Néstor Cenizo
Néstor Cenizo

En un momento del documental Sanz: lo que fui es lo que soy vemos a una turba de fans enloquecidas que empujan las vallas que les separan del ídolo, que está firmando discos. Al lado del cantante su productor pide calma, pero la muchachada no está por la labor. Gritan, chillan, tiran las vallas. En el último plano de la escena vemos a Alejandro Sanz salir huyendo de sus fans en una ambulancia de Cruz Roja.

Es un resumen gráfico de lo que este hombre fue en el pop español. Tuvimos Los Pecos, Hombres G y Miguel Bosé, pero lo de Alejandro Sanz fue lo nunca visto. Eso cuenta el documental dirigido por Gervasio Iglesias y Alexis Morante, que este jueves han presentado en el Festival de Málaga.

Este documental va del fulgurante ascenso del artista que hizo un disco que vendió seis millones de copias de un disco cuando aún no existía el streaming. La cinta, que se estrena esta semana en 70 cines a la vez, narra cómo ese chaval se encuentra con el éxito frente a frente por primera vez y lo doma.

El concierto que conmemora el vigésimo aniversario de aquel disco, Más, es en realidad la excusa: el artista se encierra con sus dos bandas en Jarandilla de la Vera para prepararlo, e intercalando imágenes de la cuenta atrás, el documental recorre toda su carrera.

Nos lo muestra cantando con pasión genuina por Lole y Manuel, y recordando cómo tocaba en los puti-clubs acompañando a su padre, humilde artista de Los tres de la bahía. No encontrarán casi nada de ellos en Google. “Aquello era una escuela enorme porque la gente que va allí no va a escucharte a ti”, cuenta.

Un producto tardía de la Movida

A aquel chaval despierto primero lo empaquetaron como producto tardío de la Movida. De aquello quedan fotos con McNamara, el nombre artístico de Alejandro Magno y un titulado Los chulos son pa’ cuidarlos. Salió tan escaldado que se cambió el nombre y nunca reconoció el disco como suyo.

Entonces llegó Viviendo deprisa y un puñado de canciones que se clavaron como un puñal en el corazón de miles de adolescentes. La ola llegó poco a poco, porque, qué cosas, entonces se vivía más despacio. Sin embargo, Warner y BMG sí se lo olieron, y pujaron por un chaval que en los primeros tres meses de 1991 dio 120 conciertos.

En aquellos tiempos empezaron a contarse los desmayos que se producían en cada concierto de Alejandro Sanz. Pero lo que para algunos hubiese sido el pico de su carrera, para Alejandro Sanz fue un escalón antes de Más, un disco que fue el más vendido de España… durante dos años. El muchacho había dejado de ser simplemente un ídolo de quinceañeras.

“Un personaje esencial” de la cultura española

Como documental, uno echa de menos en algún momento un mayor acercamiento a la persona. Conocer de dónde brota la sensibilidad de la que se nos habla. Saber qué representa la fe que se adivina en una cruz al cuello o una capilla en su finca. Escarbar en la crisis de sus años en Miami, “el infierno que yo decidí vivir”, cuando fue chantajeado por personal del servicio doméstico. Pero este documental no va de eso.

El equipo de ‘Sanz: lo que fui es lo que soy’, durante la rueda de prensa de presentación.

“Es una película que trata un personaje esencial para entender la cultura en España durante los últimos 30 años”, han explicado los responsables de Telecinco Cinema durante la rueda de prensa. Que el hilo conductor es su música lo ha explicado Mercedes Cantero, montadora: “Con tantísimo éxito, todos tenían detrás una historia. Cada tema era una rama que te podía llevar a una película de cuatro horas. No queríamos perder el hilo, cuál ha sido su esencia, y su viaje desde Alejandro Sánchez Pizarro hasta llegar a ser una estrella internacional“.

Para lograrlo, han tenido que escarbar en recuerdos olvidados hasta para el propio artista. “Lo pasamos muy bien investigando y llegando a documentos que no se habían visto. Hemos recuperado sus primeras maquetas”, ha recordado Gervasio Iglesias. Alexis Morante, codirector con Iglesias, ha afirmado que Alejandro Sanz aplica una sensibilidad especial a todo: “Dice un amigo que no canta, sino que expulsa el alma”. Uno de esos amigos, Paco de Lucía, tiene también una presencia destacada.

El resultado es un documental ágil, dinámico, entretenido y por momentos vibrante. Como la carrera del cantante, un documental a lo grande.

Documentales andaluces: de todos los colores

Sanz: lo que fui es lo que soy es la gran producción de un género más acostumbrado a las estrecheces, y que en esta edición del festival ha dejado apuntes de su consolidación en Andalucía. María Cañas ha presentado una visión casi surrealista de los Sanfermines en La cosa vuestra, también a competición.

En sesiones especiales, Jorge Laplace ha mostrado en pantalla grande su punzante revisión del asesinato de Manuel José García Caparros en 23 disparos; José Manuel Gómez Vidal ha revisado la figura de Murillo a través de la historia del viaje de vuelta a París de uno de sus cuadros, en Murillo, el último viaje.

Por su parte, Rodar en andaluz, el cine en los tiempos del cambio (Eduardo Trías) recupera la historia del cine andaluz de los ochenta, descarado y contracultural, mientras que Rafatal hace lo propio con el cine quinqui en Navajeros, censores y nuevos realizadores, nuestro particular exploitation.

Rota N’Roll (Vanesa Benítez) cuenta cómo la base norteamericana de Rota cambió la vida de un pueblo por el que empezaron a desfilar los Cadillac, a rular el Marlboro y llevarse los tupés, todo un reducto cultural en la España gris de los cincuenta. Y para este viernes, Camarón, flamenco y revolución (Alexis Morante y José Carlos Conde). Con Camarón, creemos, no hace falta presentación.


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