelentes y que probablemente sea de las regiones de España donde mejor se produce. Como periodista lo vivo permanentemente.  Es un orgullo.


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